Vía: DW.de | Por: María Santacecilia | Editor Claudia Herrera Pahl

¿Cómo puede un compositor reflejar sonoramente sus pensamientos y emociones? El Cuarteto n°8 de Shostakóvich expresa el dolor tras la guerra, su admiración por Beethoven y amargos acontecimientos de su vida.

Dmitri Shostakóvich

Dmitri Shostakóvich

De los quince cuartetos de cuerda que compuso Dimitri Shostakóvich, el octavo es el más famoso. Es un denso fresco sonoro lleno de alusiones a su propia vida y a otros acontecimientos no demasiado optimistas. Contrastaremos la música de Shostakóvich con la de su admirado Beethoven. Con el presente capítulo concluye “En frasco pequeño”, la serie de Deutsche Welle que les ha ofreceido grandes obras de música clásica escritas para formato reducido.

 Sergei Lomovski y Borodin Quartet

Sergei Lomovski y Borodin Quartet

Beethoven: un compositor autocrítico

Beethoven se estrenó en la creación cuartetística con un ciclo inicial de seis piezas, agrupadas bajo el número de opus 18. Entre ellas destaca el Segundo Cuarteto, del cual escuchamos los dos últimos movimientos: “Scherzo” y “Allegro molto, quasi presto”. El Cuarto cuarteto opus 18 es el único en tonalidad menor, pero el compositor no lo apreciaba demasiado, llegándolo a calificar de “basura para el gran público”. Beethoven era muy autocrítico. En este programa suena el primer movimiento, “Allegro ma non tanto”.

Amarga autobiografía

Dimitri Shostakovich admiraba profundamente a Beethoven. Su más célebre cuarteto, el nº 8, está plagado de referencias a la música del compositor de Bonn. “Se sabe que sobre la mesa de trabajo de Shostakovich había un busto de Beethoven, que era un dios para el ruso, dice Sergei Lomovski, violinista del Cuarteto Borodin. “De manera inteligente, Shostakovich siempre incluyó citas de piezas de Beethoven en sus obras. A veces no son citas directas, sino, sencillamente, alusiones. Solo pueden ser descubiertas a través del estudio intenso de su música. Pero ahí están y son elementos que se pueden escuchar constantemente en sus obras”, asegura Lomovski.

El Cuarteto nº 8 del ruso, compuesto en la ciudad alemana de Dresde, tiene también mucho de amarga autobiografía: “No es exactamente un réquiem, explica Igor Naidin, viola del Cuarteto Borodin. “Pero es una obra muy personal sobre las consecuencias de la posguerra, sus propias sensaciones al respecto y sus tragedias personales. Quizá por eso, la pieza resulta tan atractiva al público: hay mucha carga emocional en ella.” Shostakovich cita obras suyas y utiliza las iniciales de su nombre como notas musicales en su OctavoCuarteto, que el compositor quiso dedicar, con cierto sarcasmo, a su propia memoria.

Con una nostálgica “Elegía” escrita también por el ruso concluye “Una amarga autobiografía”, capítulo que cierra la serie “En frasco pequeño”.