El pasado viernes 20 de noviembre en el Gran Estudio de la Compañía Nacional de Radio y TV de Belarús se llevó a cabo un concierto que fue transmitido por el canal cultural de dicho país a toda Europa del Este y que contó con la participación del guitarrista venezolano Jonathan Bolívar y la soprano belarusa Irina Kovalchuk junto a la Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de Belarús bajo la batuta de Gerardo Estrada Martínez.

Irina Kovalchuk

Irina Kovalchuk

El concierto comenzó con la interpretación de la Suite de “Mi Madre la Oca” de Maurice Ravel compuesta de 5 miniaturas inspiradas en cuentos infantiles de gran popularidad: La Pavana de la Bella Durmiente, Pulgarcito, Laideronette, emperatriz de las pagodas, Los diálogos de la Bella y la Bestia y el Jardín Encantado.
Seguidamente se interpretó la Bachiana Brasilera número 5 de Heitor Villa-lobos en la versión orquestal que realizó el Maestro Rodolfo Saglimbeni en el año 2008 para el Festival de Música Contemporánea de Caracas. En esta ocasión, la parte solista fue interpretada por la joven soprano belarusa Irina Kovalchuk, quien actualmente forma parte de la academia de ópera de San Petersburgo. Kovalchuk brindó a los asistentes una magnífica interpretación de la obra del brasilero, llena de dulzura pero a la vez de intensidad dramática en el primer movimiento (Aria-Cantilena) y de gracia y ligereza en el segundo (Marteló).
Jonathan Bolívar

Jonathan Bolívar

Para abrir la segunda parte el joven guitarrista venezolano Jonathan Bolívar interpretó el Concierto para guitarra y orquesta también de Heitor Villa-lobos, haciendo gala de un impecable dominio técnico del instrumento y de una maravillosa musicalidad que lo ubican actualmente como uno de los grandes exponentes venezolanos de su instrumento con gran proyección internacional. Actualmente Bolívar reside en Viena, donde desarrolla una activa vida artística.
Finalmente, la Orquesta bajo la dirección de Gerardo Estrada interpretó las suites 1 y 2 de “El Sombrero de Tres Picos” de Manuel de Falla en una versión llena de fuego y energía que emocionó al público presente que brindó fuertes ovaciones a los intérpretes.
Como una sorpresa final, Jonathan Bolívar interpretó el Diablo Suelto de Heraclio Fernández y Gerardo Estrada se le unió tocando el violín para regalar un cierre fresco y con inconfundible sabor venezolano a una velada llena de colores y aplausos.