El cantautor panameño dará hoy un recital en el Gran Rex, donde repasa su obra y adelanta su disco de tangos. ¿Pronta despedida?

Vía: clarin.com | Por Eduardo Slusarczuk

Cantos y cuentos cantados es lo que yo he estado haciendo toda mi vida: crónicas urbanas, relatos de la vida cotidiana”. Desde algún lugar de Nueva York, Rubén Blades resume poco menos de cinco décadas de trayectoria en dos palabras que alguien -”Si fui yo, no lo recuerdo”, aclara- volvió título del show que el cantautor panameño dará hoy, a las 21.30, en el Gran Rex. Esta vez, acompañado por Roberto Delgado y una orquesta de 12 músicos.

Rubén Blades

Rubén Blades

“La sonoridad es diferente a la de Los Seis del Solar por la formación, aunque, más allá de la instrumentación, nunca una banda toca igual a otra, por más que las partituras sean las mismas. Eso es así tanto en la música popular como en la clásica”, explica Blades, quien admite que muchas veces el paso del tiempo suele resignificar las letras. “Ahí entran en juego las experiencias que uno ha vivido, y uno canta con más propiedad y con más conocimiento de causa”, dice.

Un mecanismo de actualización que -según Blades- se extiende a canciones escritas en los ‘70, en el contexto de una Latinoamérica gobernada por dictaduras militares, que aún hoy suenan actuales. “Es que nunca ha habido un tipo de justicia que abarque a todos. Lo que se busca es encontrar un mecanismo que permita la defensa del derecho de la persona y que brinde la oportunidad para que pueda desarrollar su potencial, y en la medida en que esto pasa, hay oportunidades que se aprovechan y otras que se desperdician. Siempre vas a encontrar un grupo que va a fundar su felicidad en la infelicidad de los otros, y ante semejante realidad no creo que esa búsqueda deba interrumpirse, porque la realidad te indique que todavía no hemos llegado a ese punto. Lo que resulta inexcusable es que, teniendo la experiencia de lo que ha ocurrido, aún no hayamos aprendido a no repetirla. Eso te dice que el problema somos nosotros.

A lo largo de su carrera, Blades ha explorado diferentes terrenos de la música, en proyectos que lo llevaron a establecer alianzas artísticas que van de Willy Colón a Lou Reed, como de Juan Luis Guerra a -recientemente- nuestro Leopoldo Federico, con quien grabó seis de los 11 temas de Tangos, álbum que se venderá en los shows primero, para tener su lanzamiento oficial en un mes. Apenas una de las tantas actividades programadas por Blades para este año: que incluyen una presentación con la Orquesta Sinfónica de Los Angeles, dirigida por Gustavo Dudamel, y otra en el Lincoln Center, con Wynton Marsalis. Mojones de una agenda en la que Blades anotó su última gira para “2015 o 2016”. “Hay otras cosas que me interesa hacer. Sé que tengo más pasado que futuro, así que tengo que empezar a administrar mis tiempos y empezar a priorizar, y una de las cosas que quiero, es hacer otras cosas”, justifica.

¿Cómo surgió la idea de grabar un disco de tango?

Es un proyecto que venía hablando desde hace años con Carlos Franzetti, con quien comenzamos a trabajar juntos por el ‘77 o ‘78. Siempre le decía que me interesaba mucho plantear letras que ya había escrito en términos de lo que es la música afrocubana, pero planeadas bajo el formato del tango.

¿Por qué?

Sentía que la propuesta y la emoción del tango le iban a dar a las letras una dimensión nueva. A Carlos le interesó, y cuando fuimos al Festival de Tango aprovechamos para grabar con don Leopoldo Federico, una persona para la que tengo un agradecimiento que jamás se extinguirá. Luego, completamos el trabajo con el quinteto que armó Carlos acá, en Nueva York, y con las cuerdas que puso la sinfónica de Praga.

¿Y estás contento con los resultados?

Sí. El álbum prueba que las letras de las canciones sobreviven a los géneros, y que pueden ser enriquecidas por el aporte de quien las desarrolla de una forma distinta a la original. Al principio, había hasta temor, porque pensaban que iba a tratar de emular a íconos como Carlos Gardel o Julio Sosa. Pero no era la idea.

En paralelo a su labor musical, Blades exhibe una labor actoral: fue parte del rodaje de Hands of Stone, un filme que gira en torno a la vida de su compatriota, el boxeador Mano de Piedra Durán, cuyos sets de filmación compartió con actores como John Turturro y Robert De Niro. “Trabajar con De Niro es un sueño cumplido”, reconoce. Y agrega, con aire de sospecha: “Veremos cómo se recibe el filme, porque las películas semibiográficas casi nunca convencen a nadie.” Cualquier cosa le echamos la culpa al director.

(Risas). Vamos a ver. El director (Jonathan Jakobowitz) está diciendo que quedó mucho mejor de lo que esperaba. Pero, al final, es lo que siempre dicen todos los directores…