Alejandro Ramírez Violinista y Expresidente de la OSV

Alejandro Ramírez Violinista y Expresidente de la OSV

ALEJANDRO RAMIREZ GARCÍA – Presidente SOSV (1991-2010) | 

Las luchas por un sitial adecuado donde desenvolver a plenitud sus capacidades artísticas han sido libradas “toda la vida” en las historias de las orquestas sinfónicas del mundo por la razón de que sus actividades solo pueden mejorar y optimizarse en un ambiente acústico y escénico de ciertas características especiales ya que éstas son de porte audiovisual.

Es por esto que a medida que las orquestas fueron adquiriendo prestigio y antigüedad también fueron reclamando, con toda razón, sus propios sitios de trabajo, sus teatros.

En algún artículo anterior he comentado sobre el origen de la palabra “orquesta” (ver: “Algo sobre teatros y orquestas” en venezuelasinfonica.com) y la correlación entre teatros y orquestas.

Hoy día sabemos de maravillosas construcciones arquitectónicas dedicadas a las orquestas.

Un vivo ejemplo de lucha y perseverancia es el de la “Orquesta Filarmónica de Berlín”, una de las más prestigiosas del mundo, la cual tuvo un origen bastante particular.

La historia comienza con una agrupación orquestal creada y dirigida por Johann Benjamin Bilse (1816-1902). Bilse ya había sido miembro de la orquesta de Johann Strauss en Viena y comenzó a dirigir la suya propia desde 1867. Sus presentaciones, los “Bilsekonzerte”, como así se llamaban, fueron muy exitosos y su repertorio era básicamente de música ligera que atraía mucho al público. El Maestro Bilse fue más allá con su programación, comenzó a introducir obras del gran repertorio universal y hasta llegó a invitar a Richard Wagner para que dirigiera. Todo iba relativamente bien hasta que Bilse programó una gira a Varsovia en vagones de tren de cuarta clase además de querer hacerles firmar a los músicos unos contratos en los cuales se establecían honorarios apenas un poco más elevados que los de un obrero regular; razones suficientes para que los músicos se rebelaran y fundaran una orquesta aparte, autónoma y gestionada por sus propios 54 integrantes, la cual se fundó oficialmente el 1° de mayo de 1882 y que llevó por nombre la ““Frühere Bilsesche Kapelle” o en traducción libre “Antiguo Ensamble de Bilse”.

En aquel entonces Berlín no era una capital europea musical prominente. Este título podría atribuírsele a Leipzig y a Viena. Aquellas ciudades tenían ya sofisticados escenarios e imponentes salas de conciertos en contraste con los improvisados escenarios en los cuales esta nueva aventura musical realizaba sus presentaciones: el salón de baile de un sitio de entretenimiento situado en Charlottenburg, el “Flora”, que tenía además un restaurante-jardín al aire libre; conciertos que se realizaron desde el 14 de mayo hasta el 4 de septiembre de 1882. A comienzos del verano de ese mismo año la orquesta empezó a celebrar sus conciertos en el hall de un antiguo ring de patinaje sobre hielo en la Bernburger Strasse con un aforo de 2000 butacas bajo la tutela del empresario agente de conciertos, el Sr. Hermann Wolff y el 17 de octubre dio su primer concierto con el rimbombante nombre de “Filarmónica de Berlín”.

El primer director de la naciente orquesta fue el Maestro Ludwig von Brenner quien fue sucedido por Ernst Rudorff, Franz Wülner y luego el cuasi legendario director húngaro, Arthur Nikisch, entre otros. (1)

Es de suponer que en estas condiciones de administración autónoma los tropiezos económicos no fueran pocos, así que decidieron plegarse al prestigio del “Königlichen Hochschule für Musik”, el “Conservatorio Real de Música”, dirigido por el famoso y reconocido violinista Joseph Joachim, comprometiéndose a realizar un número determinado de conciertos al año. Pero el Sr. Wolff y el Maestro Joachim tenían puntos de vistas diferentes de cómo organizar las cosas. Así surgió entre ellos rivalidad y competencia, ganando el duelo el Sr. Wolff quien, teniendo innumerables contactos, tuvo la habilidad de atraer para la orquesta al muy célebre director, el Maestro Hans von Bülow.

Von Bülow era un reconocido director que venía de conducir la “Orquesta de la Corte de Meiningen”, considerada como una de las mejores del mundo para la época. Esto le dio un empuje artístico a la incipiente agrupación sinfónica dado que le impuso una disciplina de hierro con largos e intensos ensayos.

El nuevo rector musical también hizo cambiar las costumbres del público de los conciertos: ahora ya no se permitía comer y beber en el auditorio, tampoco fumar, y había que guardar silencio mientras la orquesta estaba tocando. Se hicieron famosos los discursos de von Bülow a la audiencia, en los que no solo se comentaban las obras interpretadas, sino también diversos aspectos de la cultura y la política cotidianas.

En 1888 se construyó una nueva sala de conciertos sobre la antigua pista de patinaje, que fue conocida como la “Philharmonie”. Bülow dirigió la orquesta hasta 1893. Siguió después una etapa de dos años sin director titular, en la que la mayor parte de los conciertos fueron dirigidos por Richard Strauss.

No quiero dejar pasar el hecho de que un extraordinario músico como lo fue Johannes Brahms tuvo la oportunidad de tocar con esta orquesta como solista con la interpretación de su primer concierto para piano bajo la conducción del Maestro Franz Wülner y luego en el podio dirigiendo su Tercera Sinfonía.

Entre muchos artistas de talla mundial actuaron también con la orquesta como solistas Joseph Joachim (violín), Clara Schumann (piano), Camille Saint-Saëns (piano) y Anton Rubinstein, Antonin Dvorak y Max Bruch como directores.

A todas estas, como ya dije, la orquesta tenía su sede llamada la “Philarmonie”. Las guerras insensatas (¿Cuál será la sensata?) traen desgracias de toda índole y así la “Philarmonie”, testigo de hermosos y emotivos conciertos, fue destruida tras seis horas de bombardeo por parte de la aviación inglesa, desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana, el 30 de enero de 1944, en el décimo primer aniversario  del ascenso de Adolfo Hitler a la cancillería germana.

Después de la destrucción de la antigua “Philharmonie”, la orquesta continuó sus actividades en la Staatsoper, en Unter den Linden, la cual fue también bombardeada el 3 de febrero de 1945. Luego, la  sede principal para conciertos fue el antiguo cine “Titania Palast”, que aún existe y funciona como tal, en el barrio de Steglitz. Al final de los años 50, la orquesta dio también numerosos conciertos en el auditorio de la “Universität der Künste” (Universidad de las Artes), en la Hardenbergstrasse. Las grabaciones, por su parte, se realizaron, hasta entrados los años 70 en el estudio de grabación habilitado en la Jesus-Christus-Kirche (Iglesia de Jesucristo), en el barrio de Dahlem.

En 1954, tras el fallecimiento de Furtwängler, Herbert von Karajan fue nombrado director titular de la orquesta, puesto que ocupó hasta abril de 1989. Fue él quien se empeñó en que se construyera la nueva sede permanente de su venerada orquesta “colocando la primera piedra” el 19 de septiembre de 1960. El proyecto inicial se terminó y fue inaugurada la sala principal el 15 de octubre de 1963 con un concierto de la “Filarmónica de Berlín” interpretando la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven bajo la conducción del propio Maestro Karajan.

La Sede de la “Orquesta Filarmónica de Berlín”, fue construida por el arquitecto Hans Scharoun entre 1960 y 1963. El edificio está ubicado en la Herbert-von-Karajan-Straße, llamada así en homenaje al que fue director principal de la institución y el que más tiempo estuvo en dicho puesto. Es una edificación singular, asimétrica, que alberga una sala de conciertos principal en forma de pentágono con un aforo de 2.440 asientos.

Desde ese momento, durante 52 años, la “Philharmonie” ha sido el corazón musical de la ciudad de Berlín.

Podríamos citar tantas otras orquestas importantes del mundo con su propia sede: La “Sydney Ópera House” para la “Orquesta Sinfónica de Sidney”, la “Montreal Symphony House” para la “Orquesta Sinfónica de Montreál”, la “Royal Concertgebouw” para la orquesta del mismo nombre, el “Palacio de la Ópera” para la “Orquesta Sinfónica de Galicia”, el “Avery Fisher Hall” para la “Orquesta Filarmónica de Nueva York”, así como la “Sala Simón Bolívar” del “Centro Nacional de Acción Social por la Música”, para nuestra querida Orquesta “Simón Bolívar” de Venezuela del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, y pare de contar. Todas ellas, salas de primera tanto en estructura como en acondicionamiento acústico y logístico para la realización de eventos culturales de alta factura artística. Todas ellas también con su particular historia de lucha.

Con este artículo hemos desglosado una sola de esas luchas, la de la “Filarmónica de Berlín” con el propósito de tipificar el esfuerzo de tantas importantes orquestas del mundo que trabajan con todo fervor en pro de la cultura de sus respectivos países y regiones.

La lucha por una sala de conciertos adecuada a las necesidades artísticas, logísticas y administrativas de la ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA ha sido la más cercana a nosotros. Por discrepancias, en sus comienzos, con el que ha debido ser su albergue “natural”, la Escuela Superior de Música “José Angel Lamas”, la orquesta tuvo que realizar sus ensayos en los espacios de la rectoría de la Santa Capilla  de Caracas, situada en la esquina que lleva su nombre. Ésto, gracias a la amable y generosa intervención de Monseñor Doctor Rafael Lovera Castro, prelado doméstico de su Santidad el Papa, Magistral de la Catedral y Rector de la Santa Capilla quién acogió a la recién fundada agrupación.

Luego, dio su primer concierto el 24 de junio de 1930 en el Teatro Nacional de Caracas, convirtiéndose a la postre en la orquesta más antigua y decana de las orquestas de nuestra nación. Este año está cumpliendo OCHENTA Y CINCO AÑOS de creada, llegando a ser la orquesta latinoamericana de más larga trayectoria ininterrumpida.

Estuvo la ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA muchos años albergada por el Teatro Municipal de Caracas, inauguró la Concha Acústica “José Ángel Lamas” de Bello Monte y tuvo su sede en una de las salas más bellas de la capital como lo es el “Aula Magna” de la Ciudad Universitaria.

El Maestro Pedro Antonio Ríos-Reyna (1903-1971), presidente de la ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA, al igual que sus integrantes, siempre soñó con que la principal orquesta del país debía tener su propia sede permanente y en una conversación con el Presidente Rafael Caldera éste le expreso su venia a la idea. Cumplió su palabra el Presidente y se hizo la convocatoria a concurso para la construcción del nuevo teatro.

Sus arquitectos fueron Jesús Sandoval, Tomás Lugo y Dietrich Künckel quienes presentaron el proyecto ganador y el nombre escogido para el teatro fue el de la insigne pianista venezolana TERESA CARREÑO, gloria universal del teclado.

El “TEATRO TERESA CARREÑO” fue concluido después de largos años de superación de obstáculos burocráticos, políticos y económicos y el sueño que comenzó a gestarse en los años ’60, finalmente se hizo realidad con la inauguración de la SALA RÍOS-REYNA, SEDE PERMANENTE DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA, nombrada así en honor a su principal propulsor, con un emotivo concierto interpretado por la propia orquesta bajo la conducción del Maestro José Antonio Abreu, el 19 de abril de 1983.

Sin entrar en demasiados detalles, que los tiene a montones y maravillosos todos, podemos resumir que la sala cuenta con un aforo de unas 2.367 butacas, distribuidas en 24 zonas, una superficie de escenario de 900 mts2, cuatro plataformas: 3 con movimientos horizontal y una vertical, y una con movimiento giratorio lo cual permite realizar efectos especiales en el propio escenario, una serie de “Nubes” o paneles acústicos, los cuales son adaptables a la emisión sonora de cada espectáculo y posibilidades de efectos luminosos de variadas e intrincadas formas. En suma:

¡UNA EXTRAORDINARIA SALA DE CONCIERTOS Y EVENTOS CULTURALES!

Tuve el honor de ocupar la vice-presidencia de la “ORQUESTA SINFONICA DE VENEZUELA” en aquel tiempo de la inauguración del “TEATRO TERESA CARREÑO” y cuando asumí la presidencia de la orquesta en 1991 me hice el propósito de sellar nuestra participación con el teatro en forma definitiva haciendo las diligencias pertinentes a conseguir los espacios administrativos para nuestra institución los cuales nos fueron cedidos por la administración del entonces presidente del teatro, el siempre bien recordado dramaturgo venezolano Isaac Chocrón, en noviembre de 1994.

La fundación, desarrollo, trayectoria y permanencia de nuestra ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA en primera fila entre las orquestas del mundo no son menos epopéyicas que las de otras. Su labor ininterrumpida por 85 años de servicio a nuestro pueblo ha demostrado constancia, perseverancia, mística y voluntad de superación y vanguardismo. Por ello han sido bien merecidos el amor y los aplausos que ha recibido a lo largo de su historia. Es la honrosa historia de generaciones de músicos que han participado en sus filas, además de los políticos, de humanistas, de artistas y de público maravilloso que nos han seguido, aupado, protegido y defendido en cada momento. Es una orquesta con ánimos de sobresalir en el mundo de la música y que ha llevado nuestro acervo cultural allende los mares con todo orgullo. Es una orquesta que se ha merecido a plenitud el otorgamiento de su sala de conciertos, de su SEDE PERMANENTE, la SALA RIOS-REYNA DEL TEATRO TERESA CARREÑO.

Volviendo a nuestra historia inicial, es tan importante la “liga” entre el teatro “Philarmonie” y la orquesta  “Filarmónica de Berlín” que esta última lleva el símbolo arquitectónico de la figura de un pentágono, en su logotipo.

Con toda verdad, desde mi perspectiva, debo señalar que la “liga” entre el “TEATRO TERESA CARREÑO” y la “ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA” ha sido también la de una fraternidad extraordinaria y consecuente. ¡Cuánto nos han ayudado!

Felicito a la ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA por el aniversario de su sede permanente y a la vez felicito a todo el personal administrativo y logístico del TEATRO TERESA CARREÑO en sus TREINTA Y DOS AÑOS de denodado esfuerzo en acercarnos cada día más a la expresión cultural de nuestro gentilicio.

  1. Histórico.- a) El Maestro Wilhelm Furtwängler director titular de la “Filarmónica de Berlín” dirigió la ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA, nuestra orquesta pionera, en dos oportunidades. Una de las veces fue el 19 de marzo de 1954 con motivo de la inauguración de la Concha Acústica “José Angel Lamas” de Bello Monte, compartiendo podio con el Maestro Vicente Emilio Sojo. El Maestro Furtwängler dirigió la “Filarmónica de Berlín” desde 1922 hasta 1952. b) El primer concertino que acompañó al Maestro Herbert von Karajan durante toda su estadía en la orquesta como director titular, desde 1963, fue el Maestro León Spierer. El Maestro Spierer tuvo la gentileza de dirigir nuestra OSV desde su puesto como concertino. ARG.