El tenor mexicano estrena tesitura en 2018, al debutar en el rol de Papageno en la versión de concierto de ‘La Flauta Mágica’, de W.A. Mozart, que presentará el Festival de Baden-Baden, en Alemania.


Vía: www.elfinanciero.com.mx | Lizbeth Hernández

¿Por qué Rolando Villazón acepta papeles de barítono?

La noticia corrió como pólvora en redes sociales. Los amantes de la ópera levantaron la ceja tras darse a conocer que el 8 de julio de 2018, el tenor mexicano Rolando Villazón interpretará el rol de barítono de Papageno en la versión de concierto de La Flauta Mágica, de W.A. Mozart, que presentará el Festival de Baden-Baden, en Alemania.

¿Por qué Villazón acepta papeles de barítono? ¿Acaso después de la crisis vocal que padeció en 2009 necesita cambiar de registro?
El propio Villazón ha contribuido a mantener el misterio, pues todavía no emite comentarios al respecto.

No falta la ironía de quienes señalan que el cantante parece seguir, una vez más, los pasos de su mentor, Plácido Domingo, quien transitó de la cuerda aguda a la grave -con el estreno de Il Postino, que el mexicano Daniel Catán escribió para él-; una tesitura en la que, con 76 años, el español se encuentra cada vez más cómodo. ¿Pasará lo mismo con Villazón?

El director del festival de Baden-Baden, Andreas Mölich-Zebhauser, en una entrevista publicada en Baden Online, deja ver que la invitación a cantar Papageno puede obedecer a razones artísticas: “No canta mal el registro grave, es un gran artista y le puede dar mucha riqueza”.

Y es que, más allá de sus cualidades vocales, Villazón posee un histrionismo particular para un cantante de ópera, pues tiene una formación de bailarín clásico, sabe de malabares y conoce el arte del clown -además de ser escritor, caricaturista y director de escena-. Estas cualidades, aunadas a su natural vis cómica, le hacen un candidato ideal para desplegar el caracter bufo de Papageno.

Para sus 45 años, la incursión del cantante en el repertorio baritonal es temprana, señala el crítico de ópera José Noé Mercado. “Hace una transición a una cuerda más oscura y grave. Rolando es muy joven. En ese sentido hay que comprender al artista, al ser humano. Convendría que lo explicara, pero para él es mejor mantener ese misterio”, puntualiza el experto, quien considera que la aceptación de Villazón a cantar Papageno puede deberse a la serie de modificaciones que ha realizado en su carrera musical después de la operación, hace ocho años, de un quiste en una cuerda. “Él está buscando su comodidad vocal”.

“Papageno es un barítono alegre, ligero, que no variará mucho de ciertas tonalidades de un tenor como Villazón. Quizá es una prueba para saber cómo se siente en la cuerda y cómo podrá seguirse internando en ella; cómo lo recibirían el público y la crítica. Es una oportunidad”, añade.

Para el bajo Charles Oppenheim, editor de la revista ProÓpera, es una medida “inteligente” de Villazón, quien antes de la cirugía se caracterizó por abordar una gran diversidad de roles de peso en una apretada agenda que lo llevó por todo el mundo en poco tiempo. “Se nota que es más prudente desde un punto de vista musical. Es un tenor de timbre baritonal, oscuro; no hay una justificación para no hacerlo; lo hace porque lo puede hacer”.

POR LA VÍA DE LA MESURA
Furia, entrega y potencia siempre fueron los calificativos de Villazón. Cinco años le bastaron para convertirse en súper estrella de la ópera. Sus éxitos en el escenario se definieron en los roles protagónicos de tenor romántico italiano y francés con los que conquistó al mundo.

En una entrevista publicada en 2010 por la revista Gatopardo, en la cual Villazón responde a la recomendación que le hizo un aficionado, quien sugería menor entrega en el escenario para no imponer un sobre esfuerzo a su voz. El cantante, categórico, respondió, “Yo me voy a entregar igual y si ésos son menos de 30 años, pues habrá valido la pena, porque a mí así es como me gusta, como lo disfruto, y así es como lo disfruta mi público”.

Respecto a las circunstancias que han rodeado la carrera de Villazón a últimas fechas, Mercado sostiene que tras la intervención quirúrgica, el cantante volvió con un repertorio “extraño al que nos tenía acostumbrado”; distinto al que lo llevó a la cumbre. “Comenzó a interpretar a Mozart, a Monteverdi, títulos correspondientes al periodo barroco que en su esplendor no abordaría. Eso nos hace pensar que después de la operación no regresó en las mismas condiciones, su voz está más cómoda con otros repertorios que, de alguna forma, no tienen la misma vistosidad”.

Ahora pone más cuidado al elegir sus proyectos. Su carrera dejó de ser vertiginosa y saturada. Su carisma y simpatía en escena permanecen intactos y se siguen traduciendo en una gran conexión con el público.

Antes del 2009 grababa un promedio de dos discos por año. En 2005 hizo cinco y en 2006, seis. Para 2010 sólo grabó, México, con temas populares. De entonces a la fecha su producción se refleja en un álbum por año.