Vía: www.losandes.com.ar/ Por Pablo Pereyra

Con obras de Erik Satie, Ravel y Mozart, Rodolfo Saglimbeni dirige hoy su segundo concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo. En esta entrevista, el experimentado músico venezolano habla de su fórmula de integración de audiencias y de sus planes rupturistas entre la platea y la música académica. “Quiero cambiar la visión de que estas orquestas sólo tocan para un público reducido”, sostiene.

El director de Orquesta que viene a abrir aún más la institución que lo contrató. |@ (José Gutiérrez / Los Andes)

El director de Orquesta que viene a abrir aún más la institución que lo contrató. |@ (José Gutiérrez / Los Andes)

El maestro, nacido en Venezuela, conoce muy bien al organismo académico desde que inició su colaboración como invitado a partir de 2001 y ahora ha aceptado la titularidad como director estable durante los próximos tres años.

“Fue la presentación de un proyecto lo que me convenció de aceptar el cargo”, expresó Saglimbeni, durante la pausa durante el ensayo de su segundo concierto al frente de la orquesta en su flamante nueva casa de la Nave Cultural.

“La orquesta que tiene un grupo de autoridades comprometidas, profesionales, extraordinarios músicos, muy entrenados, inspirados. Siento que estamos empezando con buen pie. Las transformaciones vendrán de a poco y de forma integrada. Quiero cambiar la visión de las orquestas que sólo toca para un público reducido y abrirla hacia todo el continente”, afirmó.

El amplio repertorio que maneja Saglimbeni abarca los géneros sinfónicos, ópera y ballet. Estrenó a nivel latinoamericanos obras de Bernstein, Weill, Gershwin, Stravinsky, pero también, como actual director de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, es reconocido continentalmente por las fusiones, los cruces, por incorporar en sus conciertos y grabaciones géneros folclóricos y populares y hasta rock.

Rodolfo Saglimbeni | |@ (José Gutiérrez / Los Andes)

Rodolfo Saglimbeni | |@ (José Gutiérrez / Los Andes)

– ¿Dónde descubrió su interés por cruzar lo académico y lo popular?  

Rodolfo Saglimbeni: -Fue en Caracas durante mis años en el conservatorio. Teníamos las órdenes de los profesores de no tocar música popular. Se tenía el preconcepto de que aquellos eran músicos de “mala vida”. En esa época tenía 18 años y me encontré en las calles músicos muy buenos.

Pero también descubrí que había compañeros de estudio que tocaban en bandas populares en secreto porque si los descubrían los echaban de la escuela. La salsa me fascinaba y como tocaba la trompeta, me atraía muchísimo. Me parecía una música compleja, exigente, pero la tocaba a escondidas.

– ¿Qué lo convenció de que  el intercambio no era tan “mala vida”?

– Sin duda, mis años de estudios en la Real Academia de Música de Londres, en donde obtuve mis títulos de grado y post grado. En 1987, cuando regresé a Caracas, antes de la Orquesta Municipal, dirigí primero la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho. Todo comenzó con el grupo de música folclórica instrumental Ensamble Gurrufío con el que lanzamos un disco.

Como nos gustó aquel cruce, abordamos después la salsa de Oscar D’León y ya no paramos. Ahora, el veinte por cierto del repertorio de la Municipal es de música urbana, incluso ska y rock sinfónico. De hecho, este año nos han invitado a participar de un concierto de rock en Caracas porque somos de los pocos ensambles que se mestizan con el rock.

– ¿Hay planes de hacer lo mismo en Mendoza en esta gestión?

– Hay muchos planes. El primero y el de corto plazo tiene que ver con la mudanza. Es que una de las cosas que me llamó la atención sobre este ofrecimiento era que se escapaba de la línea convencional. Eso “de hacemos un contrato, elegimos un programa y vamos para adelante”. Pero este no era el caso. La orquesta está cerca de cumplir 70 años y su sueño siempre había sido tener su espacio propio.

Estuvo demasiado tiempo errante y la sala de la calle Lavalle no era la adecuada. Con la inauguración de la Nave Universitaria comienza un nuevo período. Las transiciones no son fáciles porque además de lo físico, de la infraestructura, la tecnología, también se reinicia todo un nuevo concepto. Una nueva visión. Empezando por un lado con la taquilla y la impresión de boletos electrónicos y por otro, en la interacción multidisciplinaria.

– ¿Cómo evaluaría al nuevo teatro?

– Otra de las razones fundamentales de por qué acepté la titularidad, es que siendo esta orquesta una de las más importantes de Latinoamérica, ahora pueda lucirse en una sala con muy buena acústica.

Nosotros los músicos sufrimos siempre de eso de ir a un lugar donde no suena bien, pero ya se habla de la calidad sonora del auditorio y este dato, pronto atravesará las fronteras, simplemente porque no son muchas las salas en latinoamericana que reúnan estas características. De todas maneras, todavía hay que hacer unos retoques, unos ajustes, pero son intervenciones mínimas.

– ¿Cuáles serían los objetivos artísticos para esta temporada?

– La principal, es que la orquesta tenga un vínculo con la comunidad. Aquella idea de conciertos con smoking, con su espectador habitué y conocedor de las obras, como que viene a un ambiente sagrado, es un concepto totalmente demodé. Está obsoleto. Las orquestas del siglo XXI son organismos dinámicos y abiertos a la sociedad y queremos atraer a la comunidad para que venga a escuchar música.

Uno de los proyectos de este año que se iniciará a partir de setiembre se llama “Ven a conocer tu orquesta y tu teatro”, un programa dirigido a todas las escuelas, a la gente de movilidad reducida y a otros grupos que no tienen fácil acceso, como la Tercera Edad. Será un recorrido que se comienza en el vestíbulo y terminará en el aplauso.

– ¿Romper el espacio  elitista entre el público y los músicos? 

– Totalmente. El viejo modelo de orquesta con público vestido de gala, ya fue. Nosotros vamos a romper esquemas entre estos dos mundos. Queremos  hacer conciertos interactivos, con apoyo de pantallas multimedia,  invitar a actores, superar el nivel del simple panfleto explicativo que aparece en los programas.

Todavía no está definida esta metodología pero el plan es que el espectador reciba, o antes o después, una pequeña charla en alguna de las salas. Vamos a construir audiencias y hacerlas crecer exponencialmente. Muchos espectadores todavía piensan que la música académica huele a viejo, a naftalina, pero es totalmente vibrante a pesar de que la mayoría tiene varios siglos de creación. Pero mi intención es también hacerla convivir con la que se compuso hace veinte años o hace veinte días. E incluso darle una oportunidad a los debutantes.

Y finalizó: “Si no inventamos no podemos ni saber si nos podemos equivocar. Pero ¿y si inventamos, no nos equivocamos y nos va bien? Eso va a ser siempre bueno para los públicos”.

Lo que viene

Programa III 

Sábado 30 de mayo.
Concierto Jóvenes Solistas.  Director invitado Francisco Núñez. Solistas: Octavio Cerúsico, violín y Jonathan Vera, piano.
Obras: Faure: “Pavana Op.50” ; Grieg: “Concierto en La menor para piano Op.16” ; Tchaikovsky: “Serenata melancólica para violín Op.26” ; Debussy: “Pequeña Suite para orquesta”.

Programa IV

Sábado 13 de junio.
Solistas: Gustavo Vergara, violín ; Matías Longo, cello, director invitado, David Del Pino Klinge.
Obras: Brahms, “Doble Concierto para violín y violoncello y Sinfonía nº4”.
Programa V

Viernes 19 de junio.
Solista: Wolfgang David, violín ; director invitado, Lucía Zicos. Obras:  Mendelssohn, “Concierto para violín” y Tchaikovsky, “Sinfonía No. 5”.
Programa VI

Sábado 27 de junio.
Solista: Ai Nihira, violín (Japón) ; director: Rodolfo Saglimbeni. Obras: Bruch, “Concierto No. 1 en sol menor” ; Schubert, “Sinfonía No. 8 Inconclusa” y  “Entreacto III, Música de Ballet II de Rosamunda”.

Programa VII 
Viernes 3 de julio.
Solista: Alexander Panizza, director Rodolfo Saglimbeni. Obras: Tchaikovsky, “Concierto para Piano No. 1” y Rimsky Korsakov, “Suite Sinfónica Scheherezade”.

Los ciclos

Habrá superposición de programas conceptuales a lo largo del año.
En “Grandes obras orquestales”, ya sonó Beethoven, con la “Sinfonía No. 7” en el concierto inaugural  y hoy Mozart y Ravel. Más adelante, están programadas obras de Tchaikovsky y Schubert.

A partir de la semana que viene se inicia la primera de tres fechas del ciclo “Jóvenes solistas”, con ocho músicos que irán presentándose en las próximas fechas hasta fin de año.

Más adelante, se lanza “Museografía, una programación sobre la vida de distintos compositores a través de su música. Se interpretarán Bach y Mozart y se complementará con “Beethoven para todos” y Tchaikovsky.

Al final de la temporada se viene un concierto dedicado a la ópera.

La ficha

Programa II. Temporada 2015.
En: Nave Universitaria (Maza y España).
Hora: 20.30.
Día: sábado 23 de mayo.
Director: Rodolfo Saglimbeni.
Solista: Clara Báez (flauta).
Programa: 
– E. Satie, “Dos Gymnopedies”.
– W. A. Mozart, “Concierto para Flauta No. 2 en Re mayor”.
– M. Mussorsgsky/Ravel, “Cuadros de una exposición”.
Entradas: Platea general $70, Platea Alta y Palcos $50.
Ventas: en Nave Universitaria (Tel. 4204548).