Soledad Giménez. Cantante. La vocalista arranca en el Palacio de Congresos de Alicante, el próximo 28 de marzo, su gira de presentación del disco recopilatorio ‘Cómo hemos cambiado’

Vía: www.laverdad.es | Por: ENEAS G. FERRI

Amable y simpática en el trato y contundente y seria cuando la respuesta lo requiere, Soledad Giménez desgrana el proceso de creación de su último disco, el contenido que más gustará a sus seguidores y se adentra en revisar al situación del mercado musical, en el que desarrolla su carrera desde hace más de treinta años.

– Inicia su gira de conciertos, tras presentarla en Madrid y Barcelona, en el Palacio de Congresos de Alicante. ¿Qué clase de actuación se encontrará el público que quiera disfrutar en directo de su ‘Cómo hemos cambiado’?

– Hace sólo unos meses que salió el disco, resultado de mucho esfuerzo, y ahora toca disfrutarlo en los escenarios. En Alicante siempre me siento muy cómoda. En el escenario estaremos un batería, un contrabajo, un piano y una guitarra, además de mí cantando. Es una banda y un formato que se adapta bien, para ser más intimista en canciones que lo piden y dar energía en otras

– Presenta ‘Cómo hemos cambiado’, una retrospectiva sobre su trayectoria. ¿Era el momento?

– En algún momento había que hacerla (risas). Me apetecía mirar atrás, ver el trabajo realizado y volverlo a mirar, a actualizar. Había muchas canciones de Presuntos Implicados que por la separación no las había tocado desde hace años. Quería reencontrarme con ellas y volverlas a hacer mías, que sonaran a como sueno yo ahora. He hecho eso con todas las canciones del disco, les he puesto otros colores, otras harmonías, incluso otros ritmos. Son muchos años de escribirlas, de compartirlas, de vivirlas y por eso las he retomado.

– ¿Ha sido una selección autobiográfica, basada en momentos de su vida, o han pesado más los criterios musicales?

– No ha sido una selección con espíritu de autobiografía. No he querido contarme a mí misma. He querido revisar canciones que me dice algo y que le dicen algo a mis seguidores, ya que hice una encuesta por Facebook y la lista que resultó era muy parecida a la que hice yo. Siempre te dejas algunas en el tintero, pero es irremediable. Siempre que tomas una decisión, la tomas dejando de lado cosas. Pero estoy contenta con la selección.

– También hay tres canciones inéditas. ¿Qué destacaría de ellas?

– Pensé que junto a la retrospectiva de mi trabajo tenía que poner también el punto de lo que soy ahora, de cómo sueno ahora, y por ello he publicado estas tres canciones. Son una balada íntima, un bolero sobre el amor y un danzón, que es un estilo antiguo aquí pero que sigue vigente en Latinoamérica. Es un estilo poco conocido que anima a la fiesta.

– Para la reedición de las canciones se ha sumergido, como viene haciendo en los últimos años, en distintos estilos. ¿Sonarán las canciones muy distintas a como las conoce el público?

– No sé hasta qué punto serán tan diferentes, pero son las mismas canciones, aunque suenen distinto. Hay nuevas harmonías, nuevos tiempos e, incluso, nuevos ritmos, pero siguen siendo las mismas canciones. Supongo que las he llevado conmigo, del mismo modo que he madurado, para ahora hacerlas mías desde el jazz o la bossa nova. Quizás estás alejadas del pop, eso sí que se ha quedado atrás, por supuesto.

– ¿Es el pop un estilo para comenzar a evolucionar a otros?

– No sabría decir. Seguramente el pop es el estilo más simple y por eso muchas bandas o músicos comienzan ahí y van creciendo a otros estilos. No por ello quiere decir que haya bandas que siempre hagan pop y sean inferiores, pero al menos para mí, en mi evolución natural, sí que me he alejado del pop para crecer.

– Le pido una mirada al pasado, como su disco. ¿Tanto ha cambiado?

– Mucho y a bien, claro (risas). Supongo y espero haber cambiado para bien. En la vida estamos para cambiar, cada persona en sus circunstancias, en su profesión, en la familia. Todo obliga a cambiar y a ver las cosas de otra manera. El que diga que no ha cambiado es que no se mira bien. Y, es más, si te resistes a cambiar es cuando sufres, porque la vida es un cambio constante, sea a mejor o a peor.

– Ahora mire al futuro. ¿Qué le queda por hacer?

– Muchas cosas. Visitar el Taj Mahal, por ejemplo. A nivel musical, hay muchos proyectos por hacer. Ahora estoy centrada en este disco, que me ha costado mucho esfuerzo tanto de ideas y de ganas como económicamente. Cuando pase, veremos las circunstancias y trabajaremos, pero de momento, esto.

¿Tiene en mente ya algún proyecto próximo tras este álbum?

– Ahora me centro en la gira de conciertos, que pasará por Latinoamérica. Iremos a México y, probablemente, a Colombia y a Chile. Después ya pensaré que será lo próximo. No he pensado nada ni tengo nada concreto en mente.

– Hubo una moda de hacer discos recopilatorios haciendo duetos con otros artistas. ¿Consideró hacer esto?

– Tampoco es una cosa que me mata. He hecho muchos duetos, con Serrat o, recientemente, con Víctor Manuel. Pero para mi disco preferí no hacer este formato. Que podría haberlo hecho, puede que sí. Pero sacarlo sola me costó muchísimo y quise reservarme para mí que todo saliera como yo quiero.

– ¿Cuánto ha cambiado el mundo de la música desde que comenzó a la actualidad?

– Solo queda el titular de «mundo de la música». El resto ha cambiado por completo. El público, los medios de comunicación, la industria, todo ha cambiado. Y por desgracia, todo ha ido a peor. La cultura se sustenta en la industria y aquí la música se ha venido abajo, con todo lo que eso significa. Los nuevos talentos apenas tienen sitio y suenan todos igual. El talento está, pero no se apoya y sin apoyos, ¿cómo se va a hacer música? Así ha muerto la industria musical.

¿Está provocando esta situación del mercado que se esté desprofesionalizando el oficio del músico?

– Los jóvenes tienen que pagar para poder tocar en las salas. Un fontanero, cuando entra de aprendiz, aunque con un sueldo miserable, trabaja cobrando para aprender. Nuestros músicos jóvenes no sólo no cobran, sino que tienen que invertir tiempo y dinero para poder tocar. Es una situación ridícula para la juventud y cada vez más se tiene el oficio de la música como un ‘hobby’.

¿Sabría señalar culpables de esta situación o se debe a la crisis?

– ¿La crisis? La música está en crisis diez años antes de la crisis. No sabría señalar a los culpables, pero sí a los responsables, que seríamos todos. El Gobierno que ataca en lugar de ayudar, la industria que no ha sabido ver las amenazas y las posibilidades, el público que ha mirado para otra parte olvidando el respeto a los artistas y los propios músicos que nos hemos dormido en los laureles. Incluso las empresas de telefonía e Internet, que ofrecen el ADSL pero se desmarcan de la responsabilidad que tienen al ofrecer la posibilidad de descargar cultura a los clientes. Todos somos responsables.

Anteriormente ha dicho que los jóvenes suenan todos igual ¿Cree que es porque se está perdiendo el talento o porque se ven obligados por el mercado?

– Creo, directamente, que no hay mercado y eso provoca que el talento se pierda. Suenan igual, pero esto es España y parece que da igual. Artistas como Serrat o Drexler fueron premiados en los Grammy Latinos y no se escuchan en ninguna radio española. Parece que el mercado, en general, no quiere música adulta. Si te mueves en ámbitos distintos a lo comercial, en el jazz, el swing o, incluso, el rap, no hay sitio donde sonar. Somos un país que se empobrece culturalmente.

Que se tenga un IVA del 21% o que se retire la asignatura de Música de las escuelas tampoco ayuda.

– Lo veo como un acto realizado con alevosía. Esa es la palabra. Está hecho con voluntad de dañar o, al menos, de ningunear y perjudicar. Es muy triste. Luego nos extrañamos de que haya ‘hooligans’ que se matan entre ellos. Pero es un país inculto surgen los problemas de convivencia, porque se pierde el respeto por las personas y por las cosas. Es muy triste.

Finalmente, volviendo al disco. ¿Tiene alguna dedicatoria especial por ser la revisión a toda una carrera en la música?

– Siempre hay una dedicatoria personal, que me guardo para mí. De forma genérica, a los que me ayudan en la vida, a los que me acompañan, pero sobre todo a los que me quieren, persisten y caminan conmigo. Cuando una canción deja de ser tuya y pasa a formar parte de la banda sonora de las vidas de la gente es cuando realmente te llenas de orgullo. A todas estas personas que me escuchan es a las que agradezco y dedico este disco, como todos, porque sin ellos, no haría música. Ellos consiguen que siga teniendo ganas de hacer cosas, pese a los ministros y los gobiernos.