Fueron 3 días de intensa actividad (sin contar los ensayos previos)…3 días de viajes y de música. Una obra de grandes proporciones y considerable dificultad…Solistas,coro y orquesta portugueses..Batuta venezolana..Aplausos universales.

El Requiem de Dvořák resonó en los templos de Coimbra, Guimaraes y Braga durante el pasado fin de semana, como majestuoso pórtico a la Semana Santa, dejando un mar de emociones en el público que llenó cada una de las iglesias y en los músicos que hicieron vibrar cada nota de la obra del gran compositor checo.

Los solistas, todos portugueses, fueron: Cristiana Oliveira (soprano), Sara Amorim (Contralto), Joao Cipriano (tenor) y Pedro Telles (bajo). Su actuación fue sólida y convincente, desbordando musicalidad y dramatismo en los momentos que así lo requerían. Especialmente memorable resultó el cuarteto del Recordare, donde pudieron lucir toda su gama de timbres y colores. Los destacados artistas del ámbito lírico portugués, quedaron muy satisfechos de la colaboración con el maestro venezolano.

Por su parte la orquesta y el coro de la Universidad de Minho es una agrupación que reúne juventud y experiencia y que supo asumir con valentía y corazón los retos que presentaba la obra. La orquesta logró momentos francamente impactantes en movimientos de gran fuerza como el Dies Irae o el Tuba Mirum y de excepcional lirismo, sobre todo en los delicados pasajes a cargo de los instrumentos de viento-madera (Recordare, Offertorium, etc.). El coro por su parte lució muy fresco aunque también muy potente cuando la obra les exigia ponerse a la altura de la nutrida orquesta requerida por Dvorak.

Finalmente el director venezolano luce cada día mas afianzado en los podios internacionales y esta vez recibió apasionadas críticas sobre su energía y musicalidad para guiar el gran aparato sonoro a su cargo en esta obra monumental. Durante la semana impartió consejos y compartió experiencias con los jóvenes estudiantes de dirección orquestal de la Universidad de Minho y en el concierto final recibió la Medalla de la Hermandad de la Santa Cruz de Braga, reconocimiento que se entrega a destacadas personalidades de distintas esferas y  la cual le fue conferida a Estrada como un tributo a la inolvidable puesta en escena que se vivió en el primer fin de semana de pasión.

Agradecimientos mutuos y recuerdos memorables hablan de futuras colaboraciones entre el director venezolano y la formación portuguesa. El eterno drama de la vida y la muerte planteado en el Requiem concluyó en sonrisas de esperanza y aplausos de reconocimiento al buen trabajo musical de los artistas…