Vía: cultura.elpais.com | Por DIEGO A. MANRIQUE

¡Respeto y admiración! Ray Charles cambió el rumbo de la música popular: fue el hombre que introdujo el concepto del soul a escala global. Y no se suele mencionar pero también fue un pionero como hombre de negocios. Muchos, muchos años antes de que Prince soñara con Paisley Park Records, Ray ya había montado su discográfica. Dos en realidad: Tangerine Records fue sustituida en 1973 por Crossover Records.

Ray ofreció a sus colegas un modelo de emancipación. En 1959, cuando expiró su contrato con Atlantic, saltó a otra compañía grande, ABC-Paramount. Por motivos económicos (en Atlantic eran notoriamente tacaños con sus artistas) y por necesidad de libertad: con la distribución de ABC, pudo montar Tangerine, donde grababa a otros artistas y ordenaba sus propios lanzamientos. Se quedaba, además, con la propiedad de sus masters.

Que conste que Ray no escatimaba en sus proyectos de jazz. En 1961, para Genius + soul = jazz, contrató a reconocidos instrumentistas de la orquesta de Count Basie, encargó arreglos a Quincy Jones y Ralph Burns, alquiló el legendario estudio de Rudy Van Gelder.

¿Y qué hacía Ray en sus lanzamientos jazzísticos? Gozaba de la potencia de una big band haciendo rhythm and blues, tocaba con evidente placer el órgano Hammond, cantaba ocasionalmente, exploraba el repertorio del hard bop o la bossa nova. Es decir, todo aquello que no siempre podía permitirse en sus conciertos o en sus discos para el gran público. Disfruten de este Ray Charles, menos conocido pero igualmente extraordinario.