Vía: El País.com | Escrito por Daniel Verdú

Quién iba a decirlo, pero un programa de ópera conducido por un exbarítono (“uno no deja de ser barítono nunca”, dice con razón Ramón Gener) se ha convertido en uno de los grandes hits de las últimas temporadas de la Televisión pública de Cataluña. Òpera amb texans (Ópera en vaqueros) es un programa de 30 minutos que emite el Canal 33 y que trata de acercar la complejidad musical y escénica del género a un público poco familiarizado con él. Como su nombre indica, de convertir en algo más casual y cotidiano la experiencia de un ritual a veces demasiado sacralizado. Y el éxito ha sido insólito. El espacio empezó a emitirse en 2011 y va por su tercera temporada. Tiene una cuota de pantalla del 3,4%, una cifra altísima teniendo en cuenta el canal en el que se emite (el 33 es el canal cultural de TV3) y el tema sobre el que trata.

Ramón Gener

Ramón Gener

Cada programa dura unos 30 minutos y aborda uno de los grandes títulos de la historia de la ópera. El guión se desarrolla en lugares tan dispares como París (para contar La Bohème) o el parque de atracciones del Tibidabo (para transmitir la sensación del trepidante arranque de Las bodas de Fígaro). Como cuenta Alex Rufí, uno de los brillantes guionistas del proyecto, “se trata de crear una especie de anzuelo para que la gente se sienta atraída por la historia y las emociones que contiene”. Aunque evidentemente se quede fuera gran parte de la sustancia intelectual del relato y del discurso musical, hay que tener en cuenta al público que va dirigido. Y funciona.

“Tampoco tengo muy claro cuál es el público. El experto puede pensar ‘estos tíos lo destrozan todo, como se pasa Ramón, lo está banalizando todo…’ o puede pensar que hago un trabajo interesante para desacralizar todo este mundo, algo que me interesa mucho. Pero luego hay un grueso de gente que le gusta la ópera pero no entiende demasiado, y estos se enganchan mucho. Finalmente, y esto es lo que más me motiva, hay una parte de la audiencia que no ha ido nunca a la ópera, se traga el programa y luego me escriben en el Twitter diciéndome que se han comprado entradas para ir a ver alguna función por primera vez”, explica Gener, cuyo proyecto ha despertado interés en toda España a través de las emisiones por Internet.

Ramon Gener abandonó la profesión de cantante por autoexigencia. No tenía el nivel que deseaba, dice. Así que empezó a dedicarse a la divulgación. Sobre todo conferencias sobre música e historia de la filosofía. “Despues de una conferencia se me acercó una persona y me dijo que todo lo que estaba haciendo tenía que suceder delante de una cámara, para televisión”, recuerda. Aquel hombre, el director del festival de Perelada, le puso en contacto con la productora Brutal Media e hicieron un programa piloto sobre El caballero de la rosa, de Richard Strauss. Y en cuatro segundos ya estaba grabando la primera temporada.

Al principio, cuenta Gener, no lo veía nadie. Pero fue corriendo el boca oreja y ahora, seas fan o lo critiques (también hay mucho guardián de las esencias que lo pone a parir), es uno de los espacios más conocidos de la televisión catalana. De hecho, el propio presentador ha aparecido parodiado en Polònia, uno de los termómetros televisivos de Catalunya para medir el grado de popularidad de un personaje público.

Nadie del equipo a parte de Gener, parece que ni el director (Xavier Morral), tiene ni conocimientos de ópera. Y esa es una de las bazas organizativas y creativas del guion. Gener se encierra con los guionistas toda una jornada y les explica todo lo que sabe, le transmite y le emociona del título en cuestión, nos cuenta Alex Rufí. “Luego dejamos reposar todo eso y nos encontramos al cabo de un par de días y hacemos un brainstorming para las ideas más apropiadas. El hecho de que sean neófitos permite afrontar al escaleta y el guion desde un punto de vista nuevo y sin prejuicios”, señla Gener.

Pero claro, eso puede levantar ampollas también en algún sector más purista. “Siempre hay voces discordantes. Gente que piensa que el programa banaliza algo sagrado. A veces parece que la ópera es solo para algunos, pero mi intención es justo la contraria. Si hay algo que me gusta mucho, intento hacerlo llegar al máximo número de personas para que lo disfruten también. Ese es mi camino y parece que no hace daño a nadie. Y las cifras nos dicen que no es un mal camino”, defiende Gener. Para el conductor del programa, ir a la ópera es como hacerlo a otro espectáculo cultural. “Es como si vas a ver un clásico de Shakespeare al cine. Intento que se disfrute sin clichés ni tabús. Hay demasiados tabús y no entiendo por qué. Para ser un aficionado a la ópera no hay que tener nada especial: ni dinero, ni formación… Solo hay que tener ganas”. Y sí, por supuesto, Ramon Gener va a la ópera en vaqueros.