En la actualidad, Rafael Payaré tiene como base de operaciones la ciudad de Berlín, en la que vive al lado de su esposa, la afamada cellista estadounidense Alisa Weilerstein; y lo hace porque, en sus palabras, esa ciudad goza actualmente del esplendor artístico que tenía París en los años ‘20 y Viena durante los siglos 18 y 19, gracias a la presencia de nueve orquestas y tres casas de ópera.


Por Sergio Burstein
Vía: www.hoylosangeles.com

El mismo venezolano lo ve desde su perspectiva, claro, porque es un profesional de la materia cuyo trabajo principal en estos días es el puesto principal de conductor en la ilustre Orquesta de Ulster de Irlanda del Norte, pero que realiza paralelamente otras labores y que esta noche, desde las 8 p.m., dirigirá a la Filarmónica de Los Ángeles en el Hollywood Bowl para ofrecer un repertorio conformado por el “Concierto de piano No. 2” de Liszt y la “Sinfonía No. 5” de Tchaikovsky.

Es la primera vez que lo hace a través de un recital completo, aunque había sido ya invitado por la misma institución en el 2012 y el 2013 para participar en un programa relacionado a niños de escuela que se relacionaba de algún modo a los preceptos de El Sistema, el modelo en que él mismo se educó, al igual que su compatriota y colega Gustavo Dudamel, quien como se sabe es el director musical de la citada Filarmónica.

La comunidad latina no se relaciona nunca de manera directa con la música clásica, pero el conductor piensa que eso no es determinante. “Yo crecí en un hogar en el que nunca se escuchaba este género, pero terminé acercándome a él un poco tarde, a los 14 años”, recordó. “Lo importante es el modo en que se sirve el plato; lo demás depende de tu propia sensibilidad”.

“Como me lo dijo el maestro fundador de El Sistema, el arte no debe ser para pocos, sino que debe tenderle las manos a todos el mundo”, nos dijo Payaré. “De ese modo, podemos acercarnos a personas que no conocen esta música o que no tienen oportunidad de acceder a ella, y que en el futuro podrían convertirse incluso en instrumentistas o en directores”.

Payare conoce a Dudamel desde hace varios años; el primer encuentro se dio gracias a un seminario vinculado a la Orquesta Juvenil de Venezuela que se produjo en Caracas. Ambos son además de la misma generación (el primero tiene 37 años y el segundo 36) y, curiosamente, comparten un ‘look’ parecido debido al tamaño de sus cabelleras.

El aspecto de Payare ha sido incluso destacado por algunos medios europeos. “El pelo me crece así; no es mi culpa”, nos dijo con una risa. “Al fin y al cabo, puedes estar calvo o llevar una máscara, pero lo que importa es el modo en que diriges a la orquesta y lo que logras transmitirle al público; y como latino que soy, creo que le pongo mucha pasión a mi labor”.

En vista de la difícil situación que atraviesa Venezuela, era inevitable preguntarle al director por este hecho, a pesar de que se nos advirtió previamente que no habláramos demasiado del tema. “Lo que está pasando por allá me da muchísima tristeza; el 95 por ciento de mi familia vive allá, y estar afuera no significa que me haya olvidado de mi país”, precisó el entrevistado con un tono de voz distinto al empleado en el resto de la conversación.

“No sé si soy muy ingenuo, pero tengo esperanzas de que podamos salir de alguna manera de esto, porque estamos en un momento muy malo”

“No sé si soy muy ingenuo, pero tengo esperanzas de que podamos salir de alguna manera de esto, porque estamos en un momento muy malo”, reconoció. “Viniendo de allá, sé cómo es la personalidad de los venezolanos, y es muy distinta a lo que se ve ahora, con ese enfrentamiento constante entre unos y otros”.

Para terminar, admitió que no todos los venezolanos que ocupan puestos internacionales en el campo artístico se encuentran dispuestos a hablar de política por distintas razones. “En mi caso, me gusta ayudar sin que sea necesario que se sepan las razones por las que lo hago”, concluyó.