Es un cantante, pero no es una estrella de rock, y además es español.


Vía: www.heraldo.es

No fue una estrella del rock, ni una gran dama del teatro, ni el estreno de un supertaquillazo de Hollywood. El aplauso más largo de la historia se lo llevó un español, Plácido Domingo, tras interpretar a Otelo en la Ópera Estatal de Viena.

El tenor hizo su memorable actuación el 30 de julio de 1991 y tan entusiasmados quedaron los espectadores que le hicieron salir a saludar nada menos que 101 veces. En total, una hora y veinte minutos de aplausos.

Domingo también ostenta el récord del aplauso más largo logrado en el Teatro Real, en Madrid. En este caso, fueron 32 minutos de ovación para su interpretación en ‘Simon Boccanegra’, de Verdi, el 28 de julio de 2010.

Desde luego, queda claro que los amantes de la ópera son el público más agradecido que existe. Porque antes del aplauso a Plácido Domingo, el récord lo ostentaba otro tenor: el italiano Luciano Pavarotti logró una ovación de 67 minutos tras su interpretación de ‘El Elixir de Amor’, la ópera de Donizetti, en la Ópera de Berlín. Sucedió el 24 de febrero de 1968.

Curiosamente, la de Plácido Domingo es la ovación espontánea más larga de la historia, pero hay otra que la supera, aunque en este caso se trate de una ‘performance’ artística. El 26 de junio de 2014 el poeta Dustin Luke Nelson tuvo al público aplaudiendo durante dos horas como parte de uno de sus montajes.