Pro Música

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Pro Música de Cámara en su Temporada 36, inicia el ciclo de conciertos con la presentación del extraordinario y joven violinsta Benjamin Gatuzz en la Sala Mozart, del Colegio Emil Friedman, en Los Campitos, el Domingo  26 de enero a las 11:00am. Entrada Bs. 100.

Benjamín Gatuzz

Benjamín Gatuzz

Benjamín es actualmente el concertino de la Sinfónica Juvenil “Teresa Carreño” de Venezuela junto a Angélica Olivo, se ha cultivado en el seno de El Sistema desde los ocho años y ha construido su destacada carrera gracias a los mas destacados profesores internacionales como Felicitas Hoffmeister, Antonio Pérez Ruiz, Alejandro Mendoza, Roberto Valdés, Francisco Cabán, James Clark, Yuri Namkung, Elina Vähälä, Giovanni Guzzo, Nicola Benedetti, Yuriy Nasushkin, Albert Markov, Mihaela Martin, Martin Chalifour, Lyndon Johnston Taylor. También se ha preparado con maestros nacionales tales como Simón Gollo, Mercedes Salazar, Víctor Vivas, José Francisco del Castillo.

En el campo de la música de cámara, actúa como primer violín del Cuarteto Arsen, quienes se han presentado en diversos escenarios como el Centro de Convenciones de la Hacienda la Vega, la Sala Fedora Alemán del Centro Nacional de Acción Social por la Música, y recibiendo clases con el Cuarteto Latinoamericano, Cuarteto Libertadores, Alexis Cárdenas, Luis Miguel González, entre otros. Actualmente es alumno del Maestro Luis Miguel González en la Academia Latinoamericana de Violín.

En esta oportunidad ofrecerá un recital interpretando las seis sonatas para violín op 27, de Eugène Ysaÿe, dedicadas a grandes compositores y violinistas según su estilo

  • Sonata 1: Joseph Szigeti
  • Sonata 2: Jacques Thibaud
  • Sonata 3: George Enescu
  • Sonata 4: Fritz Kreisler
  • Sonata 5: Mathieu Crickboom (su alumno favorito)
  • Sonata 6: Manuel Quiroga Losada
Eugene Ysaye (1858-1931) fue un violinista, compositor y director de orquesta belga, nacido en Lieja. Está claro que no es excesivamente conocido, pero tuvo mucha importancia en su época. Si tan sólo se le recordara como destinatario de obras tan importantes como la Sonata de Cesar Franck o el Poema de Chausson, además de obras de Debussy, Faure o Saint-Saens, ya sería bastante. Pero es que fue mucho más. En aquella época, la escuela belga de violín gozaba de un prestigio increíble, por la valía de sus profesores. Nada menos que Henri Vieuxtemps, y más tarde el polaco Henryk Wieniawsky. Y más tarde el propio Ysaye. Entre sus alumnos más célebres, Josef Gingold, Matthieu Crickboom, William Primrose o la misma Reina Elizabeth de Bélgica, promotora del famoso concurso que lleva su nombre.

Su producción como compositor no es muy extensa: una única ópera, algunas piezas para violín y orquesta, algo de cámara y sus 6 Sonatas para violín solo.

Escribir algo para violín solo ha de ser algo muy meditado: el nivel excelso alcanzado por Bach con sus Sonatas y Partitas supone un reto inalcanzable que seguramente habrá hecho que muchos compositores se lo hayan pensado dos veces antes de intentarlo. Después de Bach está claro que hubo compositores que escribieron para violín solo. Un ejemplo es Paganini con sus Caprichos, pero es un tipo de obra que no tiene nada que ver con Bach. Son obras de una enorme dificultad técnica, una dificultad muy diferente a la polifonía de Bach, sino más bien enfocada a la brillantez, el virtuosismo y la explotación de efectos nuevos y brillantes. Esto creó un camino, seguido por otros como Wieniawsky, Ernst, etc. Pero el camino creado por Bach ya era otra cosa.

Precisamente fue una interpretación de Bach por el violinista Joseph Szigeti la que le dio la idea a Ysaye para componer sus Sonatas. Son 6, como las de Bach, y están dedicadas cada una a un violinista famoso de la época. Y, como veremos, cada una refleja la personalidad y las características del violinista en cuestión.

La escritura es muy variada: encontraremos polifonía, contrapunto, virtuosismo en ocasiones, pero todo ello con una gran originalidad. Habrá recursos no utilizados hasta ahora y que nos resultarán novedosos: el empleo de escalas de tonos enteros, sucesiones de intervalos infrecuentes (escalas de dobles cuerdas en cuartas y quintas, no las acostumbradas terceras y octavas de Paganini), ponticelli, trémolo, e incluso acordes de 5 o 6 sonidos. Algo realmente imposible en un instrumento de 4 cuerdas, pero que engaña al oído mediante determinados trucos.

Una curiosidad, por último, es que en la partitura están escritas minuciosamente digitaciones, arcos, posiciones, longitud del arco, etc., con un nivel de detalle impresionante. Y en una nota al pie indica el compositor que todas estas anotaciones, si bien son facultativas, ayudarán al intérprete a acercarse a la idea que guió su composición. Parece que no estuviera muy seguro de la lectura que se haría de sus obras en la posteridad…

Fuente: guiassyncmaster.blogspot.com