Los días 13 y 14 de octubre se vivieron con especial intesidad musical en el norte de Portugal


Previamente, los pasillos de la Facultad de música de la Universidad de Minho se iban llenando de fragmentos de música nueva para los oídos locales, pero muy agradable.Pegajosa incluso!

a la ciudad de Braga comenzaron los ensayos en el Salón Medieval del rectorado de la Universidad. La sobriedad del recinto de piedra contrastaba con la dinámica música que se estaba gestando allí. Con cada minuto de ensayo iba apareciendo el sol del Caribe y el alma del Sur de América y los rostros de los músicos se iban iluminando.

Esa misma luz fue transmitida com creces al público que plenó la sala principal del imponente Palacio de los Duques de Gragança en Guimarães y la plaza central del moderno centro comercial Braga Center. Los jóvenes portugueses asumieron el reto y lograron interpretaciones llenas de fuego y pasión.

Gerardo Estrada parecía liderar una frenética danza colectiva que no permitía a los presentes estar tranquilos en sus lugares. El inicio fue marcado por el Staccato Brillante de Joly Braga Santos (portugués) y a partir de allí el viaje musical nos llevó por varios países hispanoamericanos de la mano de guías tan ilustres como Alberto Ginastera, Arturo Márquez o Aldemaro Romero.

Una serie de conciertos que quedará en la memoria colectiva de Portugal mientras aun resuenan las palabras que el Maestro Estrada dirigió al público en Guimarães…”Aqui vemos, por medio de la música, como es posible convivir en paz y como hermanos..Paz..Paz es lo que necesita urgentemente nuestro mundo..Seamos constructores de la paz!!”