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La música jazz presenta numerosos beneficios para el desarrollo de los niños tanto a nivel emocional como intelectual, al tiempo que facilita su expresión y su creatividad.

Escuchar jazz en la infancia, ¿qué tiene de especial?

Las propiedades terapéuticas y pedagógicas de la música son de sobra conocidas y por ello hace mucho tiempo que está presente en los ámbitos de la salud y la educación. No obstante, existe un estilo musical que resulta particularmente útil para lograr el pleno desarrollo emocional e intelectual de los niños, el jazz. Desde luego, se trata de un recurso fácil de utilizar y que redunda en beneficio de los más pequeños sin que estos lo perciban directamente.

¿Cuál es el secreto? Esencialmente, el jazz es un estilo musical marcado por la improvisación y el virtuosismo más o menos acentuado. Los intérpretes de jazz procuran reflejar en la música todos los matices y sensaciones posibles. Sencillamente, tratan detransmitir emociones que salen de lo más profundo de su ser y las acompañan con melodías de marcada vitalidad. Así, al escuchar jazz se aprecia la vida en libertad.

¿Qué aporta a los niños?

Las peculiaridades del jazz están claras pero, ¿qué aporta exactamente a los niños? En primer lugar, les muestra la belleza de la improvisación en la vida en general. Centrarse en aquello que nos está sucediendo ahora mismo sin agobiarse por lo que traiga el futuro es una lección valiosa que ayuda a cualquier persona a acercarse a la felicidad. De igual modo, esto también les enseña siempre que algo no esté escrito pueden escribirlo ellos mismos, ganando confianza y avanzando a través de la experimentación.

Segundo, facilita la superación de episodios traumáticos y contribuye a evitar conductas depresivas. Esto está conectado con la comentada vitalidad de este tipo de música, ya que al escuchar jazz se aprecia la importancia de disfrutar de cada momento independientemente del pasado o de lo que esté por venir. Tercero, gracias a su carácter cambiante y a buscar la sorpresa tanto en sus ritmos como en su melodía, escuchar jazz también predispone al oído para aprender idiomas.

De estos tres puntos se concluye que el jazz tiene una incidencia muy positiva en elrendimiento académico y en la formación general de los más pequeños. Esto se explica porque agiliza las funciones cognitivas en mayor medida que otros estilos musicales. Algunas piezas de jazz también ayudan a la relajación, permitiendo desconectar y descansar tras un ejercicio intelectual.

Lógicamente, no todas las propiedades del jazz se limitan al ámbito psicológico, puesto que sus ventajas para el desarrollo también son evidentes. Bailar al son de la música jazz estimula la movilidad y permite trabajar la coordinación y la psicomotricidad. Al fin y al cabo, en el jazz no existe ninguna relación de pasos de baile prefijados, por lo que la improvisación también se traslada al ámbito del movimiento. Así, escuchar jazz constituye un ejercicio de crecimiento integral.