La maestra María Colón de Cabrera no ceja en su empeño por mantener la calidad con la que se reconoce el trabajo realizado con el Coro Polifónico Rafael Suárez, a pesar de las dificultades.


Por Ana María Hernández Guerra | @amhg_periodista | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

María Colón de Cabrera es de esas personas fajadas, que le dan con todo a la vida y al arte. A sus casi 78 años de edad, sigue siendo el pilar central de su agrupación, el Coro Polifónico Rafael Suárez, fundado en 1974. Y aunque faltan dos años para que el grupo llegue a los 45, la maestra ya está en los preparativos, y apoyándose en sus hijos, todos músicos y maestros, que la asisten en la labor de llevar adelante una institución, que no solo es para cantar sino para aprender.

“Este año nos preparamos para ir al festival de los 50 años de la Schola Cantorum, estamos invitados. También nos preparamos para los 45 años del Polifónico, preparando, sobre todo, un repertorio extenso”, comenta, y agrega que las dificultades para realizar estas actividades las tiene, sobre todo, por las complicaciones de los coralistas o coreutas para movilizarse por la ciudad y poder asistir a los ensayos. “Muchas veces la gente no se atreve a moverse de su casa”.

La maestra también señala que el Polifónico ha recibido muchas y notables invitaciones para asistir a eventos en el exterior, pero lamentablemente, la imposibilidad de conseguir divisas y patrocinios para los traslados ha hecho que el coro no pueda viajar.

“El pasado mes septiembre fuimos invitados a Miami, íbamos a participar en un festival con coros de países amigos, y no pudimos ir. Ese era uno de los proyectos. Pero nos hemos estado concentrando en los talleres especiales de mejoramiento para los coralistas”, añade con entusiasmo.

Y no es que antes no se hayan realizado estas labores formativas. María Colón detalla que esta ha sido una de las actividades fundamentales en el Polifónico, por aquello de que no se puede abordar una partitura o un estilo sin el conocimiento histórico y a veces hasta idiomático. Lo que ocurre es que ahora lo hacen con entrega de certificados.

“Los talleres fueron todo un éxito, pero no hemos podido entregar las credenciales, ahora lo haremos en julio”, explica. Esos talleres consisten en iniciación a la música, iniciación al canto, canto, actividad coral, música sacra, música popular, expresión corporal.

“Este año vamos a empezar otros talleres en septiembre. Es que mi coro es una escuela. La gente comienza y les enseñamos a leer música, les hablamos de historia. Siempre ha sido así, porque a mi no me gusta hacer las cosas a lo loco”, enfatiza.

En el fondo, la maestra esperaba que hubiera una institución que respaldara los certificados, pero, como ella misma dice y así lo denota con su carácter y voluntad, “estoy capacitada para firmar los certificados, igual mis hijos que son educadores, Gioconda, Leonor, Luis Gabriel, vamos a firmar nosotros”.

Sobre el movimiento coral venezolano, la maestra afirma que todavía hay gente con fe, “pero estamos desasistidos. Un coro como el mío, no tiene una sede, tenemos que ensayar en salas prestadas para seguir adelante con el proyecto del Polifónico, y así seguimos, es un coro nutrido, trabajamos con mucha mística”.

Además explica que el sello que caracteriza al grupo es “la seriedad en el trabajo, la disciplina, la constancia, el conocimiento de la música a través de las partituras, y, sobre todo, entender que el canto coral es la integración de muchas personas”, sin olvidar que las actuaciones del Polifónico en el exterior “han dejado en alto el nombre de Venezuela, y el movimiento coral venezolano brillando”.

Sin embargo, la maestra Colón lamenta que no haya un modo de sostener al coro, “otras agrupaciones tienen una gratificación y nosotros no”. A pesar de ello, exclama que “cuando se confunde el trabajo por cuestión de moneda, se pierde el amor por las cosas”.

En este contexto, se refiere al naciente Coro Nacional Modesta Bor, para el cual se están convocando audiciones para escoger tanto a los integrantes como a sus directores.

 “Nosotros pertenecemos al Sistema de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, con el Núcleo Propatria, somos los fundadores. En estos momentos aglutinamos a los muchachos de la zona. Este coro que viene se está formando, quieren hacer un coro nacional parecido a los de Cuba, es lo que me parece, porque los integrantes van estar remunerados y el director, los profesores tienen que estar a tiempo completo. En el Polifónico la gente está por amor al arte, tengo gente que tiene más de 20 años”, sostiene la maestra.

De modo que el trabajo por venir con el Polifónico es continuar ensayando y formando a los integrantes, sobre todo “que ellos tengan pendiente que la historia se escribe con el pasado, que traten de aprender mucho. Aspiro algún día tener una sede, un cuartico donde guindar la cantidad de premios que hemos obtenido. Pero la idea del Coro Modesta Bor me parece muy buena, excelente que haya más coros”.

Puntualiza con la importancia de la formación, y hace hincapié con el coro infantil del Polifónico. “Yo quería ponerle Voces del Ávila, pero ellos mismos, los niñitos, se empeñaron en llamarlo Coro María Cabrera (risas), es una idea que tuvimos desde hace cinco años, de reunir a los muchachos de esta zona del Manicomio –aclara que del lado de afuera, para referirse a la populosa zona del oeste caraqueño-, y el reto en los próximos meses es el proyecto ‘El Polifónico va a las escuelas’, y a los preescolares, para enseñarle a los niños el amor por la música, la promesa de que la música y el canto coral los hace mejores”.