El tenor dirige hoy a la Orquesta Sinfónica Freixenet de la Escuela Reina Sofía en el Real


Vìa:  www.abc.es BRUNO PARDO PORTO


Plácido Domingo confirma su nombre propio en el mismo momento que comienza a hablar: las palabras salen de su boca con una calma y una afabilidad propias de quien ya no tiene nada que demostrar, pero que sigue trabajando a diario. No es extraño, claro, que con su trayectoria y su talante no le guste el rap y vea un abismo entre «la música popular y la clásica». «Sin ánimo de crítica, pero el rap es algo que… y eso es lo que nos dan hoy», contó ayer el tenor mientras presentaba el Concierto a beneficio de la Escuela de Música Reina Sofía, que dirigirá esta tarde en el Teatro Real de Madrid y que servirá de colofón al 25 aniversario de la institución. Durante el acto, Domingo habló de la juventud, del futuro y del papel esencial de la música y de la cultura en general.

«Siempre insisto: tendríamos que tener la educación musical en las escuelas, nos ayudaría muchísimo», comentó el cantante, que dedica gran parte de su tiempo a la formación de las nuevas generaciones de talentos. «Es impresionante lo que ha hecho Plácido por los jóvenes cantantes a través de Operalia, su concurso internacional de canto. Ha dado el trampolín que necesitaban a figuras tan importantes como Ainhoa Arteta, José Cura o Joyce DiDonato», subrayó Paloma O’Shea, presidenta de la Escuela de Música Reina Sofía, que luego destacó también su labor en la promoción del género de la zarzuela en todo el mundo.

Domingo defendió que la cultura es esencial para el desarrollo de una sociedad e insistió en que «hay que darle oportunidades a la gente». No se trata solo, en su opinión, de formar músicos, sino también «de crear un público nuevo» que pueda disfrutar tanto de la música popular como de la clásica.

«Se podría enseñar la música a los niños sin decirles que es música clásica. Sencillamente divirtiéndose en el salón de clase podrían saber la historia de las sinfonías, los argumentos de las óperas», explicó el tenor, que luego lamentó la omnipresencia de los géneros populares en detrimento del clásico.

A pesar de todo, se mostró satisfecho de vivir en un tiempo en el que «hay muchas más oportunidades» para aquellos jóvenes que quieren formarse como cantantes o compositores. «Antes, la mayoría de los músicos tenían más de cuarenta años», recordó. «Es maravilloso ver hoy la juventud en todas las orquestas del mundo».

Esta tarde, Domingo dirigirá un concierto que combina clásicos foráneos con zarzuela, con un programa que comienza con la obertura de «Las bodas de Fígaro de Mozart» y que incluye piezas de Haydn, Chapí, Moreno Torroba, Fernández Caballero y Verdi. La recaudación del acto irá íntegramente dirigida a dotar las becas de la Escuela Reina Sofía. «Hace 47 años que debuté en Madrid en el teatro de La Zarzuela. Fue un día antes de San Isidro, un 14 de mayo. Voy a celebrarlo en el concierto», se despidió el tenor.