Pedro Elías Gutiérrez

Pedro Elías Gutiérrez

El músico Pedro Elías Gutiérrez compuso Alma Llanera con letra del escritor y periodista, Rafael Bolívar Coronado, y Venezuela -como país- obtuvo un segundo himno nacional, con el cual todos nos sentimos profundamente identificados. A 100 años del estreno de la pieza de teatro Alma Llanera: Zarzuela en un acto y tres cuadros, su tema central –un joropo- sigue vibrando, recordándonos lo mejor de nuestra tierra, de nuestra gente y de nuestra naturaleza.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela celebra su Concierto de Gala Aniversario 84 Años, el próximo 16 de noviembre en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño a las 5 p.m., bajo la dirección del muy apreciado Felipe Izcaray, honrando la memoria del excelso músico guaireño Pedro Elías Gutiérrez Hart. Venezuela Sinfónica –noticiero digital líder dedicado a la movida sinfónica en nuestro país- ahonda en su vida, historia y legado, para dejar a las nuevas generaciones de músicos, el gran ejemplo de vida de quien trascendió no sólo con grandes composiciones, sino con un trabajo tesonero frente a la institución musical más antigua del país, la Banda Marcial de Caracas, que ya cuenta con 150 años de existencia.

Felipe Izcaray

Felipe Izcaray

Especial. Evelyn Navas Abdulkadir/Venezuela Sinfónica

Un joropo tan apreciado por todos los venezolanos. Valorado por los más talentosos artistas como el mexicano Pedro Infante; el Tenor Favorito de Venezuela, Alfredo Sadel; el tenor peruano Juan Diego Flórez, acompañado por el Maestro Gustavo Dudamel y la Orquesta Filarmónica de los Ángeles, o el propio Maestro Simón Díaz, con todo su sentimiento y simpatía. Su letra y música revelan los verdaderos cimientos de Venezuela. Tocado infinidad veces por todas las agrupaciones musicales de nuestro país, es referencia mundial y es nuestro segundo himno nacional: Alma Llanera.

Pedro Elías Gutiérrez: Venezuela inmortal en una canción

Pedro Elías Gutiérrez: Venezuela inmortal en una canción

A 100 años del nacimiento de este joropo, ahondamos en la vida de un músico insigne, Pedro Elías Gutiérrez Hart, excelso compositor venezolano, destacado contrabajista y gran director orquestal, cuyo legado de vida trasciende fronteras. Su infinidad de composiciones y su tesonera labor al frente de la Banda Marcial de Caracas por 43 años consecutivos, le merecen ser reconocido como uno de los músicos precursores del actual movimiento musical en nuestro país.

Pedro Elías Gutiérrez Hart nació en La Guaira el 14 de marzo de 1870. Sus padres: General Jacinto Gutiérrez y Ana Sofía Hart. A pesar de la oposición paterna se dedica a los estudios musicales, pues demostró talento desde su tierna infancia. Estudia en la Escuela de Música de la Academia de Bellas Artes. Mientras perfecciona la técnica de su instrumento predilecto, el contrabajo, cumple estudios de armonía y solfeo. El propio José Antonio Calcaño llegó a decir que era un virtuoso del contrabajo, el mejor de Venezuela.

En 1901 ingresa a la Banda Marcial de Caracas como contrabajista y en 1903 fue nombrado Sub-director y 7 años más tarde Director, cargo que ostentó por 43 años consecutivos. A la par, fue designado Inspector de Bandas Nacionales, cargo que ocupó hasta 1949, cuando es jubilado. Cabe aclarar que en aquel entonces no había orquestas sinfónicas en nuestro país. La primera se crea en la década de 1920 bajo la égida del maestro Vicente Martucci, la Unión Filarmónica de Caracas, y luego, en 1930, la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV). Así que las bandas marciales eran las instituciones musicales que deleitaban con sus notables músicos al pueblo venezolano.

Bajo la batuta del Maestro Gutiérrez, la Banda Marcial de Caracas, adquiere una sonoridad increíble y sobresale por su extraordinaria calidad interpretativa. El propio Maestro Gutiérrez se dedicó a transcribir partituras de compositores internacionales. Eso enriqueció el inmenso repertorio de la Banda Marcial de Caracas, que con sus famosas retretas, complacía al público de la Plaza Bolívar capitalina cada domingo.

Como compositor sobresalió desde muy joven, pues su Ave María recibió el Premio Laurel de Oro. Con tan sólo 16 años sorprendió a la sociedad caraqueña con su Marcha Triunfal, incluida en los repertorios de las bandas e iglesias de la época. A los 29 años estrena su Sinfonía en el Teatro Municipal de Caracas con rotundo éxito. El gobierno nacional, en la cabeza de su presidente Juan Pablo Rojas Paúl, le ofrece una beca para estudiar en el extranjero, pero declina, para cuidar a su madre, quien ya era viuda. Tal conducta ejemplar le vale entonces el Busto de El Libertador y la Medalla de Instrucción Pública, condecoraciones rara vez dadas a alguien tan joven.

Era un músico excepcional, reconocido por todos, empresarios y gente destacada de la cultura de aquel momento, llegaron a considerar fundamental la labor de la Banda Marcial de Caracas bajo la dirección del Maestro Gutiérrez, apreciada como una de las mejores del mundo, por su color, ritmo, afinación perfecta y muy variado repertorio. Fue tal su influencia, que llegó a definir la cultural musical de la Venezuela de aquel entonces. Ir a las retretas domingueras en la Plaza Bolívar era el evento sociocultural más importante de Caracas, donde se encontraban políticos, escritores, músicos, familias de alta sociedad y ciudadanos comunes, hasta los campesinos de las haciendas de caña y café –aún existentes en ese tiempo- y en amena tertulia compartían con la música de la mejor banda marcial. Era sinónimo de unidad y tolerancia cívica.

El repertorio variaba muchísimo con temas para toda ocasión, pero lo que no podía faltar en Año Nuevo era la interpretación del cornetín Rafael Denti del Ritocco di mezza notte, seguido por el Himno Nacional y luego las campanadas de la Catedral de Caracas. Pedro Elías Gutiérrez fue el personaje público más conocido y querido de la capital.

Como compositor de zarzuelas, género que le encantaba, el Maestro Gutiérrez nos lega Un gallero como pocos, Percances de Macuto, El Inglés de la Guayana y A nosotros no nos prueba nadie, sobre libretos escritos por Carlos Ruiz Chapellín. También compuso Alma de Raza y La Mamerta.

Más allá de Alma Llanera, el Maestro Pedro Elías Gutiérrez, compone también obras de carácter religioso como Misa de Réquiem, hermosa pieza de profundo sentimiento y riqueza armónica, escrita tras la muerte de su amada madre. Le siguen Misa de Lourdes y Misa a Nuestra Señora de Las Mercedes. Entre sus composiciones orquestales sobresalen por su factura instrumental, el minué San Pedro Alejandrino y la Suite Fantasía Oriental. Compuso himnos de todo tipo, himnos para Bolívar, Sucre, a las Madres y a Andrés Bello. Se le recuerda por ser el autor del Himno de los Boys Scouts de Venezuela. Es el compositor de Fantasía sobre los himnos nacionales de los países bolivarianos.

Prolífico e incansable, se dedicó también al género de las marchas: Cadetes Venezolanos, Desfile Militar, Ayacucho, Lamas, Edison, entre otras. La fama y la popularidad le vienen con su música bailable, los valses de extraordinaria belleza y rica veta melódica, como Geranio, con su fina concepción y lograda armonía. Laura –dedicado a su esposa-, Mirto, Julián, Luna de Miel, Vico, Celajes y Emilia, sonaban en todas partes.

Sus pasodobles más conocidos son Gualda y Rojo, Amador, Marisela, Nuevo Circo y Tito. Entre sus tangos podemos mencionar: Ondas del Chama, Laura y Antonieta. Para los carnavales compuso los foxtrots Los Apaches y Tontón. Para la música de salón escribió las gavotas Tardes de Tacarigua, Amor de Primavera y Rimas avileñas. Entre sus joropos destacan La Negrita, Oiga Compae, Roberto, La tabacalera, Malicia llanera, El lanudo y Los trabajadores. Compuso además otros temas bailables como Lazo de Amor, América y Lazo Azul.

Hay dos piezas muy destacables, Misa Panamericana, estrenada en la Catedral de San Patricio en Nueva York, Estados Unidos y Fantasía, dedicada a la Batalla de Carabobo. La Gavota Gutiérrez se la dedicó a la bailarina Ana Pavlova, quien se encariñó profundamente con la familia Gutiérrez cuando estuvo en nuestro país en 1917.

Pedro Elías Gutiérrez era un hombre excepcional. Un padre ejemplar, amante de su familia. Solía vivir en una casona de encantadora factura colonial, con un gran solar que daba hacia la Quebrada de Catuche, cuyas aguas eran muy cristalinas. Situada entre las esquinas de Pelota y Punceres, fue allí donde el maestro compuso prácticamente su obra y en donde ensayaban los músicos de la Banda Marcial de Caracas, bajo los árboles, arrullados por aquellas dulces aguas que bajaban del Ávila.

Venezuela le reconoció en vida al insigne Maestro Gutiérrez por tan noble labor en pro de nuestra música. Además recibió Las Palmas Académicas de Francia y la Orden Isabel La Católica, en Grado de Caballero, de España. Ganó premios como el de la Exposición Internacional de Lieja en 1924 y en 1935 el primer premio en el Concurso para el Himno de la Radiodifusión.

El Maestro Pedro Elías Gutiérrez falleció en Macuto el 31 de mayo de 1954 a los 84 años de edad, causando un profundo pesar en todos los rincones del país, que despidieron al compositor de Alma Llanera. Su música, eterna, sigue siendo parte de los repertorios de las grandes instituciones musicales de nuestro país. Un hombre inigualable que deja un legado importantísimo para los músicos de hoy, un hombre recto en su conducta, que invita a seguir esos pasos para construir país desde la perseverancia, las buenas costumbres y la dedicación con alma, propósito y corazón.

Venezuela, tierra, alma y canción

Alma Llanera: Zarzuela en un acto y tres cuadros, con música de Pedro Elías Gutiérrez y texto del villacurano Rafael Bolívar Coronado, se estrenó el 19 de septiembre de 1914 en el entrañable Teatro Caracas, ubicado en las esquinas de Veroes e Ibarra. Los músicos de la Compañía Española de Matilde Rueda y la Compañía de Opereta de Manolo Puertolas, interpretaron la obra. El Maestro Gutiérrez ya había estrenado otras de su autoría como La Negrita, Carabobo y Amelia, muy celebradas por el público.

Desde ese primer estreno, Alma Llanera, sacudió al público, les conquistó inmediatamente y el Maestro Gutiérrez disfrutó del gran reconocimiento no sólo de los locales, sino de toda una nación. El texto de Bolívar Coronado estaba salpicado de graciosos chistes, que exaltan mucho de nuestro carácter como venezolanos. El público muerto de risa, sorprendido cuando suena el joropo, queda embelesado por aquella rítmica canción, esperando hasta la última nota para levantarse felices a aplaudir con estruendosos y prolongados aplausos.

Rafael Bolívar Coronado recibió, de parte del gobierno de la época, una beca para seguir cursando estudios en España. Alma Llanera penetró en el corazón de los venezolanos por reflejar, en letra y música, un sentimiento de respeto, arraigo y unidad patria, llegando a considerarse un segundo himno nacional.

En sus primeros años de exhibición Alma Llanera: Zarzuela en un acto y tres cuadros fue presentada en varios países del mundo. Sin embargo, el Maestro Pedro Elías Gutiérrez –con la venia del autor- había logrado la independencia de la pieza y la presentó –bajo su dirección- con la Banda Marcial de Caracas –la institución musical más antigua de nuestro país, con 150 años de existencia- el 31 de diciembre de 1914 en la Plaza Bolívar de Caracas. Hizo historia. Rápidamente, su partitura vuela por toda Venezuela, y tanto en salones de casas pudientes, como plazas de pueblo, y en cuanto lugar se pudo, esa canción se convirtió en identidad nacional. Con cuatro y maracas era ejecutada por los peones en las haciendas, por ejemplo.

Un poco más tarde, el Maestro Gutiérrez negocia con la firma Peer Internacional Corporation, el 1° de Abril de 1942, percibiendo beneficios por derechos de autor. Alma Llanera se internacionalizó y fue incluida en producciones de Hollywood. Desde entonces, los mejores cantantes populares y líricos del mundo, así como grandes orquestas sinfónicas de Venezuela y de otros países, suelen incluirla en sus repertorios.
En 1924 fallece Bolívar Coronado y pocos años después deja de ser presentada como una obra teatral completa. Con los arreglos del Maestro Rafael Guinand ve la luz pública por última vez en el Teatro Olimpia de Caracas en 1930.

Yoooo, yo nací en esta ribera del Arauca vibrador
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas,
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas,
y del sol, y del sol.
Meeee, arrulló la viva diana de la brisa en el palmar,
y por eso tengo el alma,
como el alma primorosa,
y por eso tengo el alma,
como el alma primorosa,
del cristal, del cristal.
Amo, lloro, canto, sueño
con claveles de pasión,
con claveles de pasión,
Amo, lloro, canto, sueño
para ornar las rubias crines
del potro de mi amador.
Yo nací en esta ribera
del Arauca vibrador
Soy hermano de la espuma
de las garzas, de las rosas,
y del sol…

Letra: Rafael Bolívar Coronado
Música: Pedro Elías Gutiérrez
Investigación basada en el libro de Daniel Bendahán, Siete Músicos Venezolanos. Cuadernos Lagoven. Impreso en enero de 1990.

· Pedro Infante y Libertad Lamarque cantando Alma LLanera

· Alfredo Sadel, El Tenor Favorito de Venezuela, cantando Alma Llanera

· Juan Diego Florez, bajo la dirección de Gustavo Dudamel con Los Angeles Philarmonic, cantando Alma Llanera

· Simón Díaz, cantando Alma Llanera