Vía: La Opinión de Zamora.es

Pedro Carrillo

Venezolano de nacimiento, Pedro Carrillo se formó en Italia, la cuna de la ópera, para despegar como barítono. En verano, inició junto a Concerlírica un recorrido por diversos escenarios del país para actualizar la magia de las piezas del maestro Verdi. Hoy, el barítono cobrará la personalidad del propio Rigoletto para seducir al público zamorano con un género que «tiene un espíritu popular, lejos del elitismo del que habla la gente».

-Coméntenos las claves de su carrera profesional.

-Comencé a trabajar en el teatro en Venezuela, por circunstancias de la vida acabé haciendo los estudios de postgrado en Milán y fue en Italia donde inicié mi carrera como barítono, para extender el radio de acción por muchos otros sitios.-Empieza en el teatro, pero acaba en la ópera…

-En realidad, empecé a hacer teatro pensando siempre en la ópera. La circunstancia del cambio de voz hace que el hombre tenga que esperar más tiempo para comenzar a estudiar la ópera. Hice más teatro del que esperaba y llegó un momento en que tuve que tomar la decisión: ópera o teatro.

-¿Satisfecho de su decisión?

-Muchísimo, porque siempre tuve en la mente ir más allá en la escena. Con la ópera, tengo el teatro y la música y estoy muy satisfecho.

-Ha vivido la ópera donde mejor dicen que suena, en Milán…

-Fue una experiencia vital porque en Italia se respira todo ese ambiente de primera mano. Allí vivió Giuseppe Verdi y estrenó sus primeras obras y yo tuve la oportunidad de verlas en el teatro La Scala, donde muchas de aquellas piezas se dieron a conocer. Allí se respira el espíritu y el ambiente de la ópera italiana, a la que finalmente me estoy dedicando.

-¿Qué supone para usted interpretar a Verdi, uno de los grandes compositores de ópera?

-Para un barítono, Verdi es el mayor regalo, porque realmente fue el compositor de los roles más completos y hermosos a nivel de música y de drama para nuestro tipo de voz. Particularmente, «Rigoletto» es el rol para barítono por excelencia y poderlo hacer al nivel actual, con colegas fantásticos en teatros bellísimos, es una gran realización para mí.

-¿Por qué teatros han viajado con las piezas de Verdi?

-Este verano, hemos recorrido el sur de España visitando lugares como Huelva o Marbella. El contacto con el público español ha sido magnífico porque la gente de aquí reacciona de manera muy cálida hacia el trabajo cuando se hace bien.

-¿Se diferencia el público español del italiano?

-Ambos públicos pertenecen a países mediterráneos, aunque los italianos son muy celosos de su tradición. Cuando un extranjero hace la ópera italiana en Italia, tienes más de una lupa encima. Afortunadamente, he tenido grandes maestros y he profundizado en el estudio del italiano y por eso he podido trabajar allí. Hay, no obstante, una gran presión para el que viene de fuera. En España, sin embargo, el público es más abierto: lo que tú ofreces es lo que reciben y para un artista es muy agradable.

-El Teatro Principal es un auditorio reducido, muy valorado por los músicos. En el caso de la ópera, que necesita grandes espacios, ¿puede ocurrir lo mismo?

-A veces, la responsabilidad es mayor porque el público está más cerca y quedas al descubierto. Tienes que ser más honesto y preciso, no puedes mentir. Donde el escenario es más grande, uno se siente más protegido porque el público está más lejos.

-Se puede ver mejor quien lo hace bien y quien lo hace mal…

-Claro, estás más al descubierto. Una antigua maestra me dijo una vez que es mucho más difícil cantar para pocas personas que en un teatro de cuatro mil. Esto también afecta a la concentración.

-Actúa en dos países que están notando la severa recesión económica. ¿Qué papel ha de tener la cultura en el escenario actual?

-Es el momento del compromiso. Hemos hecho un enorme acuerdo con la compañía y el resto de artistas para poder seguir llegando y mantener el género. No es el momento de las vacas gordas y hay que apostar por los espacios, no podemos cederlos. Sin embargo, yo que vengo de Italia y ahora estoy en España, soy muy optimista porque el valor de las personas y las ganas de todos de salir adelante son muy importantes.

-En cuanto al tópico sobre el supuesto elitismo del público de ópera, ¿está justificado?

-Esta fue la visión que a mí me cambió Italia. Cuando haces una gira como esta con Concerlírica que vas incluso a pueblos pequeños, a lugares donde se interpreta la ópera por vez primera, realmente ves que se mantiene el espíritu de lo popular de este género. Obviamente, los grandes teatros han hecho inalcanzables algunos artistas. Aún así, cuando la ópera se expone a la gente, no necesita traducción y genera un entusiasmo que demuestra que es un espectáculo para todos. Nuestra responsabilidad es hacerlo ver así.

-¿Qué expresa «Rigoletto»?

-Es un rol muy complejo porque está asignado por una maldición. Es una gran tragedia, donde las emociones son muy complejas y contradictorias. Emocional y físicamente es una ópera muy dura que implica un alto esfuerzo. En este momento, piezas como «Rigoletto» son una catarsis para poder exteriorizar emociones que necesitan ser «limpiadas». Por eso, nuestro trabajo siempre tiene un sentido catártico muy interesante en tiempos como de crisis como los actuales.

-¿Será una buena elección acudir a esa «catarsis» hoy…?

-Yo les aseguro a los zamoranos que van a presenciar un espectáculo de altísimo nivel, con escenas hermosas en las que el público se verá arrastrado por la fuerza de la música y de la historia.

Venezuela

Desde su Venezuela natal, Pedro Carrillo se trasladó a la cuna de la ópera. Estudió su postgrado en Milán, donde decidió dejar el teatro como dedicación exclusiva para combinarlo con la música en su gran pasión, la ópera. Ha recorrido la ciudad de los Sforza para trasladarse a Florencia, donde reside, e incluso tomar clases en Madrid. Confiesa que ha tenido «muy buenos maestros», aunque ha tenido que profundizar en el conocimiento de la lengua italiana y afinar al máximo su técnica para responder a la «presión» que Italia genera sobre los cantantes de ópera extranjeros. «Allí, son muy celosos de su tradición», explica el venezolano.

Un centenar de artistas con orquesta, coro, solistas internacionales y subtítulos en castellano darán vida a «Rigoletto» hoy en el Teatro Principal (20.30 horas). Un espectáculo de dos horas y media de duración, el mismo que su autor, Giuseppe Verdi estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1851. Rigoletto, un bufón, se burlará de las conquistas del duque de Mantua. La hija del cómico estará entre las mancilladas.