La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Pedro Antonio Ríos-Reyna es, sin lugar a dudas, un precursor y un visionario, uno de los promotores más importantes de nuestra historia musical y cultural. Hoy –gracias a su iniciativa y arduo trabajo por obtener una sala de conciertos para la OSV- contamos con el Complejo Cultural Teresa Carreño, un sueño que la muerte no le permitió disfrutar. En su honor, la Sala Ríos-Reyna lleva su apellido y es la Sede Permanente de su querida Orquesta Sinfónica de Venezuela. Hombre de mística y una singular constancia, Pedro Antonio Ríos-Reyna, fue uno de los violinistas más preparados de su generación, cuyo brillo como ejecutante y como director, siguió destellando por años. Su legado, imborrable y eterno, sigue guiando a todas las generaciones –sin distingo- en nuestra institución.

Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa OSV.

El maestro Pedro Antonio Ríos-Reyna nació el 6 de noviembre de 1903, en San Juan de Colón, Estado Táchira. Fue un músico excepcional, violinista, director de orquesta y promotor cultural venezolano, con una visión de avanzada, que dejó un legado único que trasciende en el tiempo y del cual disfrutamos todos los venezolanos: el Teatro Teresa Carreño y su Sala Ríos-Reyna, Sede Permanente de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, de la cual fue miembro fundador.

Comenzó sus estudios de formación musical en Caracas en 1913, cuando empieza a recibir clases de violín del maestro José Lorenzo Llamozas. Posteriormente prosigue su formación en la Escuela Superior de Música, donde recibe clases de armonía y composición de la mano del maestro Vicente Emilio Sojo. Con Juan Bautista Plaza estudia sobre historia de la música. En 1917 recibe una beca para educarse en Bruselas, pero declina ante la muerte de su padre y hermano. Desde entonces, asumió la responsabilidad de ser pilar de su familia y se valió para ello de varias presentaciones como violinista en diversos teatros de la ciudad capital.

En su trayectoria artística figura haber cursado estudios de dirección orquesta con el maestro belga Desiré Defauw, quien para entonces era el titular de la Orquesta Sinfónica de Montreal.

De la Unión Filarmónica a la OSV
Desde 1920 el maestro Ríos-Reyna se dedicó a la docencia, dando clases de violín en la Escuela Superior de Música, labor en la que permanecería hasta 1934. A partir de 1926 y hasta la disolución de Unión Filarmónica de Caracas en 1929 (la primera orquesta sinfónica que se creó en el país) se desempeña como secretario general de la misma, siendo también violín concertino en esa institución.

El maestro Ríos-Reyna perteneció al grupo de músicos fundadores que en 1930 dieron vida a la primera institución sinfónica de Latinoamérica y de nuestro país: la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV). Con el tiempo llegó a ejercer como Concertino. Su aguda visión y su abnegada capacidad para el trabajo y la organización le permitieron desempeñarse como presidente de nuestra institución en los períodos de 1950-1959, 1962-1963 y 1967-1971. También fue promotor de las giras de la Orquesta Sinfónica de Venezuela por América Latina, visitando Colombia, Perú, Cuba y Puerto Rico.

Además de la música, el maestro Ríos-Reyna sentía gran pasión por la carpintería, y sería a la larga, la que le costaría su carrera como intérprete violinista, cuando en 1963 sufrió un accidente que perjudicó la movilidad del dedo meñique de su mano izquierda. Deja entonces el cargo de Concertino de la OSV. Un revés que no lo amilanó, muy por el contrario, con su carácter enérgico, se consagró a ser director y presidente de nuestra institución hasta su muerte, a la par de concretar su carrera como promotor cultural.

Una carrera de lujo
Como músico, siempre dinámico, el maestro Ríos-Reyna desarrolló una carrera más allá de la propia Orquesta Sinfónica Venezuela. En 1931 fundó el Cuarteto Ríos-Reyna: José Antonio Escobar Saluzzo, Oscar Grünwald y Renato Bellacci, le acompañaron en esta agrupación que luego derivó en la fundación de la Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela, de la cual también fue director titular.

Con la Orquesta del Teatro Princesa, luego Cine Rialto, Ríos-Reyna animó las veladas de cine mudo en la Caracas de los años 20. En 1931 Ríos-Reyna apadrinó la fundación del Ateneo de Caracas. Igualmente se desempeñó en el cargo de Inspector de Bandas Militares con rango de Capitán del ejército desde 1940 hasta 1945. Fue Director Artístico de la Radiodifusora Nacional de Venezuela, hoy Radio Nacional de Venezuela, entre 1943 y 1958 y en el cumplimiento de esta labor fue fundador de la Orquesta de Arcos de la misma emisora.

En 1954 se lució como promotor cultural, el gran gestor y como director de orquesta en el I Festival de Música Latinoamericana realizado en el Teatro José Ángel Lamas de Caracas. Estos festivales fueron emprendidos por Pedro Antonio Ríos-Reyna, Juan Bautista Plaza, Inocente Palacios, Simón Álvarez, Enrique de los Ríos y Alejo Carpentier. Las obras de compositores venezolanos como Antonio Lauro, Evencio Castellanos, Gonzalo Castellanos, Antonio Estévez, Inocente Carreño, Modesta Bor y tantos otros nombres de la música contemporánea de nuestro país, tuvieron alta exposición y gran recibimiento del público.
Ríos-Reyna fue el factor aglutinante de solistas y compositores participantes en ese magno evento histórico que marcó hito en la historia musical latinoamericana. Fue el principal entusiasta y colaborador de Inocente Palacios, el empresario que donó a la orquesta el terreno, para que luego se construyera en ese espacio la llamada ‘Concha Acústica de Bello Monte’, que no es otra que la ‘Concha Acústica José Ángel Lamas’, donde se realizó el festival.

En 1958 fue el primer director de la Orquesta Estudiantil de Cámara de la Universidad Central de Venezuela. El maestro Ríos-Reyna también fue profesor de la cátedra de violín de la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas durante 14 años. Se presentó como director de diversas orquestas a lo largo de la geografía venezolana, difundiendo además de la música clásica, un importante repertorio de música tradicional, popular y folklórica del país con arreglos para orquesta.

Por amor a la OSV
La experiencia fallida de la Unión Filarmónica de Caracas (1922-1929), la primera orquesta sinfónica de nuestro país, que cerró por falta de recursos económicos, debió dejar una profunda huella en el maestro Ríos-Reyna, quien desde el principio comprendió la necesidad de darle estabilidad a la Orquesta Sinfónica de Venezuela. El maestro Vicente Emilio Sojo trabajó arduamente en los primeros años para lograr los recursos necesarios para el buen funcionamiento de la orquesta y tener conciertos regulares.

Más allá de un excelente músico, Ríos-Reyna se convirtió en un ferviente promotor de la OSV y con esa experiencia gerencial que adquirió, la Orquesta Sinfónica de Venezuela alcanzaría el más alto nivel de distinción. Bajo coordinación de Ríos-Reyna, la orquesta realizaría giras por Latinoamérica.

Una vez lograda la subvención gubernamental por Sojo, la OSV le encarga al maestro Ríos-Reyna que viajara a Italia a contratar músicos que completarían la formación inicial de la orquesta, con el único propósito de profesionalizar en sí a la institución. Ríos-Reyna con la determinación que lo caracterizaba, logra traerse a 23 músicos italianos que arriban al país a bordo del vapor ‘Lugano’. Eran músicos del más alto nivel en calidad e interpretación, maestros que adoptaron a Venezuela como su segunda patria, y quienes aparte de formar filas en la OSV, también se dedicaron a dar clases en los conservatorios y escuelas de aquel tiempo, enseñando a los jóvenes músicos venezolanos, sembrando semillas de excelencia y pasión, cosechando para el futuro, impactando en las generaciones musicales que actualmente están llevando las riendas del movimiento sinfónico vigente.

El maestro Ríos-Reyna dirigió óperas con gran éxito en el Aula Magna de la Universidad Central, como Las Bodas de Fígaro de Mozart, La Bohème de Puccini, El Barbero de Sevilla de Rossini, y El Teléfono y The Medium de Menotti.

También fue una activista en la promoción del Concurso Vicente Emilio Sojo para obras sinfónicas y de cámara.

Ríos-Reyna apoyaba la idea de crear un semillero de músicos venezolanos, y es así como respalda la creación de la Orquesta Experimental de la Sinfónica Venezuela, para darles el entrenamiento adecuado a los estudiantes avanzados y más tarde ocupar así las vacantes en el conjunto matriz. El concierto inaugural de la Orquesta Experimental de la OSV tuvo lugar el 15 de mayo de 1970 en el Teatro Municipal bajo la dirección de Evencio Castellanos, siendo solista y concertino de la misma el violinista Luis Morales Bance. Los músicos interpretaron La Obertura de El Cazador Furtivo de Weber, Romance en fa mayor para violín y orquesta de Beethoven, Noche en el Monte Calvo de Mussorgsky, Pavana para una infanta difunta de Ravel y El Río de Siete Estrellas de Evencio Castellanos.

El maestro Ríos-Reyna estuvo determinado durante años a obtener una sede permanente para la Orquesta Sinfónica Venezuela. Los terrenos que ocupa actualmente el Teatro Teresa Carreño fueron cedidos por el Centro Simón Bolívar por diligencia del Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera, a petición de Ríos-Reyna, para que fuera construida en ellos la Sede Permanente de la Orquesta Sinfónica Venezuela.

Desafortunadamente, el maestro Ríos-Reyna no logró ver su sueño realizado ya que el 13 de febrero de 1971, mientras gestionaba labores para la Orquesta Sinfónica de Venezuela, en Nueva York, Estados Unidos, fue arrollado por un vehículo de carga. Una gran pérdida no sólo para la institución a la que sirvió durante 41 años, sino para todo un país que le vio crecer como músico y gestor cultural.

Como último homenaje, finalmente, la sala principal del Teatro Teresa Carreño recibió su nombre, así como la Casa de la Cultura de su nativa San Juan de Colón en Táchira.

Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela, tanto el maestro Vicente Emilio Sojo como el maestro Pedro Antonio Ríos-Reyna, son nombres que siempre serán recordados por todo lo que aportaron y siguen brindándonos hoy con su herencia a las nuevas generaciones. Forman parte de nuestro patrimonio cultural e institucional y en este 85 Aniversario celebramos con gran orgullo las vidas de estos insignes venezolanos.