Este gran compositor hace dupla con el maestro Gustavo Dudamel para llevar la música venezolana a los escenarios del mundo con la obra Hipnosis Mariposa

Prensa Venezuela Sinfónica

La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela que dirige el maestro Gustavo Dudamel, llevará a cabo una serie de giras internacionales durante 2016 que tendrán como protagonista a la música venezolana con la obra Hipnosis Mariposa, inspirada en la música de Simón Díaz y compuesta por el genial Paul Desenne. La primera cita que llevará a esta joya musical en el repertorio tendrá lugar el 30 de junio en el Teatro Mayor Julio Mario Santo de Bogotá Colombia. También será interpretada al menos unas 5 veces más en eventos de relevancia mundial como los Proms de la BBC en Londres o en el Carnegie Hall de Nueva York. “Es un honor que la Simón Bolívar, orquesta de la cual formé parte (y de la cual todavía me considero miembro…) esté tocando esta obra por el mundo”, afirmó Desenne.

Paul Desenne ha trabajado en equipo con el maestro Gustavo Dudamel en crear un repertorio que represente a Venezuela como cultura en los diferentes escenarios mundiales. Ambos, haciendo un excelente equipo han querido que la tradición venezolana sea expresada a través de la música con las orquestas de El Sistema. Dudamel es el director más intuitivo del planeta, sin ninguna duda; de inmediato capturó el hilo y se produjo la magia”, afirma Desenne con seguridad al referirse a la manera en como el director captó la esencia de Hipnosis Mariposa.

Desenne escribió la obra en apenas un mes, lo cual por un lado sería difícil de creer debido a su complejidad y a los diversos ritmos y tendencias que conjuga, pero por otro lado, tomando en cuenta que se trata de un compositor tan creativo y virtuoso, que siente en sus venas el elemento nacional, no es de extrañarse que haya estado lista en tan corto tiempo.  El autor comenta que para Hipnosis Mariposa “simplemente canté la Vaca Mariposa mil veces hasta llegar a una suerte de hipnosis”.

Este gran compositor que tiene una “caja llena de tesoros en su casa” (eso afirman muchos músicos al referirse a la cantidad de obras y proyectos que tiene Desenne en papel), le cuenta a Venezuela Sinfónica con lujo de detalles cómo fue el proceso de creación de esta Hipnosis Mariposa, que pronto “hipnotizará” al público de países como Colombia, EEUU, Finlandia y el Reino Unido. Además, habla sobre “galaxias de sonidos y de ideas”, ofrece sus interesantes comentarios sobre el significado de su creación, cuenta lo que para él significa el maestro Simón Díaz y en exclusiva, ofrece un adelanto de sus planes futuros como compositor.

1 Su obra Hipnosis Mariposa fue comisionada por el maestro Gustavo Dudamel ¿cierto? ¿Cómo fue ese encuentro entre compositor y director?

Gustavo es un músico que admiro enormemente, un genio que transforma todo lo que dirige en momentos únicos, y es naturalmente una experiencia fuera de serie escuchar sus interpretaciones de lo que intento plasmar en mis partituras. La primera obra mía que dirigió fue la Sinfonía Amazónica con la Filarmónica de Los Angeles, cuatro conciertos extraordinarios, reinventando la obra en cada concierto. Desde entonces hemos conversado sobre la necesidad de crear un repertorio que no solamente nos represente como cultura, sino también como emoción; coincidimos en nuestros gustos por todo tipo de música, desde el arpa llanera hasta el bolero o las cosas más insólitas de América Latina, un continente musical sorprendente que a mi parecer todavía no se ha expresado plenamente en el escenario sinfónico. Para este proyecto se había planeado un homenaje a Simón Díaz, escribí la obra en muy poco tiempo, un mes, creo. La verdad es que fue algo muy veloz y muy espontáneo.

2 Usted, además de su cercanía a la música sinfónica, siempre se ha dedicado a la música venezolana. ¿Cuáles son los elementos o influencias de la música venezolana que usted tomó para escribir esta obra?

Es cierto,  una gran parte de mi obra tiene directamente que ver con la música que escuchamos y que tocamos en Venezuela; música muy compleja y rica, con muchas ramificaciones compartidas con culturas del mundo entero. Es una música universal. Para Hipnosis Mariposa simplemente canté la Vaca Mariposa mil veces hasta llegar a una suerte de hipnosis, y se fueron desprendiendo los elementos fundamentales, los átomos estructurales del tema de Simón. Una vez liberados de su entorno original, estos “fonemas” de la canción se fueron reagrupando de distintas maneras para ir tejiendo una gran glosa. El oyente que conoce la canción no puede evitar de recordar la letra cuando identifica los fragmentos de melodías, y así el espectro de los colores sinfónicos va pintando formas abstractas, ilustrando esas imágenes. El oyente universal, de otros países, que no conoce la letra, también puede descubrir un mundo de giros, ritmos y colores que no deja de tener elocuencia trans-cultural.

3 ¿Qué representa el maestro Simón Díaz para Paul Desenne?

Lo conocí personalmente, era un bromista extraordinario, nada que ver con la imagen del hombre sencillo y afable. Es decir, sí podía ser muy afable, pero era un artista complejo, extraordinariamente inquieto, permanentemente inventando picardías y chistes muy pero muy picantes. Es el talento de improvisador poético, de creador espontáneo, de melodista natural, y de formidable intérprete lo que más admiro y me marcó, como a todos en Venezuela. En Hipnosis Mariposa quise introducir elementos de esa picardía rítmica que tiene su canción, ese gesto de sincopar, adelantar el tiempo en el merengue venezolano. La picardía, que también es característica en la agógica del maestro Fredy Reyna, por ejemplo, es un rasgo musical identificable en muchas de las piezas de Simón. En varias de mis obras se pueden escuchar elementos de su influencia infinita: gestos rítmicos, giros melódicos, formas de acompañamiento; no olvidemos que su obra es la de un gran compilador de tradiciones, y esas cosas son ancestrales, provienen del alba de la Humanidad.

4 ¿Cómo fue el proceso de composición de Hipnosis Mariposa?

Como relaté, la repetición infinita de la canción, de sus estribillos, sirvió de vehículo casi chamánico para ingresar al mundo de los átomos estructurales de la canción. Aveces pienso que yo no invento la música sino que ésta me inventa a mí. Ya entrado en ese estado de hipnosis, por la mera repetición, los fragmentos sinfónicos fueron naciendo con la naturalidad del carácter de la música de Simón Díaz, sin esfuerzo, sin pena ni tormento. La partitura nació en dos, tres semanas; ¡tardó más pasarla a limpio! La inventé en mi choza en la selva, en un lugar perdido del estado Miranda, y la terminé en una oficina que tengo la suerte de poder ocupar en Harvard.

5 ¿Cómo ha visto la aceptación del público ante la riqueza musical de Hipnosis Mariposa?

Me sorprendió al principio, por supuesto, porque una partitura que recién sale del horno es un misterio, y es un organismo viviente que sin los intérpretes, sin el espacio-tiempo de la ejecución sinfónica, es un ser que todavía no respira… Luego entendí que la pieza funcionaba bien, como yo quería, y conectó con la fibra musical del público. No hay que olvidar un concepto fundamental, muy en la línea de la producción y la vida artística de Simón Díaz: el compositor no lo inventa todo, no se puede reinventar toda la música, todos los códigos, todas las reglas; el creador musical juega con las reglas, juega dentro de una tradición colectiva, y su mensaje nuevo requiere algún tipo de conexión con lo previamente existente para poder florecer y expresarse. Eso sentí cuando vi la reacción del público, y por supuesto también de los músicos. Hay una satisfacción que no es poca cuando se logra colocar elementos propios, de nuestra cultura, en la paleta sinfónica, y que éstos funcionen como si hubiesen sido inventados en y para el propio lenguaje sinfónico, siendo por supuesto provenientes de un universo totalmente íntimo, como lo son el cuatro y la voz humana.

6 Musicalmente ¿cómo describe la dirección musical de la obra?

Si se refiere al trabajo del director puedo decir que la partitura requiere de un gran control de los giros del merengue, tan caprichosos y delicados en su arrojo atravesado, y una perfecta secuencia en las ideas para lograr la espontaneidad juguetona de ese desarrollo que llega a un clímax rítmico masivo ¡Y que luego se repliega en la sencilla canción del becerrito! Dudamel es el director más intuitivo del planeta, sin ninguna duda; de inmediato capturó el hilo y se produjo la magia.

7 ¿Para usted que representa el hecho de que hayan seleccionado esta obra de su autoría para ser interpretada por la OSSBV en su gira por Colombia 2016 y en muchos otros compromisos con el los Proms de la BBC?

No me cabe la dicha, el honor es inmenso para mí, sabiendo que la obra estará también en la gira europea de la OSSB, mi orquesta de toda la vida. Además, Colombia es un país que admiro mucho, tengo muchísimos amigos e incluso familia allí, la influencia de su música impactante está en mi obra también; he compuesto piezas sinfónicas para varios estrenos en Cartagena y Bogotá.

8 ¿Piensa usted que las orquestas venezolanas deberían llevar más obras de compositores nacionales a sus giras internacionales?

Definitivamente es algo que hay que estimular. El público europeo espera eso de nosotros, tenemos mucho que revelar de nuestro continente, y el escenario sinfónico es quizás el más perfecto, el más exquisito y exigente, por la universalidad que impone su formalismo. Hay que destacar que el espacio sinfónico, que tiene más de tres siglos, ha servido de plataforma para la expresión de las más diversas culturas del mundo, desde la vienesa hasta la china, la mexicana o la norteamericana. Nuestra gran fuerza musical es la intensidad, la entrega interpretativa, la fabulosa vitalidad. La OSSB es el gran despertador que retumbó en las salas del mundo como para decir ¡despierten! la música es vital, es el pulso de nuestra vida, despierten! Desde entonces todos los directores, todas las orquestas como que se despabilaron, se dieron cuenta de que estaban respirando! Y el público también. Ojalá podamos despertar de igual manera el espíritu creativo del mundo a través de un repertorio sinfónico nuevo y vital, conectado con la tierra y las emociones.

9 ¿Considera usted que se le ha dado el apoyo suficiente a los compositores venezolanos o más bien piensa que hace falta abrir más espacios para la composición orquestal?

Sí se les ha dado apoyo, mucho apoyo; festivales, estrenos, por décadas, por parte de todas las orquestas del país, nos consta a todos. Pero por supuesto se puede siempre hacer más, dar más, mucho mucho más. Y los que tenemos que dar muchísimo más somos los compositores. No se produce un repertorio sinfónico en dos años, como no se produce una gran literatura ni un gran cine con dos novelas y tres películas. Hay que fundar un lenguaje, una arquitectura, un estilo, hacer ciudades de música, universos sinfónicos, galaxias de sonidos y de ideas, con las voces más diversas, y eso no se hace en dos semanas. Una de las cosas que tenemos que activar urgentemente es el mecenazgo musical: sin un apoyo económico formidable de parte de la donación privada, que es la que puede y siempre tiene interés en la inversión fuerte en Arte, no llegaremos lejos. Del mismo modo que se pagan sumas considerables y muy merecidas por obras de las artes visuales, la música merece tener la misma escala de apoyo. Nadie imagina el inmenso trabajo que representa escribir, parir una sinfonía, inventar una pieza sinfónica. Y esas obras son las que les van a dar a las generaciones futuras el gran pasado sinfónico que se merecen.

10 ¿Continúa usted componiendo obras para orquesta? ¿Podría informarnos sobre cuáles obras tiene listas para ser estrenadas?

Estoy escribiendo música sinfónica todo el tiempo, 15 horas diarias aproximadamente. En lo que va de año terminé una nueva sinfonía, la quinta, para otro director larense por cierto (Lara, semillero de la música, definitivamente), el maestro Carlos Izcaray, que está haciendo un estupendo trabajo con la Sinfónica de Alabama, con músicos de sorprendente nivel, por encargo de esta distinguida orquesta. Hace dos días terminé un brevísimo divertimento venezolano para la OSSB, pero también un movimiento de una Sinfonía Yanomami que estoy escribiendo para mis colegas de la orquesta de chelos, de la misma OSSB. En octubre se estrenará Dios mediante el concierto para dos flautas y orquesta que compuse en el 2013, en el marco del Festival Latinoamericano que dirige mi buen amigo (y compañero de estudios de composición con el maestro Ioannidis por allá en el año 75) el maestro Rugeles. Y por estrenar en Venezuela están el concierto para bajo y orquesta, otro para chelo y orquesta, otro para piano y orquesta de cuerdas, La sinfonía de cámara sobre la Vida de Benjamín el mono capuchino; y entre muchas otras cosas que están por nacer, y de las cuales hablaré pronto, me encantaría escuchar nuevamente el gran homenaje sinfónico-coral a la música del Quinteto Contrapunto que compuse para la OSSB, “La Fiesta de Contrapunto”, estrenada por Alfredo Rugeles en el Aula Magna hace una década, obra difícil pero que seguramente tendrá resonancia cuando la redescubran el coro y la orquesta.

11 Hace casi 4 años usted ofreció un emotivo concierto para violoncelo con la OSSBV ¿Cuáles son sus recuerdos de esa maravillosa experiencia? ¿Piensa repetirla?

Siempre tengo el violoncelo al lado, siempre estudio y me mantengo en forma. Si hay una cosa que tenemos los músicos, por más locos que parezcamos, es una implacable disciplina que no tolera la mediocridad ni el laxismo. No se puede hacer nada en la música sin constancia, y para mí el chelo es la imagen de esa constancia: llueve, truene o relampaguee hay que tocar las escalas, los ejercicios; ganarnos el Bach cotidiano con el sudor de nuestra frente. Ese gran concierto de August Nölck, creo que es el  que recuerdas, merece muchas reposiciones, lo disfruté mucho. No existía partitura de orquesta y Alfredo Rugeles escribió la orquestación, estupenda. Es una obra hermosa (y los muchachos de la Academia Latinoamericana de Violonchelo deberían montarla y tocarla también, por cierto, ya que fue orquestada tras casi un siglo de olvido). En cualquier momento estaré tocando nuevamente en Caracas, posiblemente estrenando un concierto… ¡Ya se verá! (estoy trabajando un concierto nuevo para violoncelo y… … un formato totalmente diferente, pronto lo anunciaré)