Vía: elnuevoherald.com | Sarah Moreno

Paquito D’ Rivera revisaba la versión para orquesta de cuerdas de una pieza dedicada a Guillermo Alvarez Guedes cuando recibió la noticia de que había ganado el Grammy a Mejor Album de Latin Jazz por Song for Maura, el disco que grabó junto al Trio Corrente, de São Paulo, Brasil.

Paquito D’Rivera

Paquito D’Rivera

“Ya yo me esperaba lo del premio, aunque no podía asegurar que lo ganaría”, dijo D’Rivera, que suma a este Grammy recibido el domingo 26 de enero otros cuatro, además de seis Latin Grammy y numerosos reconocimientos. Entre estos se cuentan la categoría de jazz master por el National Endowment for the Arts en el 2005; la Medalla Nacional de las Artes el mismo año; una beca de composición de la Fundación Guggenheim en el 2007; el nombramiento de Compositor en Residencia del Caramoor Center for Music and the Arts en el 2007-2008 y el premio presidencial de la International Association for Jazz Educators en el 2008.

D’Rivera (La Habana, Cuba, 1948), maestro del saxofón y el clarinete, conserva una sencillez que lo hace siempre un “artista cercano”. En esta entrevista vía e-mail desde Nueva York, donde reside desde los años 1980, comparte recuerdos de infancia y sobre su madre, Maura, quien inspira la canción del disco ganador lanzado con los sellos Sunnyside Records/Paquito Records.

Esta canción para Maura está dedicada a tu mamá. ¿Cómo surge la idea del tema? ¿Cuáles son los recuerdos más vivos que tienes de ella? ¿Fue muy enfática en cuanto a orientar tu vocación?

Compuse esa canción hace muchos años, y la grabé en mi segundo LP para CBS Records como en 1982. Ella era una gran costurera, que me hacía los trajecitos de actuar cuando era un niño músico. Siempre fue un gran apoyo en mi carrera y en todos los aspectos de mi vida.

¿Cómo surge la idea de la colaboración con el Trio Corrente? ¿Dónde se conocieron?

Siempre he tenido una gran afinidad con la música y los músicos brasileños, y esta propuesta sale del mánager del Trio Corrente [Jacques Figueras], y de una recomendación de mi propio pianista Alex Brown, quien es un admirador del grupo. Entonces ellos prepararon casi toda la música para este proyecto, salvo tres números, y uno de ellos es precisamente Song For Maura.

¿Hubo reunión en el estudio para la grabación o fue a larga distancia? ¿Qué te parecen ese tipo de grabaciones a distancia?

La música de jazz no es el género más indicado para grabar “a distancia”, ya que es la comunicación y la improvisación de grupo uno de sus aspectos más representativos. Antes de irnos al estudio ya habíamos hecho muchos conciertos en América y Europa, incluyendo varias presentaciones en Brasil. Al llegar al studio en São Paulo ya toda esa música estaba bien digerida.

Con tanto que has visto y oído en el arte en general, ¿cuál te parece la mayor calamidad y la mayor ventaja o triunfo de estos tiempos?

La tecnología ha sido una verdadera bendición si esta se usa con inteligencia y buen gusto. Son muchas las ventajas que tienen hoy los compositores e intérpretes que facilitan su trabajo, pero la electrónica debe servir para realzar el arte, no para aplastarlo. Justamente yo acabo de escribir un artículo titulado Alfred Nobel y la invención del micrófono que habla de cómo el abuso del volumen ha hecho tanto daño como la dinamita. Lo peor es que se ha convertido en un mal mundial y el virus ha atacado a artistas de valía.

Como exiliado y viajero de oficio, ¿cuáles son las ciudades o lugares que resultan un mejor escenario para tu musica, para inspirarte? Alguna anécdota en especial…

Viajo por todo el mundo constantemente, casi a diario, y me gusta eso. Por eso mi segundo libro se llama Paisajes y retratos. He conocido muchísima gente interesante en esos viajes y muchos paisajes del planeta me han inspirado, desde Sofía, Bulgaria, y Tailandia, hasta la pobrísima Addis Abeba y la bella Madrid, que adoro. Me muevo tanto de un lugar a otro que una vez empecé a presentar mi show en un festival en Granada hablando en inglés. ¡Los galifarnos no entendían nada!

Se piensa siempre que los músicos tienen una rutina en el escenario y hasta cuando ensayan. ¿Tienes una rutina?

Bueno, siempre es conveniente tener algo preparado sobre lo que apoyarse, aunque se deje algún margen para la improvisación y la creatividad.

Ya que estamos en el terreno de los recuerdos con Song for Maura, cuéntamos un poco de tu infancia.

Guardo gratos recuerdos de una niñez feliz en Marianao, mi barrio natal. Vivíamos a 10 cuadras del cabaret Tropicana y como mi padre era músico pasé parte de esa niñez y adolescencia disfrutando de aquel fabuloso show desde la tarima flotante de la orquesta de Armando Romeo. En mi libro Mi vida saxual, la primera anécdota, graciosísima, trata de una encuentro entre el talentoso y pintoresco pianista Felo Bergaza y el interventor del cabaret. El hombrecito de verde le llamó compañero, y Felo, ni corto ni perezoso le zumbó: “¡No me digas que tú también te metiste a m——!”. Felo era único.

¿Hay en verdad alguna informacion vital que nos llega con la edad, o solo es más canas y un poco de sabiduría?

La vida es una combinación de muchos factores, pero hay cosas que no llegan más que con la edad. Eso en materia de vinos se llama añejamiento. Yo me rodeo de músicos, escritores y artistas jóvenes, porque la frescura de la juventud y la experiencia de los añejos se retroalimentan. Cross-pollination, en lenguaje botánico, ¿no?

¿Algunos proyectos futuros que puedas compartir?

Hace años que trato de conseguir quien me quiera producir una ópera, musical o película titulada Cecilio Valdés, rey de La Habana, con libreto y canciones de Enrique del Risco y Alexis Romay. Es la historia de un mulatico cantante cubano que vive un romance con la hija blanca de un general castrista. Ya tenemos escritas como 20 canciones y el personaje de “Cecilio” (que en realidad se llama Yulieskys) lo haría el inefable Pedrito Martínez. A ver si algún productor ejecutivo muerde el anzuelo.•