Luego de escuchar a Thelonious Monk, la rica heredera abandonó su vida y se dedicó al jazz. Una sobrina nieta escribió su historia.

Vía: www.latercera.com/ Por Patricio Tapia

En el libro póstumo Three Wishes (2008) de la baronesa Pannonica de Koenigswarter, de soltera Rothschild, se recopilaban imágenes de jazzistas y también anhelos. Ella fotografiaba a músicos amigos y les preguntaba qué pedirían si se les concedieran tres deseos. Las respuestas variaban. Miles Davis: “Ser blanco”; Sonny Clark: “todas las prostitutas del mundo”; Thelonious Monk: “tener una amiga tan loca como tú”.

Pannonica formaba parte de la rama inglesa de la poderosa y mitológicamente rica famila Rothschild, pero volvió la espalda a su vida de clase alta para vivir el mundo del jazz neoyorquino. Su historia es reconstruida por una sobrina nieta, Hannah Rothschild.

La primera vez que Hannah oyó sobre ella fue cuando tenía 11 años, de su abuelo. El nombre llamó su atención: Pannonica. Alguien le dijo que era el de una mariposa. Sabía de otras tías, pero Pannonica era un misterio. Le preguntó a su padre: “Nadie habla de ella”. Y su tía Miriam: “Es la Peggy Guggenheim del jazz”.  Luego oiría otras cosas: que el saxofonista Charlie Parker murió en su departamento; que vivía con más de 300 gatos; que muchos temas fueron escritos para ella; que asumió la culpa de otro en un redada de drogas. Al investigar, sus familiares no le respondían.

En 1984 Hannah fue a Nueva York y llamó por teléfono a su tía. Se juntaron en un club de jazz, después de medianoche. Nica tenía 71 años y le dio como seña que su auto, un gran Bentley azul claro, estaría estacionado afuera. Era una vieja dama, arruinada su antigua belleza, vestida de piel, con perlas y cigarrillo con boquilla.

Décadas después, en Pannonica, examina la historia de esa tía enigmática.

Conocida como Nica, Pannonica nació en 1913. Pasó su infancia de la forma normal en su familia: criada en grandes casas de campo, educada por institutrices, presentada en sociedad, no podía (por ser mujer) trabajar en el banco de la familia. En 1935, Nica se casó con un noble francés, el barón Jules de Koenigswarter. En los años 40, siguiendo a su marido, se unió al ejército francés. En la posguerra aburrida y viajada (por la carrera diplomática de su marido), fue tomando contacto con el jazz.

Hacia 1950, en Nueva York, escuchó una grabación de un pianista entonces desconocido, Thelonious Monk. Hechizada, no volvió a casa, dejó a su marido e hijos, se trasladó a un hotel y buscó conocer a Monk, lo que logró en 1954, en París. El barón se divorció en 1956 y obtuvo la custodia de sus hijos menores. Así comenzó la leyenda. Vestida de alta costura detenía su lujoso Bentley en los bajos fondos neoyorquinos donde se escuchaba jazz. Durante los siguientes 30 años, Nica mantuvo un estilo de vida inalterable: se levantaba al anochecer y prescindía del día. Fundamentalmente dedicó su vida a Monk: según ella, un genio.

La vida en Nueva York tenía su lado oscuro. En 1955, Nica fue desalojada de su suite cuando Charlie Parker, después de haberse presentado en su puerta por no tener adónde ir, se atragantó y murió allí (ella dijo haber escuchado un trueno cuando la vida lo dejó).  Tres años después, en 1958, Nica decidió llevar a Monk a un concierto. En una detención en Delaware, la policía se acercó; entonces, la visión de una mujer blanca y un hombre negro juntos era suficientemente extraña. Siguió un altercado y Monk fue golpeado. La policía registró el auto y encontraron marihuana. Nica dijo que la droga era de ella; Monk era demasiado frágil para ir a la cárcel. Las consecuencias fueron que ella se enfrentó a una pena de prisión de hasta 10 años, seguida de la deportación inmediata.  Al final, sin embargo, el caso fue desestimado por un tecnicismo.

Nica aparece en la película Bird de Clint Eastwood y Julio Cortázar la hace figurar en su relato El perseguidor como la marquesa Tica, alguien poco agradable que busca en el jazz amenizar su vida.

La primera parte de Pannonica se ocupa de su vida familiar. Lo más interesante es su visión “desde dentro” de la familia Rothschild, conocida por su reserva. El paso de judíos pobres a un imperio financiero en cinco generaciones es sorprendente, pero también conocido. Hasta la Segunda Guerra Mundial su ascenso parecía imparable, pero el iniciador de la fortuna vivía en un pequeño gueto en Frankfurt. El patriarca, Mayer Amschel, envió a sus cinco hijos a cinco capitales europeas donde, entre todos, construyeron el mayor banco del mundo. Uno de los hijos era Nathan Mayer, tatarabuelo de Nica, quien llegó a Inglaterra en 1798.

El padre de Nica fue Charles Rothschild. Entomólogo aficionado, llamó a su hija menor Pannonica por una polilla (no mariposa), pero estaba obligado a trabajar en el banco familiar. Sufría de un trastorno que podría haber sido esquizofrenia. A veces no hablaba por días y otras no paraba de hacerlo, sin dormir. Las distancias entre estos episodios se fueron haciendo cada vez más breves. En 1923 se cortó la garganta. Hannah cree que el suicidio del padre de Nica está en el centro de su relación con Monk, que sufría de una enfermedad similar.

Nica y Monk, ¿fueron amantes o amigos? No hay respuesta definitiva, pero sin la devoción de Nica (y la de su esposa, Nellie),  Monk no habría sobrevivido. Nica pagaba todo, desde sus trajes de sastre hasta su piano. Por 30 años se ocupó de cubrir sus excentricidades, sus caídas y sus conductas inquietantes.

En los últimos años de Monk, su salud mental se deterioró al punto que desapareció de la escena musical. Se trasladó a la casa de Nica en 1972, dejó de tocar y vivía echado en cama. Murió en 1982, de un derrame cerebral. Seis años después moría, por una cirugía cardíaca, Pannonica, Nica, la baronesa del jazz.