El estilo de la salsa actual es tan pobre que el maestro Eddie Palmieri dice que “es mejor ir a una farmacia y comprar una botella grande de Pepto Bismol y tomártela completa porque es un desastre”.

Vía: www.noticel.com | Por Omar Marrero

De igual manera reveló que, a su entender, “los gigantes del jazz, si no están muertos están viejos. El único que está vivo soy yo”.

Palmieri, uno de los grandes intérpretes del latin jazz y de los ritmos afroantillanos conocidos comercialmente como “salsa”, lamenta la falta de originalidad que permea hoy día en el género salsero.


“Eso es un desastre, no se ha oído un nuevo solo de piano quizás en 20 años aquí. Quizás los de Papo Lucca, pero ya no hay solos de bajo, de timbal, de conga ni de bongó. Eso es lo que le da la atención y la resistencia al músico, es lo que te va a emocionar para llegar al clímax armónico máximo”, explicó el veterano músico a NotiCel.


 

“Yo no dudo que te voy a emocionar con mi música. Yo lo sé, pero la mayoría de la música actual no tiene nada de excitante. No se puede dañar más nuestra música de como lo hacen hoy día”, agregó el artista, de 82 años.


Los gigantes del jazz, si no están muertos están viejos. El único que está vivo soy yo”, dijo Palmieri entre bromas. “(La gente tendrá que) comprar los discos míos y que Dios me de más vida porque si me muero yo, con su permiso, se jodió to’ esto”, agregó entre risas.

Se dio a conocer primero como músico de latín jazz y luego como salsero, aunque nunca ha dejado de lado el latín jazz. Fue parte de una generación de jazzistas en la que se destacó junto a leyendas como Tito Puente, Mongo Santamaría, Ray Barretto, Israel López “Cachao”, Bebo Valdés, Hilton Ruiz, Cal Tjader y Juan Pablo Torres, entre otros que ya han fallecido y de músicos que continúan activos como Arturo Sandoval, Michel Camilo, Paquito D Rivera, Poncho Sánchez, Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba, entre muchos otros.

Palmieri está en Puerto Rico para ofrecer una serie de charlas a estudiantes de música de la Universidad Interamericana, lo que para él es una actividad que le satisface mucho.

“Yo lo hago en Estados Unidos, en una universidad en Nueva York y New Jersey por contacto de mi trombonista. Y ahora cuando surgió la oportunidad de venir (la acepté). Todo el mundo ha sido muy amable y los estudiantes de aquí tienen unan gran preparación. Yo me quedé bobo ayer”, dijo al recordar su primer encuentro con los estudiantes boricuas.

“El mensaje es preparación y si no amas lo que estás haciendo no lo hagas porque siempre somos estudiantes de la música”, manifestó.