El reconocido trompetista venezolano conversó con nuestro medio en su visita a la ciudad de Antofagasta


Vía: www.beethovenfm.cl | Por Álvaro Gallegos

El trompetista venezolano Pacho Flores es una especie de fenómeno a nivel mundial. Este músico de 35 años, embajador mundial de El Sistema, se ha transformado en un artista excepcional en su instrumento, alguien que ha hecho un aporte al repertorio de la familia de las trompetas, el cultivo de ellas y, muy relevante, su enseñanza.

En primer término es poseedor de un sonido incomparable, único, que sorprende a cada quien lo escuche. Ha apostado por tocar todos los tipos existentes de trompetas, incluso reviviendo el viejo corno da caccia, debido a su estrecha asociación con la casa Stomvide Valencia. Luego ha buscado promover obras solistas para su arsenal de trompetas, no contentándose con los típicos conciertos de Haydn o Hummel, indagando en el pasado y en el presente, y también aprovechando sus capacidades técnicas para realizar adaptaciones inesperadas que en sus manos se vuelven bienvenidas.

El artista de la disquera Deutsche Grammophon, debutó como solista en nuestro país el año pasado, actuando junto a la Orquesta Clásica USACH, y ahora volvió para cerrar la temporada de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta. “He venido a Chile muchas veces, tanto con grupos de bronces de Venezuela, como con la Orquesta Simón Bolívar, donde fui primer trompeta muchos años”, relata, “estoy muy encantado ya que es primer vez que algo fuera de Santiago, yo quería conocer más de Chile”.

Sorpresivamente para muchos quizás, su presentación en la nortina ciudad encontró un lugar en su agenda en medio de presentaciones en importantes teatros del mundo y junto a orquestas del mejor nivel. “Esta visita surgió por contacto de Mauricio Castillo, trompetista de la USACH, que es un músico muy querido en El Sistema”, explica, “la OSA es una orquesta que quiere afrontar retos ambiciosos y está en vías de profesionalizarse”. Su diagnóstico es claro: “les hace falta aumentar el número de horas de ensayo, e incorporar más músicos, de modo que no necesiten traer gente de Santiago para abordar Mahler, por ejemplo”.

Pacho ya ha forjado vínculos estrechos con el país, y el próximo año volverá para actuar en La Serena junto a la orquesta de la Universidad La Serena. Allí se reencontrará con Paolo Bortolameolli, con quien trabajó en la USACH: “Paolo es un gran talento, estoy seguro que será mundialmente conocido. Es muy serio, disciplinado y te confieso que soy fan de su proyecto educativo Ponle Pausa”. Y añade que “lo educacional es muy importante, mi visita a Antofagasta tiene ese fin también”. En efecto, Pacho realizó una masterclass para los jóvenes músicos en el Teatro Municipal de la ciudad.

Sobre la situación en Venezuela, opina: “es un momento complicado y los que estamos fuera queremos que nuestros familiares estén mejor. Es algo absurdo que Venezuela, con todas sus riquezas, haya llegado a esto”. Afortunadamente, según cuenta, esto no ha afectado a El Sistema, que “es la cara bonita del país, una bandera. Hemos logrado un reconocimiento mundial y hoy tienes a músicos venezolanos tocando en la Filarmónica de Berlín”. Y añade: “Es un asunto de estado, lleva 42 años con un apoyo que va más allá de la política, y precisamente buscar atacar problemáticas como la delincuencia, quita un arma para dar una trompeta o un violín”.

Importante para consolidar a Pacho como figura internacional ha sido su relación con Deutsche Grammophon. Su disco “Cantar”, centrado en repertorio barroco ha sido un éxito. Obras de Corelli, Tartini, Haendel y Bach se juntan con música de Santiago de Murcia, Johann Baptist Georg Neruda y una pieza de nuestro tiempo, compuesta por el habitual colaborador de Pacho, el músico venezolano Efraín Oscher. En estos momentos prepara una serie de nuevos proyectos para el sello, que por prudencia no nos puede adelantar mucho, pero que uno será dedicado a la música de cámara.