Mientras prepara su saxo alto Selmer para las fotos, Oscar Feldman dice: “Para mí, el jazz es esencialmente interacción


Vía: www.clarin.com | Por César Pradines | Foto Guillermo Rodriguez Adami

Ese momento único en el que improvisas tiene que ver con lo que está sucediendo en el escenario o en el estudio; si no existe ese compromiso con el momento se vuelve algo mecánico, ya conocido, ya probado”. El músico vive hace 25 años en Nueva York, está por lanzar su tercer disco Gol y admite que la muerte de Gato Barbieri dejó un importante vacío en su vida.

“Eramos muy cercanos con Gato, siempre lo sentí un aliado, mi mentor. Tenía un espíritu bromista y una calidez que extraño”, recuerda el músico sobre el laureado safonista argentino que triufó en el exterior. Feldman se presenta con el trío del baterista de Oscar Giunta, el martes y miércoles, a las 21, en Boris, Gorriti 5568.

“Elegí el trío de Giunta, donde están Hernán Jacinto en el piano y Arturo Puertas en el contrabajo, porque tienen un altísimo nivel de interacción. Ya tocamos en la provincia de Buenos Aires y se siente claramente esa vibración que existe cuando hay conexión y eso es muy motivador”, señala.

Feldman, nacido en Córdoba, llegó a los Estados Unidos en 1991 para estudiar en la Berklee College of Music, donde se graduó en 1995. De Boston se mudó a Nueva Jersey, y allí entabló una sólida relación artística con Paquito D’Rivera, músico con el que tocó en diferentes propuestas como la Orquesta de la Naciones Unidas. También fue parte de la Caribbean Jazz Project, del vibrafonista Dave Samuels, de Avantanfo, y tocó con Claudio Roditi, Jeff Watts, Alex Acuña y el Negro Hernández, entre otros. Tiene dos discos editados El ángel, en el que participa Gato Barbieri y Oscar y Familia.

-Siempre estuviste cerca al latin jazz. ¿Fue una elección o la escena neoyorquina te conduce como latino a hacer ese estilo?

-Un poco y un poco. Por un lado, cuando salí de Bostón y vine a Nueva York conocí a Paquito y al bajista peruano Oscar Stagnaro y profundicé las raíces de la música afrocubana; para imaginar su fuerza basta con que diga que Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Sonny Rollins, Chick Corea fueron muy influidos por ella y tengo una historia sobre este tema: Brad Mehldau (uno de los pianistas más respetados de la escena internacional) mientras estudiaba tocaba en una banda de salsa. Es una música con mucha fuerza de espíritu y desde hace décadas tiene una relación con el jazz norteamericano muy estrecha.

Feldman es un artista con un sonido cálido, un saxofonista alto de un creativo melodismo y una fuerza como improvisador sustentada por el dominio de diferentes estilos y géneros. Su música va del candombe rioplatense, pasando por la bossa nova y el latin-jazz, hasta el bebop. Un músico que tiene una importante experiencia y que la volcó en su último trabajo Gol, que estaría saliendo el mes próximo en Nueva York.

“Es un disco diferente, donde la forma se fue imprimiendo a partir que lo tocamos; la relación con Leo Genovese, Guillermo Klein, John Benítez y Antonio Sánchez quedó plasmada en la libertad con la cual hicimos la música de este trabajo. Al comienzo hablé de la importancia de la interacción, precisamente porque eso fue lo que vivimos en el estudio. Sentí una enorme libertad para expresarme y la verdadera recompensa es la música que quedó grabada”, explica Feldman.

Sobre la escena neoyorquina, Feldman marca que sigue siendo un espacio bien duro, ya que hay pocos lugares, malos cachets y muchos buenos músicos. “Hay clubes donde te dan una fecha de acá a dos años para después pagarte 50 dólares”, cuenta el saxofonista que en medio de ese ámbito decidió editar su disco a través del sistema crowdfunding (algo así como un micromecenazgo). “Para aquellos que quieran aportar para este trabajo, esta es la dirección /www.indiegogo.com/projects/new-cd-gol-by-saxophonist-oscar-feldman-music-jazz#/”, añade.

“Estar en Nueva York no es sencillo para un músico argentino, pero estás en el centro del mundo del jazz y siempre surgen oportunidades”, concluye el artista.