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La industria de la clásica moviliza esfuerzos para no caer en el desánimo. La pasión y la fidelidad de los melómanos hace de esta música un territorio dinámico e ilusionante. Lo demuestra el nacimiento de Expoclásica, primera feria especializada organizada en España. Abre sus puertas hoy. Buena excusa para pulsar la vitalidad del sector.

El desánimo se han impregnado en la piel del país. Son ya demasiados años confrontados con datos económicos demoledores. La música clásica ha acusado también el golpe. Pero algunos de sus protagonistas no están dispuestos a cruzarse de brazos esperando a ver cómo circula el cadáver delante de sus narices. Este viernes se inaugura en Madrid Expoclásica, la primera feria especializada en el sector que se organiza en España. Existe el precedente de los encuentros profesionales que tenían lugar en Alicante, orquestados por el Inaem. Aunque estas reuniones gremiales, celebradas en 2010 y 2011, se circunscribían a la música contemporánea. Expoclásica tiene una vocación más expansiva. Abarca todas las épocas y puede decirse que tiene un carácter transversal. En la Casa de las Alhajas de Madrid concurrirán agentes, gestores de auditorios, productores, discográficas, músicos, publicaciones especializadas, editores, luthiers, ingenieros de sonido…

La intención de sus fundadores, Enrique Valverde (consultor de proyectos musicales y colaborador del Centro Nacional de Difusión Musical) y Almudena Heredero (promotora musical), es establecer sinergias entre todos a fin de que la industria nacional tenga más oportunidades de salir fuera con más fuerza y mejor imagen. Ambos corren con los gastos del evento. Eso sí, cuentan con algunos apoyos clave. La Fundación Especial Cajamadrid les cede el edificio de la Plaza de San Martín para albergar los stands de los expositores. Y AC/E (a través del programa PICE) financia la visita de promotores y agentes extranjeros, los principales protagonistas de la cita, porque ellos encarnan la esperanza de internacionalización de nuestra música, el objetivo primordial.

Su presencia puede equipararse a la de los coleccionistas extranjeros que recluta Carlos Urroz en cada edición de ARCO, fundamentales para dinamizar las ventas. “Aquí estarán delegados de IMG, Harrison Parot y Askonas Holt, las tres agencias londinenses de representación de artistas que dominan el mercado”, explica Valverde a El Cultural. China, también en esta área de negocio, es vista como la tierra promisoria, con un interés creciente por la música clásica gracias a la fulgurante carrera de Lang Lang, que ha servido de impulso para que varios millones de niños chinos se hayan apuntado al conservatorio. Una figura crucial para que músicos españoles tengan alguna opción de desplegar su talento en auditorios del gigante oriental es la visita a Expoclásica de Lewis Liu, vicepresidente de Armstrong International Music & Arts, agencia consultora musical con sede en Beijing.

Expoclásica ha llegado para quedarse. Mira de lejos a ferias como Classical: NEXT, el foro europeo más potente del sector. Será una buena noticia para los compositores e intérpretes españoles que tome impulso. “Sobre todo para esos jóvenes que salen de las escuelas de música y no saben cómo moverse para hacerse un hueco en este mundo. Aquí tendrán la ocasión de ver cómo funciona la industria y podrán entrar en contacto, mediante conferencias y consultorías, con agentes y promotores”. Y aquellos que están comenzando a armar sus carreras profesionales, con una trayectoria todavía corta pero prometedora, vislumbrarán nuevas vías para ver su trabajo plasmado en un álbum. “El mercado discográfico está copado por Warner, Universal y Sony. Son sellos que muy dificílmente reparan en músicos con este perfil. Lo que queremos es que conozcan otras discográficas pequeñas e independientes, más asequibles para ellos, como Arsis, Verso, Odradek…”. Esta última es un proyecto curioso que va calando y ganando influencia. Fundada por el empresario y pianista norteamericano John Anderson, y asentada en Pescara, selecciona a los instrumentistas que va a grabar a través de los votos de los artistas del sello. Para participar es necesario mandar una demo de forma anónima.

Lo cierto es que esas nuevas promociones de músicos se topan hoy con una realidad hostil. Las orquestas sinfónicas públicas llevan años sin convocar una sola plaza. Y sus plantillas van enjugando el número de componentes recorte tras recorte, ERE tras ERE. Bien lo sabe David Morales, presidente de la Asociación de Músicos Profesionales de Orquestas Sinfónicas y trombonista de la Orquesta del Liceo, la más antigua (profesional) de España (1847):“Cuando entré en esta formación, hace 21 años, tenía una plantilla de 104 músicos. Ahora somos 65”. Si toca abordar a Haendel, no hay problema. Lo grave es cuando se enfrentan a Wagner o a Strauss.“Entonces es necesario acudir a refuerzos de 20 o 30 músicos más, que se contratan por el periodo concreto que dura el montaje. Es un solución que rompe con la estabilidad de la orquesta, que se hace tocando juntos todos los días en los ensayos y ampliando cada vez el repertorio. Sólo así es posible fijarse una personalidad propia”.

Orquestas al filo del abismo

La Orquesta del Liceo, de hecho, ha sido muy cuestionada en los últimos tiempos. Muchos creen que no está a la altura de la relevancia internacional del coliseo barcelonés. Joan Matabosch, su director artístico desde 1996 (ahora fichado por el Real), ha lamentado que los EREs le han obstaculizado el avance hacia la excelencia. En septiembre tuvieron que parar forzosamente. De las 26 orquestas públicas que hay en España varias han estado al filo del abismo. La de Extremadura fue salvada in extremis en el parlamento autonómico. A los músicos de la de Radio Televisión Española en junio querían hacerles fijos discontinuos, obligándoles cesar su actividad durante cuatro meses al año. “Una medida que hubiera destrozado una orquesta histórica, con la que muchos españoles se han iniciado en la música clásica”.

Desde AMPOS han jugado un papel de resistencia determinante para evitar medidas tan traumáticas. Es difícil concebir una manera más edificante que la suya a la hora de manifestar sus reivindicaciones: dar conciertos callejeros. Y, dentro de lo que cabe, han conseguido poner en la picota pública a administraciones y políticos sin miramientos por el rico patrimonio cultural que estos conjuntos constituyen. “A veces nos dicen que somos demasiadas orquestas profesionales en España. Basta responder que en Alemania son 130 . Es un país que dobla nuestra población, sí, pero nos quintuplican en orquestas”. Y además su supervivencia está justificada también por criterios economicistas: la demanda de música clásica no decrece. Al contrario: va en aumento. Esa es la opinión de Juan Lucas, fundador de la distribuidora Diverdi a principios de los 90, que, aparte de haber tenido su propia tienda -un templo para los melómanos- en la calle Santísima Trinidad de Madrid, gestionó otras dos que en su día estaban en el Real y el Auditorio Nacional. “Yo voy casi todos los días a conciertos al Auditorio Nacional, al Teatro Real, al Conde Duque, al Fundación Juan March… Y están casi siempre llenos”.

Vida más allá de Diverdi

Aun así la aventura de Diverdi terminó hundiéndose, para consternación de los aficionados. El cierre se confirmó en junio. Pero él no arroja la toalla. Ahora se lanza al vacío con tres proyectos. Una nueva distribuidora, que cubrirá el hueco dejado por Diverdi, sufrido especialmente por los sellos artesanales que comercializaba, una constelación de discográficas (CTO, Vis, Alpha, Glosa…) esenciales para conservar la diversidad musical en un sector cada vez más concentrado. También un portal (El arte de la fuga), que publica contenidos didácticos y críticos a la par que sirve de plataforma de venta. Y por último, la más romántica de todas sus iniciativas: una nueva tienda en la calle Amnistía (muy cerca del Real), que llamará La Quinta de Mahler. “En realidad, más que una tienda será un lugar de encuentro en el que se celebrarán conferencias, proyecciones, pequeños conciertos… Porque a los aficionados a la música, después de escucharla, lo que más les gusta es hablar de ella”.

Parece una temeridad pero tal vez no lo sea tanto. Fuentes de Amazon.es revelan a El Cultural que del total de las ventas de música digital (álbumes y singles) en 2013, por cada 10 unidades de pop, cuatro son de clásica. La cifra es todavía más llamativa (por ilusionante) si nos centramos en discos físicos: por cada 10 de pop, ha vendido 5 de clásica. Lucas sabe que no puede competir con los precios de la compañía norteamericana. Pero sí acercarse lo máximo posible, sobre todo en álbumes de los sellos independientes, su especialidad: “Por ejemplo, una novedad que en Amazon esté por 13’5 euros, yo espero tenerla entre 14 y 15 euros”. En esos umbrales David puede presentar batalla al Goliat. Y el paisaje urbano lo agradecerá. La tienda de discos es una especie en extinción. “A principios de los 90, durante el boom del CD, habría en toda España alrededor de unas 50 buenas especializadas en clásica. Ahora no queda casi ninguna”, lamenta. “El derrumbe del mercado de formatos físicos ha sido especialmente grave y rápido en aquí, lo que sin duda ha afectado al segmento de la música clásica de manera especial. La extrema concentración en casi dos únicos (aunque grandes) clientes (El Corte Inglés y Fnac) tampoco es precisamente un fortaleza”, expone Javier Bilbao, director de Warner Classics.

“La escasez de este tipo de comercios en poblaciones medianas y pequeñas ha acrecentado la omnipresencia de Amazon”. Warner, tras absorber a EMI, con su ingente catálogo aparejado, ha adquirido un enorme peso específico. Había ciertos recelos sobre el trato que daría a la clásica. Algunos pensaban que quedaría relegada a un plano muy discreto en sus planes de futuro. Bilbao lo niega: “Nuestra intención es continuar el gran trabajo que se venía realizando con jóvenes estrellas como Philippe Jaroussky y Joyce DiDonato. Para nosotros continuará siendo una pieza clave tanto en el desarrollo de nuevos talentos como en la profundización y popularización del extraordinario catálogo. La remasterización y puesta a disposición en el comercio digital de todo ese patrimonio es una tarea enorme en la que se ha avanzado mucho pero en la que aún queda mucho por hacer. Queremos facilitar al máximo el acceso a nuestro repertorio al gran público”. Acertada expresión, porque el público de la clásica es grande, numeroso y apasionado. Tres adjetivos empíricamente inobjetables y que la cargan de futuro.

El Auditorio nacional cumple 25 años

Lo más granado de la música clásica mundial ha pasado por el edificio levantado por el arquitecto García de Paredes en 1988, que en los últimos años Antonio Moral, su actual director, ha abierto también al flamenco, al jazz y otros estilos fronterizos. Dos conciertos festejarán el aniversario. Esta misma noche, el pianista Joaquín Achúcarro, acompañado por la Orquesta Nacional de España, interpretará en la sala sinfónica Noches en los jardines de España, de Falla, que ya ejecutó en la jornada inaugural de este espacio. Además de Rapsodia española de Ravel,Capricho español, de Rimsky Kórsakov y Before Silence, de Martínez Burgos. Y el día 30, la pianista Marta Argerich, junto al violinista Gidon Kremer, evocará con un nuevo recital el que dio hace 25 años para ‘descorchar’ la sala de cámara. Sonatas de Beethoven y Weinberg reposarán en los atriles. Larga vida al Auditorio.