Vía: AVN | Las Orquestas Sinfónicas Penitenciarias fungen como herramientas sustentables para la transformación social de los privados y privadas de libertad que se encuentran recluidos en las cárceles del país.

Las Orquestas Sinfónicas Penitenciarias fungen como herramientas para la transformación social a través de la práctica musical

Las Orquestas Sinfónicas Penitenciarias fungen como herramientas para la transformación social a través de la práctica musical

El propósito de este programa es dignificar a los reclusos para ayudarlos a superar la adversidad mientras cumplen su pena

El propósito de este programa es dignificar a los reclusos para ayudarlos a superar la adversidad mientras cumplen su pena

Así lo sostuvo el coordinador general de Orquestas Penitenciarias, Lenin Mora, quien señaló que hasta el momento más de 7.000 privados de libertad han sido atendidos. El arte es utilizado como agente transformador del ser humano.

Este programa, que impulsa el Ministerio para el Servicio Penitenciario desde hace cinco años, tiene una matrícula promedio anual de 1.500 privados de libertad.Mora subrayó que esta es la actividad más colectiva y masiva que se desarrollan en los centros de reclusión, y la selección de los miembros es altamente incluyente, pues el único requisito necesario “es la disposición del interno a participar dentro del programa”.

“Si el interno o interna tiene alguna discapacidad, bien sea morfológica o auditiva, no es impedimento. Toda la población penitenciaria tiene la posibilidad de participar dentro del programa. Con esto estamos buscando sacar mejores ciudadanos y que su vida en reclusión sea más llevadera y surjan de la dificultad”, comentó.

Las Orquestas Sinfónicas Penitenciarias nacieron en 2007 para promover valores sociales en los privados y privadas de libertad de los centros del país, a través de la música como herramienta transformadora al momento de producirse la reinserción social.

Mora relató que previó a su implementación se hicieron estudios de factibilidad y se recorrieron la mayor cantidad de centros penitenciarios para evaluar dónde se podía implementar o replicar la experiencia exitosa del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, que fundó el maestro José Antonio Abreu.

“Esto de extrapolar esa experiencia exitosa de las Orquestas Juveniles de Venezuela al Sistema Penitenciario tiene como objetivo sembrar valores sociales a través de la disciplina de la música. Cuando un ejecutante asume el compromiso de interpretar un instrumento en conjunto con la orquesta esta concertando está realizando sociedad y, al mismo tiempo, está adquiriendo principios y valores que le permiten un reinserción social sustentable” explicó.

Principios de solidaridad y cooperación

El trabajo en equipo, la solidaridad, el respeto y el acercamiento familiar son algunos de los principios que fomentan los programas que desarrolla el Ministerio para el Servicio Penitenciario en los privados de libertad que participan en las orquestas penitenciarias, actividades culturales y áreas socio-productivas, cuyo propósito es dignificar a los reclusos para ayudarlos a superar la adversidad mientras cumple su pena.

“Cuando los familiares vienen a visitar y apreciar el trabajo de los miembros de la orquesta se sienten orgullosos, porque a pesar de que están pasando un momento de adversidad se sienten dignificados a través de la cultura universal, no sólo interpretamos música sinfónica sino tenemos coros y realizamos estudiantinas nacionalistas que fortalecen nuestra idiosincrasia” explicó Mora.

Sostuvo que aquellos que pertenecen al programa de Orquesta Sinfónica, Coros y Estudiantinas “pueden percibir y observar que son diferentes al resto de la población penitenciaria en el sentido de su espíritu personal y su manera de afrontar el momento de privación de libertad, y esto es lo que nos ha fortalecido (como autoridades) y llena de orgullo pues alcanzan un alto nivel de ejecución”.

El programa de Orquesta Penitenciarias inicialmente comenzó a funcionar en tres centros pilotos. Las clases son impartidas de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.

En la actualidad se atienden nueve centros en todo el país, entre ellos el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof), en el estado Miranda; el Centro Penitenciario de la Región Andina, Mérida; Centro Penitenciario de Occidente, Táchira; La Mínima de Tocuyito, anexo femenino, Carabobo; Comunidad Penitenciaria de Coro, estado Falcón; Centro de Internado Judicial de la Región Insular, Nueva Esparta, e Internado Judicial de Barinas (Injuba), Barinas.

La música: terapia para nutrir el alma

En el Inof, 190 internas integran la orquesta sinfónica de este centro. Las privadas de libertad resaltan el poder terapeuta de la música como alternativa para nutrir el alma y aprovechar el tiempo sustancialmente.

Esa es la experiencia de Belkys Peña, quien pertenece a la Orquesta Sinfónica del Inof desde hace un año y toca el violonchelo.

Explicó que su motivación para ingresar al grupo fue su gusto por la música desde que estaba niña, pues en su casa tocaban algunos instrumentos, como la guitarra.

Peña relató que en un principio perteneció al coro, pero al escuchar un día a la Orquesta Sinfónica de Miranda nació su interés por pertenecer a la orquesta del Inof.

“Es satisfactoria esta experiencia, gracias a los profesores por enseñarnos tanto. Esto me ha permitido sobrellevar la tribulación de estar aquí dentro. La música es vida, cualquier sentimiento uno puede interpretarlo por medio de la música, sea bueno o malo”, dijo.

Destacó que las privadas de libertad mejoran su vida a través de la música, y además amplían sus conocimientos.

René Garabenta toca el contrabajo y desde hace dos años pertenece al programa. Su afición por pertenecer al grupo nació porque ya sabía tocar guitarra y bajo eléctrico, por ello, cuando se enteró de la existencia de la orquesta, se incorporó al trabajo de inmediato.

Explicó que su experiencia dentro del sistema de orquesta ha sido excelente, porque “aquí uno tiene poco que hacer y ya estar preso es difícil. La orquesta da todo lo positivo que puede dar la música. Escucharla es una cosa pero hacerla es otra”.