Por Rafael Martínez

La necesidad de que exista una orquesta sinfónica dentro de las paredes de nuestra noble Universidad Central de Venezuela responde a varios factores fundamentales que nos atañen, tanto como ucevistas como promotores de una cultura de paz.

Sinfónica Universitaria Carlos Raúl Villanueva

Sinfónica Universitaria Carlos Raúl Villanueva

Desde hace más de 40 años se ha intentado instituir una orquesta dentro de la universidad, ha sido una iniciativa que muchas veces ha comenzado y tristemente perecido en la sombra debido a diversos factores que, finalmente, devienen en una falta de cohesión, tanto institucional como estudiantil, que trabaje en aras de perpetuar el proyecto. Este nuevo intento responde a un clamor histórico del espíritu universitario y representa un escalón de prestigio en base a la expresión más bella de la cultura.

Por otra parte, también significa un esfuerzo por combatir la incesante carga de odio y violencia que afecta a todos y cada uno de nosotros como estudiantes, como profesores, como empleados preocupados y en última instancia, como ciudadanos que pretenden hacer de su país un mejor lugar para vivir. La UCV es el hogar que da luz al pensamiento, bien reflejado en nuestro lema estudiantil “la casa que vence la sombra”,  y como tal, es indispensable que dentro de nuestro objetivo como institución cultural esté reflejado el espíritu pacífico y fraterno que caracteriza a quienes realmente sienten un profundo afecto por nuestra universidad.

La música, tiene la facultad de ser un manto que arropa el corazón y socava el odio, de ser una verdad que trasciende más allá de las notas y los ritmos, de ser una declaración de armonía y paz en medio de la amargura de un mundo propio y a la vez ajeno. Un músico, en este sentido, no solo es un artista confinado a su partitura, no es solo objeto en un mar de sonidos y silencios, un músico que verdaderamente se precie de serlo, se transforma en un embajador de cultura, se transforma en representante fiel, no de un país, sino de la esencia misma de los hombres, se convierte en un verdadero ciudadano del mundo.

La exaltación de la cultura es la mejor forma de llevar este mensaje al público, llenar nuestros espacios con arte y no con violencia.

Nuestro más cercano precedente, fue un proyecto de orquesta gestionado por la escuela de Artes en la forma de materia electiva. Fue desde sus inicios hasta el cierre de sus actividades, un espacio abierto tanto a estudiantes de cualquier escuela a través del programa PCI, como a profesores de diversas áreas y a cualquiera con el deseo de obtener experiencia en trabajo de ensamble. Fue dirigido por el laureado profesor Gerardo Gerulewicz y presentaron algunos conciertos en diversos espacios de la universidad, la Facultad de Humanidades, Jardín Botánico, el auditorio de la escuela de Arquitectura y algunos actos protocolares dentro del Aula Magna.

Si bien, el llegar a ser una orquesta sinfónica propiamente dicha no fue uno de los objetivos de la cátedra,  de ello devino un nuevo fervor por acercarnos a la cultura, por devolver la vida a nuestros maravillosos espacios universitarios a través de la música, especialmente en un momento tan particular de nuestra historia, en el cual, el sistema de orquestas se encuentra en auge y cada vez más, las personas jóvenes se conectan a este mundo tan profundamente pleno como lo es la música académica.

La Orquesta Sinfónica Universitaria Carlos Raúl Villanueva, quien toma el nombre del genio que dio vida a nuestra majestuosa Ciudad Universitaria de Caracas, a casi un año de su formación, cuenta con logros considerables que está despertando el interés de diversas entidades, tanto internas como externas a la comunidad universitaria, quienes han expresado su deseo de sumarse al proyecto y trabajar en conjunto, pues ven en esta agrupación el potencial para impulsar un movimiento artístico de grandes dimensiones.

  • Biblioteca Central
  • Cediam
  • Jardín Botánico
  • Gerencia de Radio y Televisión Multimedia
  • Instituto Universitario de Tecnología (IUT)
  • Fundación Vicente Emilio Sojo
  • Centro Nacional de Música Vicente Emilio Sojo / Filarmónica Nacional
  • Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho

A diez meses de nuestro primer ensayo, con una cantidad limitada de recursos y en medio de diversos conflictos sindicales que han dificultado la producción intelectual en todo sentido dentro de la universidad, la Orquesta Sinfónica Universitaria Carlos Raúl Villanueva ha surgido con cuatro conciertos sinfónicos de calidad, tanto en los espacios universitarios como en la sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, ha realizado su primera grabación en vivo de un material que será destinado tanto a la distribución nacional e internacional, como a una futura producción discográfica, y varias presentaciones de cámara en la Sala Francisco de Miranda de la Biblioteca Central (Sala E), una de ellas frente al embajador de Italia en un evento que celebraba los 500 años de la publicación de la obra “El Príncipe” de Nicolás de Maquiavelo, como también el Instituto Universitario de Tecnología y algunos eventos en el Aula Magna.    La orquesta a su vez, maneja proyectos de integración con la comunidad universitaria a través de los Centros de Estudiante, así como una agenda de eventos y actividades estructuradas bajo el marco del programa “Cultura de Paz”, impulsado por la Dirección de Cultura, principal promotor y respaldo de La Villanueva.

Uno de los aspectos más importantes de nuestra agrupación, es que estamos sentando una pauta de trabajo que dará nuevas bases a la producción artística dentro de la universidad y el país. La integración, la unidad y la autonomía son la premisa que orienta nuestra labor, por lo cual desde el momento en que la orquesta comenzó a integrarse internamente, a su vez se inició un contacto casi permanente con otras agrupaciones ligadas al ámbito musical, como lo es la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, el Centro Nacional de Música Vicente Emilio Sojo, la cual es fundación promotora de la Orquesta Filarmónica Nacional, también con la Escuela de Artes, el Cediam y la Fundación Vicente Emilio Sojo, para el rescate, estreno y difusión de obras venezolanas. Actualmente nos encontramos también en conversación con representantes de diversas agrupaciones pertenecientes al Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles y otras personalidades artísticas que pronto habrán de sumarse a nuestro proyecto.

El hecho de haber producido tanto desde lo poco, nos ha hecho merecedores de contar con el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela como nuestra sede permanente de conciertos, y con el uso de otros espacios para la realización de ensayos, seccionales y talleres. Todo respalda la idea por la cual existe una Dirección de Cultura: El apoyo a los estudiantes y a la comunidad universitaria para la producción artística.

El hecho de que nuestra sede permanente resalte como patrimonio artístico de la humanidad, nos da la responsabilidad de presentar en ella un trabajo de calidad que de valor a tal honor, las antiguas glorias de nuestra Casa, grandes producciones artísticas difíciles de igualar por su enorme riqueza espiritual y cultural, son el precedente a alcanzar y la meta a superar en el futuro. Los grandes directores deben regresar, las Nubes de Calder deben vibrar nuevamente con la música de las mejores orquestas del mundo, deben resonar aplausos a esos ballets, óperas y musicales que una vez nos acompañaron y esperan volver a un escenario tan sublime como lo es nuestra Aula Magna, pero todo ha de comenzar por la exaltación de los valores universitarios, en producciones propias que animen a la comunidad ucevista a volver a nuestros espacios y formar parte de este resurgimiento cultural, en presentaciones conjuntas entre la Orquesta Sinfónica Universitaria Carlos Raúl Villanueva y demás agrupaciones que integran con su talento el cuerpo cultural de la universidad, como lo son el Coro de Conciertos, la Estudiantina Universitaria, los grupos de teatro, danza, corales de diversas Facultades y por supuesto, nuestro glorioso Orfeón Universitario.

Para nadie es secreto, la profunda crisis económica y espiritual que atraviesa nuestra universidad, quizás muchas personas podrían pensar que es poco sensato iniciar un proyecto de esta envergadura en un momento tan complicado como este, sin embargo, desde la directiva de la orquesta como las autoridades de la Dirección de Cultura, pensamos que es precisamente el momento más apropiado para llevarlo a cabo, ya que solo podremos salir adelante como universidad y como universitarios, al volver a creer en nuestra institución, al volver a enamorarnos de la Casa que nos da tanto, al volver a reconocernos entre los ucevistas como hermanos, indistintamente a cualquier tendencia, ideología o creencia que nos distinga.

“Vencer la violencia y la falta de recursos con inteligencia” fueron palabras del Doctor José Rafael Herrera, actual Director de Cultura, en una rueda de prensa que celebró el inicio de nuestras actividades, en enero del presente año; de esa manera hemos conseguido empezar a despertar la curiosidad de la comunidad universitaria y externa acerca de nuestro proyecto.

La inversión en presupuesto que supone mantener una orquesta se basa en diversos factores básicos: salas de ensayo, material de uso diario (sillas, atriles, partituras), instrumentos musicales de gran envergadura (contrabajos, timpanis, etc), recursos para becas o salario de músicos y para producción de eventos; sin embargo, al evaluar el material del que ya disponíamos, al contemplar el recorrido histórico que representó cada uno de los intentos de orquesta en años anteriores, nos dimos cuenta que teníamos lo suficiente para comenzar a impulsar el proyecto, contamos con numerosos espacios, auditorios y por supuesto, con la sala que posee la segunda mejor acústica de Latinoamérica, después del Teatro Colón de Buenos Aires, nuestra Aula Magna; contamos con una cantidad considerable de sillas y atriles, con el apoyo de diversas instituciones además de Cultura para la reproducción de partituras, con algunos instrumentos de cuerda como pianos, contrabajo y clavecín, pero más importante, con el talento y la voluntad de los estudiantes universitarios por impulsar la orquesta, con el amor y el interés de la comunidad extramuros para apoyarnos en nuestras carencias actuales, con el deseo de producir  y ver brillar la universidad entre aplausos, alegría y orgullo ucevista.

Actualmente, con base en el déficit presupuestario que nos afecta, se está gestionando la obtención de recursos e instrumentos a través de diversas entidades externas, embajadas, empresas y cualquier ente, público o privado dispuesto a colaborar en la promoción de la música. Sin embargo, para ello es de suma importancia demostrar que estamos comprometidos con el trabajo, con la cultura, con el arte, con las formas del espíritu que nos unen como venezolanos. Es necesario mostrar que tenemos la voluntad para perdurar y convertirnos en parte del patrimonio cultural, en punto de referencia para la comunidad que disfruta los conciertos.

Nuestros primeros pasos han sido amplios y la visión de futuro es extensa, en diez meses hemos cumplido gran parte de las metas propuestas y el trabajo ahora, consiste en llevar nuestra labor a cada rincón de la universidad, en que cada estudiante, profesor y personal universitario conozca que aquí hay una orquesta que le pertenece, que nuestra UCV es cultura, no violencia.