Orquesta Sinfónica de Carabobo

Orquesta Sinfónica de Carabobo

La Orquesta Sinfónica de Carabobo, la Secretaria de Cultura del Estado Carabobo y el Teatro Dr. Alfredo Célis Pérez de la Universidad de Carabobo celebran la Semana Santa por todo lo alto, brindándole al público venezolano dos espectaculares conciertos donde se interpretará la obra maestra del genio austríaco Wolfgang Amadeus Mozart; su réquiem en re menor. Contará en las voces con maravillosos solistas como lo son: Mariana Ortiz (Soprano), Adriana Portale (Mezzo-soprano) Robert Girón (Tenor) y Alvaro Carrillo (Bajo). Además de la participación del Coro del Conservatorio de Música de Carabobo, la Coral Filarmónica Federico Núñez Corona y el Coro de Voces Blancas FUNDACID de la UC. Todos bajo la dirección del joven maestro carabobeño José Carmelo Calabrese.

Mozart Misa de Réquiem

Mozart Misa de Réquiem

El primer concierto será el Sábado 23 de Marzo, en el Teatro Municipal de Valencia a las 5:00 pm, como clausura de las actividades sacras organizadas en el marco de la semana mayor por la Secretaria de Cultura de Carabobo. Y el segundo concierto se realizará el Domingo 24 de Marzo, en el teatro Dr. Alfredo Celis Pérez de la UC, antiguo anfiteatro de Bárbula, a las 11:00 am. La entrada será totalmente libre en ambos conciertos.Réquiem de Mozart

En junio de 1791, Mozart ofreció en Vienauno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27. Su último hijo, Franz Xaver Wolfgang, nació el 26 de julio.

Días antes en su casa se presentó un desconocido, vestido de negro, que rehusó identificarse y encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.

Más tarde se supo que aquel sombrío personaje (al parecer, llamado Franz Anton Leitgeb) era un enviado del conde Franz von Walsegg, músico aficionado cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

Según la leyenda, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte, desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la masonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Mozart, al morir, consiguió terminar tan solo tres secciones con el coro y órgano completo: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayr. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. Aunque en un principio Constanze, su viuda, pidió al músico de la Corte Joseph Leopold Eybler que terminase el Réquiem, fue su discípulo Süssmayer quien lo acabó (siguiendo las directrices de Mozart), completando las partes faltantes de la instrumentación, agregando música en donde faltaba y componiendo íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

Una de las principales influencias de esta obra puede hallarse en el Réquiem de Michael Haydn compuesto en el año 1771 para la muerte del arzobispo de Salzburgo S. C. Schrattenbach.

Aunque al parecer se interpretaron extractos del Réquiem en una misa en memoria de Mozart celebrada el 10 de diciembre de 1791, el estreno de la obra completa se produjo en Viena el 2 de enero de 1793 en un concierto en beneficio de la viuda del músico austríaco, (Constanze Weber). Fue interpretado de nuevo el 14 de diciembre de 1793, durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa del conde Walsegg y bajo la dirección del propio conde.

Después de esta interpretación, el conde Walsseg realizó una reducción para quinteto de cuerda, pero la obra no volvió a interpretarse bajo su patrocinio.