El tenor español Plácido Domingo regresó la noche del viernes a sus raíces para celebrar el 70 aniversario de la Ópera de la Ciudad de Nueva York, que busca resurgir tras haber declarado su quiebra.

Plácido Domingo

Plácido Domingo


Desde su primera presentación en 1944, la agrupación ha lanzado la carrera de cientos de cantantes, convirtiéndose en una plataforma única para la ópera estadounidense.

Considerada como “la ópera del pueblo”, por su compromiso con producciones con valores accesibles y que apuntan a un público amplio, muchos lloraron cuando se vio obligada a cerrar sus puertas en octubre por la falta de fondos.

Pero siete décadas después de su primera presentación, el coro, la orquesta y la compañía se reunieron el viernes para festejar su legado con una dosis de su más destacada estrella, el cantante y director de orquesta español Plácido Domingo de 73 años.

Fascinó a la platea con su interpretación de “Nemico della Patria”, de “Andrea Chenier” de Umberto Giordano y transformó a la orquesta al dirigir la apertura de Verdi “La Forza del Destino”.

“El rey de la ópera”, como fue llamado por la revista Newsweek, dejó el escenario bajo una gran ovación y sonrojó a las violinistas con besos en sus manos.

Se trató de un gran acto de generosidad del destacado intérprete y una guiñada para las luminarias de la Ópera de la ciudad que afirman estar en conversaciones para reavivar la compañía.

“Hay personas que quieren ver esta llama viva y quieren ver al ave fénix renacer”, señaló Cori Ellison, exdramaturga de la Ópera, a la AFP.

“Se ha comenzado a tener conversaciones concretas. Aún está lejos de ser realidad, pero diría que en este punto se trata más que de personas diciendo que desean que la Ópera de la ciudad regrese”, agregó.

Domingo debutó con la Ópera de Nueva York en la producción de Puccini “Madama Butterfly” en 1965. Entonces, el español era un suplente que salió al rodeo cuando su colega titular enfermó.

Al año siguiente lanzó su carrera internacional protagonizando “Don Rodrigo” de Ginastera en la nueva casa de la Ópera en el Lincoln Center.

Domingo ha llamado por el renacimiento de la compañía, destacando “su papel indispensable en la vida cultural de Nueva York”.

El concierto del viernes llevó al público de las lágrimas a las risas, al tener la oportunidad de escuchar queridas arias del repertorio de la compañía como “Malcolm X” y “The Marriage of Figaro”.

El español estuvo acompañado entre otros por las sopranos Lauren Flanigan y Amy Burton, y las mezzosopranos Jennifer Rivera y Heather Johnson presentando “Habanera” de la ópera de Bizet “Carmen”.

Ellison destacó que la presentación brindó esperanza.

“Todos estamos aquí centrados no en la desaparición de la compañía, pero en el espíritu de la compañía, la influencia de la compañía, los maravillosos logros de la compañía”, dijo.

“La Ópera de la Ciudad de Nueva York es un organismo vivo. No es una cosa muerta”, agregó.

Por su parte, Johnson narró a la AFP cómo aprendió su oficio en la Ópera de la ciudad y cómo ha sido “insoportable” presenciar su desaparición.

“Una noche como esta es genial porque en cierto modo borra toda la negatividad. Reúne a toda la familia para celebrar esta increíble institución artística que lamentablemente, como prefiero decir, está interrumpida”, afirmó.

La compañía sufrió durante años de apremios económicos antes de verse forzada a cerrar, incapaz de recaudar los siete millones de dólares necesarios para financiar su temporada.