Hablar de Ollantay Velásquez, es referirse a uno de los protagonistas en el desarrollo de la música de cámara en Venezuela durante las últimas dos décadas.


Por Roberto C. Palmitesta R. @rpalmitesta | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

Con 17 años de experiencia camerística, siendo integrante de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y además con una amplia trayectoria como solista, ahora decide dar otro gran paso hacia delante al incursionar en la dirección de orquestas.

Ollantay comenzó su experiencia en el mundo sinfónico formando parte de la Orquesta Sinfónica Infantil de Carúpano y de la Orquesta Sinfónica del Estado Sucre. Luego fue concertino de la Sinfónica Juvenil del Estado Anzoátegui hasta que se trasladó a Caracas, ingresando a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela con la cual se mantiene hasta el presente. Fundó e integró a dos de las agrupaciones de cámara venezolanas con mayor trayectoria nacional e internacional: el Cuarteto Millenium y el Cuarteto Libertadores.

Estudió, tocó y luchó hasta convertirse en un excelso violinista, por lo que ahora siente que es el momento de dedicarse a interpretar los scores, tomar la batuta y subirse al podio a conducir una orquesta; pero eso sí: sin dejar a un lado su violín, no lo va a guardar. Ha dirigido agrupaciones como la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo, la Orquesta Juvenil del Conservatorio de Música Simón Bolívar, la Orquesta Sinfónica Juvenil del estado  Anzoátegui y es Director Artístico de la Orquesta de Cámara Simón Bolívar.

En una interesante entrevista para Venezuela Sinfónica Ollantay Velásquez cuenta todos los detalles que envuelven a su joven carrera como director, habla sobre sus planes futuros  y además ofrece un análisis muy profundo, completo y detallado sobre la situación de la música de cámara en Venezuela y el mundo, que llamará a la reflexión y orientará profesionalmente a los aficionados de ese género musical.

VS: ¿Qué nos puedes contar sobre el comienzo de esta nueva etapa profesional como director de orquesta y cómo afecta a tu carrera como violinista?

Esta es una nueva etapa como músico, ahora en la parte de la dirección orquestal, tengo un par de años dedicado a la dirección, no en un 100% porque sigo con el violín, no lo voy a dejar, sigo formando parte de la fila de primeros violines de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y también sigo dedicado a la música de cámara. Con el Cuarteto Libertadores dejamos de tocar el año pasado, por ahora lo dejamos, pero con la intención de retomarlo cuando tengamos la oportunidad.

VS: ¿Dónde se dio tu debut oficial como director de orquesta?

Debuté como director en Puerto La Cruz que es mi ciudad natal. Antes de ese debut yo venía de realizar un riguroso proceso de entrenamiento con mi profesora Teresa Hernández. Ya he realizado varios conciertos, entre ellos dirigí el Cascanueces, hicimos el ballet completo en Cantaura con la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Anzoátegui en la Sala Alfredo Sadel, fue un evento muy importante y llamativo. Desde hace tres meses estoy trabajando como director invitado de la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo aquí en Caracas.

Haciendo memoria, recuerdo que la primera vez que tuve un intento de dirigir fue en 1997, en Anzoátegui y justamente fue Teresa Hernández quien viajó a dirigir la Carmina Burana, entonces ella, en uno de los ensayos, específicamente durante la prueba de sonido, me pidió que dirigiera una parte.

VS: ¿Cómo piensas desarrollar tu trabajo con la Orquesta Juvenil José Francisco del Castillo?

Esta orquesta está integrada por niños y jóvenes que vienen de los núcleos de San Agustín, Baruta, La Hoyada y de otros núcleos del centro de Caracas. Como invitado estoy tratando de realizar repertorios formativos con ellos porque son músicos muy jóvenes y necesitan tocar obras que les sirvan como experiencias formativas.

Hace poco hicimos un concierto muy emotivo, fue muy especial porque lo dedicamos a Armando Cañizales, quien precisamente era integrante de la Orquesta José Francisco del Castillo.

VS: Imagino que esta pérdida tan sensible y tan lamentable te debió haber afectado bastante.

Si claro, me pegó muchísimo, no solo a mí, a toda la orquesta, para nosotros fue un acontecimiento muy triste y lamentable, le bajó muchísimo el ánimo a la orquesta porque él era muy querido por todos los integrantes, era un líder.

VS: ¿Lo llegaste a conocer bien?

Yo lo conocí cuando comencé a trabajar como director invitado de la orquesta, desde el primer momento me pareció una excelente persona y muy talentoso, trabajé poco con él, solo unos meses, pero igual uno se siente responsable porque como director tienes a toda la orquesta a tu cargo y el maestro Abreu desde niños nos inculcó que una orquesta es como una familia.  Él era un alumno, un estudiante y eso me pegó muchísimo.

VS: Pese a esta tragedia ¿cómo hiciste para llevar a cabo el concierto con la orquesta de la cual el formó parte? ¿Cómo levantaste la moral de esos jóvenes?

Aún dadas las circunstancias logramos sacar adelante el concierto, sobre todo porque fue un homenaje, se lo dedicamos a él, entonces los muchachos se motivaron y el concierto fue muy bonito, muy emotivo y simbólico, recuerdo que antes del concierto colocamos un video sobre la vida de Armando. Fue un gran trabajo, no fue fácil pero también hay que tomar en cuenta que un director debe ser un motivador.

VS: Además de trabajar como director invitado de la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo ¿tienes otros planes tienes como director?

Estoy buscando oportunidades para dirigir en el interior del país, en los diferentes estados hay orquestas llenas de talento. He dirigido a la Sinfónica Juvenil de Anzoátegui, la Sinfónica Juvenil Evencio Castellanos que es de aquí de Caracas y como te comenté, hice en diciembre de 2016 el  Cascanueces completo que para un director se trata de un reto muy importante, porque es una obra de casi dos horas y media. Además he dirigido a una orquesta de cuerdas conformada por integrantes de “la Bolívar”, interpretando obras como la Metamorfosis de Strauss que es bien compleja.

VS: Luego de tocar tantos años con la Sinfónica Simón Bolívar ¿te gustaría dirigirla?

Sí, me encantaría y actualmente estoy en conversaciones con Diego Matheuz para dirigir a la “Bolívar A” y establecer al mismo tiempo un entrenamiento, trabajando bajo su tutela.

VS: ¿Quiénes han sido tus profesores como director de Orquesta además de Teresa Hernández?

Siempre he trabajado bajo la guiatura de Teresa Hernández, veo clases con ella desde hace tres años. Sin duda el maestro Abreu ha sido una gran influencia. Me ha ayudado mucho también el maestro Alfredo Rugeles con quien estuve viendo clases. Asistí a clases magistrales con Cesar Iván Lara, el maestro Eddy Marcano también me ha dado muchas recomendaciones y yo mismo me he preocupado por acercarme a otros directores a pedir su concejo, por ejemplo a Rafael Payare le he preguntado muchas cosas y también a Diego Matheuz.

VS: ¿Piensas hacer carrera internacional como director?

Creo que no hay que apresurarse, dirigir es algo bien delicado, fíjate que luego de tanto trabajo de formación ahora es que me siento preparado para dirigir. Dirigir fuera de Venezuela claro que es una meta, pero ahora lo veo a largo plazo, eso vendrá después, por ahora quiero seguir aprendiendo y ganando experiencia, todavía yo estoy en un proceso de preparación.

VS: ¿A qué se debe que Venezuela sea capaz de producir tantos directores de orquesta?

En Venezuela tenemos una gran ventaja que no tienen casi todos los demás países y es la gran cantidad de orquestas que tenemos, lo que nos permite labrar una carrera como director, tenemos al alcance las herramientas para desarrollarnos. También están los ejemplos, hay muchos buenos ejemplos o modelos a seguir como el maestro Abreu y Gustavo Dudamel. Además tienes variedades de orquestas: infantiles, juveniles y profesionales, orquestas de salsa, de rock, de música venezolana, de jazz, etc. Yo siempre tuve esa inquietud de dirigir, yo veía cómo mis compañeros de orquesta se convertían en directores, entre ellos Christian Vásquez, Diego Matheuz, Joshua Dos Santos, Rafael Payare, Dietrich Paredes y muchos otros, todos compañeros de la orquesta que incursionar como directores primero que yo porque siempre estuve dedicado fuertemente a la música de cámara.

VS: Justamente ese es otro tema que quería tocar contigo en esta entrevista, el de la música de cámara.

Desde que me mudé a Caracas siempre de la mano del maestro Abreu me dediqué a impulsar el tema de los cuartetos en la música de cámara. Como bien sabes, mi primer cuarteto fue el Millenium  en el año 2000. Este cuarteto lo fundamos Dietrich Paredes, Valmore Nieves, Jesús Pérez y mi persona. Luego salió Dietrich y entró Eddie Cordero, quien después se iría y es cuando ingresó Miguel Nieves. Con Millenium realizamos muchas giras nacionales e internacionales, tuvimos mucho éxito y repercusión, además con el apoyo del maestro Abreu creamos el programa de música de cámara a nivel nacional.

VS: ¿Cómo fue la transición del cuarteto Millenium al cuarteto Libertadores?

El Millenium duró muchísimo, cerca de 13 años lo cual es una vida larga para un cuarteto, pocos logran durar tanto tiempo, excepto algunas excepciones en el mundo que han durado 40 años. Luego decidí fundar el cuarteto Libertadores en 2012 con el que tuvimos un reimpulso muy importante, no solo en lo académico, también en la parte artística. Nuestro debut fue nada menos que en el Carnegie Hall y de allí hicimos una carrera muy importante, inclusivo tocamos en el Festival de Música de Cámara Edimburgo, donde compartimos con ensambles de gran trayectoria como el Cuarteto Emerson y fue un logro muy importante. En general tuvimos mucho impacto en el Reino Unido.

VS: ¿Cómo se dieron tus inicios como violinista?

Como violinista comencé en Anzoátegui pero por muy poco tiempo, en realidad comencé como tal en Carúpano y allí estuve tocando y formándome musicalmente durante 5 años, después regresé a Anzoátegui, recuerdo que en 1993 estaba recién creada la sinfónica juvenil de ese estado, y me convertí en su concertino, estuve en ese puesto hasta finales de 1999 cuando me vine para Caracas, entonces presenté el examen para entrar en “la Bolívar A” y quedé. También he participando en diversas giras con la “Bolívar B” pero como invitado, pero en realidad como miembro fijo siempre pertenecí a la Bolívar A.

VS: Tanto desde el punto de vista de opiniones externas, inclusive internacionales, como según lo afirman algunos músicos y directivos de El Sistema, lo que les falta como institución es desarrollar aún más la música de cámara. ¿Crees que es así? ¿Hace falta darle un mayor impulso a la música de cámara?

Sí, siempre nos han dado esa recomendación, por ejemplo con el Cuarteto Millenium nosotros tuvimos un gran impulso con el maestro Giuseppe Sinopoli cuando vino a Venezuela y él decía que en Venezuela debía hacerse un trabajo de música de cámara bien profundo; luego fue Claudio Abbado en la época en que venía con frecuencia al país. Desde ese entonces el trabajo de música de cámara si se hacía, lo difícil era mantenerlo y hacerle seguimiento. Pienso que El Sistema como tal desde su inicio se ha dedicado a impulsar las orquestas para grandes masas, primero por su esencia como proyecto social y luego porque el maestro Abreu tuvo la particularidad de crear estas orquestas con más de 150 integrantes que es algo que no es normal, sobre todo en Europa, donde rara vez llegan a los 100 integrantes, este fenómeno de orquestas numerosas solo pasa aquí en Venezuela, entonces la música de cámara ha estado como en un segundo plano.

VS: Pero no será por falta de interés de los jóvenes, porque dentro de cada orquesta, desde las profesionales hasta las juveniles, siempre sus integrantes se han puesto de acuerdo para crear cuartetos y ensambles.

Sí, así es, exactamente. Recuerdo que con Millenium uno de los trabajos que nosotros hacíamos era ir al interior del país a crear cuartetos de cuerdas, así como a motivar e impulsar la música de cámara. Pero en su mayoría, con las excepciones de cuartetos como el Millenium, el Simón Bolívar o el Libertadores, estos ensambles que mencionas no se dedicaban en exclusiva a hacer carrera, más bien eran un complemento al trabajo de las orquestas.

VS: pero hay cuartetos que lo han intentado como por ejemplo el Cuarteto Yaracuy que ha hecho giras por varias ciudades y ganaron la edición 2012 del Festival Nacional de Música de Cámara, inclusive aprovecharon el momento y su paso por Caracas para presentar y entrar a la Sinfónica Simón Bolívar.

Sí, así es, ese cuarteto es de altísimo nivel, recuerdo que yo estaba de jurado en esa edición del festival y me gustó mucho su actuación.

VS: también hay que nombrar al Cuarteto Teresa Carreño, liderado por Lila Vivas, que en esa edición del festival quedaron de segundo y luego, cuando se volvió a hacer lo ganaron. Lila Vivas ha sido muy perseverante y dedicada a la música de cámara.

Así, es ella es muy dedicada y su ensamble era excelente, y es que  general yo creo las intenciones de los músicos de desarrollar la música de cámara siempre han estado allí, creo que el problema es un tema más a nivel mundial, no solo en Venezuela, porque hacer carrera dentro de la música de cámara es algo bien complicado. También es un tema de marketing, de captación de público o de cómo vender el evento. Pienso que mundialmente al movimiento camerístico no se le da importancia como se le suele dar a las orquestas, que son grupos grandes de músicos que llenan grandes teatros y salas de conciertos. No es lo mismo un concierto a cargo de más de 80 o 100 músicos que una presentación con cuatro o seis músicos. De hecho hasta un solista de alto nivel puede tener más impacto que un ensamble.

VS: ¿Cómo se da el proceso de formación dentro de El Sistema?

Hay una cátedra de música de cámara dentro del Conservatorio Simón Bolívar y también nosotros intentamos crear con el maestro Abreu una escuela o una academia, pero lo que logramos fue realizar un trabajo motivacional, incluso llegamos a organizar un seminario internacional trayendo a Venezuela los maestros del Cuarteto Chilingirian de Londres y lo hicimos en Cumaná. Se hicieron muchas cosas en el país pero en realidad la carrera de un cuarteto o ensamble es muy difícil, es hasta más fácil hacer carrera como director o solista y lo digo con propiedad y en base a mi experiencia haciendo las tres cosas.

VS: Pero entonces ¿a qué se debe ese fenómeno?

Quizá es un tema de espectáculo, para que se desarrolle un movimiento de música de cámara deben realizarse conciertos y para que estos se sigan dando, debe ir público, deben llenarse las salas, entonces puede deberse al hecho de que no sea tan llamativo como ver a una orquesta completa tocando una sinfonía de Mahler o de Beethoven con las que la gente queda impactada, o como el ir a ver a un gran director como Gustavo Dudamel.

VS: ¿Es debido a que la música de cámara sea más íntima?

Los cuartetos o ensambles ofrecen propuestas más íntimas, su mismo nombre lo dice: “música de cámara”, es algo mucho más reservado y de gustos más particulares. Los conciertos se realizan generalmente en auditorios o salas de concierto pequeñas. Yo le he preguntado a muchos managers sobre qué prefieren ¿manejar un ensamble o a un director? Y responden rápidamente que prefieren trabajar con un director o con un solista, y lo digo con base porque muchas veces tratamos de ser manejados por alguna agencia.

VS: ¿Entonces el factor audiencia es determinante?

No lo es todo pero es esencial, como te comenté para desarrollar un movimiento musical se necesitan conciertos y que la gente asista. En el ámbito internacional las agrupaciones de cámara deben generar ingresos, o en el caso de Venezuela, así se hagan gratis los conciertos debe ir público, sino no tiene mucho sentido.

VS: Pero entonces ¿qué hace falta en Venezuela para tomar un mayor impulso? ¿Más festivales?

Los festivales se han hecho y son un gran estímulo, se pueden hacer más. Técnicamente en Venezuela la música de cámara se ha manejado como un complemento académico para aumentar el nivel de la orquesta, no al revés. Pienso que quizá se pudiera lograr un mayor desarrollo si aquí se planteara un proyecto, y que es algo que intentamos hacer, en el que un cuarteto se pudiera institucionalizar administrativamente hablando, para que de esa forma pueda realizar una carrera amparado por la fundación y que los músicos puedan obtener un sueldo más los beneficios sociales.

VS: ¿Qué otro factor puede ser indispensable para hacer carrera dentro de la música cámara? Hay quienes hablan del factor convivencia y también está el hecho de las exigencias musicales.

Sí mira, las exigencias musicales son muy, muy altas, requiere mucha disciplina y preparación, por ejemplo, entre las obras de Beethoven sus cuartetos están considerados como sus obras de mayor exigencia artística e interpretativas. También está el hecho de la convivencia, formar parte de un cuarteto es como llevar un matrimonio con tres personas (risas), no es lo mismo una orquesta de 120 personas donde hay integrantes que a veces no saben que tú existes o con los que quizá tienes poco trato, en un cuarteto tienes que conocer bien a cada integrante y familiarizarte con su personalidad. Cada cabeza es un mundo, cada quien tiene su forma de hacer las cosas, entonces tiene que haber una armonía casi perfecta entre los cuatro integrantes por eso yo admiro a estos ensambles que tienen más de 40 años de carrera.

VS: ¿Qué pasó con el Cuarteto Libertadores? ¿Piensan retomar la carrera en algún momento?

La misma situación del país llevó a que nos separásemos, porque José David se tuvo que ir del país y quienes quedamos tenemos que dedicarnos a otras actividades para obtener ingresos, sin embargo queremos hacer un reencuentro, eso está dentro de nuestros planes. No queremos que se pierda porque conseguimos una compenetración ideal,  hasta llegó un momento en que para los conciertos nos vestíamos igual sin habernos puesto de acuerdo. Eso es algo que es importante, el entendimiento, la coordinación, la química y es algo difícil de lograr, con una orquesta sinfónica es más fácil porque estas comprometido con la orquesta como tal, más no estas comprometido internamiento con cada uno de los ciento y tantos integrantes.

VS: ¿Podría decirse entonces que el éxito de un ensamble o cuarteto en buena medida reside en el hecho se llegar a acuerdos que deben ser cumplidos?

Los ensambles no tienen director, las orquestas sí, es mucho más lógico que las orquestas tengan una figura que unifique los criterios de tantos integrantes y los lleve en una misa dirección, y es algo que estoy viviendo ahora en el inicio de mi carrera de director. En un cuarteto tenemos que ponernos de acuerdo para hacer las cosas, sino, no funciona. En el caso del solista, bueno, él toma sus propias decisiones, en cambio sí un integrante del cuarteto a última hora, antes del concierto, toma una decisión que no estuvo acordada con sus compañeros esto repercutirá en el éxito o el fracaso.

VS: el maestro Eddy Marcano considera que interpretar música tradicional venezolana en formatos de trío, cuarteto o con un ensamble también es una manera de hacer música de cámara, ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

Totalmente, sobre todo Eddy  quien lleva una carrera muy seria y disciplinada dentro de la música venezolana que muy poca gente lo hace, quizá a esto se deba el éxito que ha tenido con sus proyectos como el grupo Arcano, que fue un ensamble camerístico en todo su sentido. Sobre todo muchas veces hay quienes se toman la música de cámara como una parranda, tocan y se van, pero en el caso de Eddy o de otros ensambles como Los Sinvergüenzas existe una disciplina, ellos ensayan rigurosamente para lograr un objetivo, entonces esta es una ventaja, igual sucede con el maestro Andrés Eloy Medina o de David Carpio.

Como te venía diciendo en el mundo camerístico las exigencias son las más altas, siembre será difícil por todo lo que implica y en todos los casos, llámese cuarteto de cuerdas, ensamble de cuerda y vientos o ensamble de metales, también pasa con los tríos de jazz, eso es dificilísimo. Recuerdo que nosotros con el Cuarteto Libertadores incluíamos obras de jazz, así como de la música tradicional venezolana.