El músico venezolano, nacido en Maracay, formado en El Sistema, actualmente reside en México, sitio desde donde desarrolla su carrera como instrumentista y docente. Este año tendrá una apretada agenda como concertista, maestro y jurado del XI Concurso Internacional Carlos Prieto.

Ana María Hernandez | @amhg_periodista
Especial para @vzlasinfonica
?©️Bernardo Arcos Mijailidis // IG: @arcosalcaraz

“Claro que algún día regresaré, quiero contribuir a la reconstrucción de mi querida Venezuela”

El maestro William Molina Cestari se mudó con su violonchelo a México. Como muchos venezolanos, hubo un momento en su vida, tanto personal como profesional, cuando tuvo que tomar la difícil decisión de salir de Venezuela.

“Pero también me vine porque el campo que se me abrió es gigantesco, con la música de cámara, orquestal, el trabajo con los alumnos, muchos están graduados de licenciatura, y desarrollan ahora magistraturas y doctorados, los atiendo en todos los niveles”, señala el venezolano oriundo de Maracay y con ascendencia italiana.

Desde hace algo más de cuatro años reside en el país azteca. Primero tuvo como sede Guadalajara (estado de Jalisco), en la Filarmónica de Jalisco como primer cello,  y ahora está en Ciudad de México, donde desde hace año y medio es principal en la fila de los violonchelos de la Orquesta Sinfónica de Minería, dirigida por el maestro Carlos Miguel Prieto.

Como todo venezolano que reside en el exilio, es sensible al tema político de su país, “claro que algún día regresaré, quiero contribuir a la reconstrucción de mi querida Venezuela”, y promete que, llegado el momento, compartirá su apretada agenda internacional con el aporte a la enseñanza de su instrumento.

“Es mi país, y por más que adore los tacos, también adoro a las arepas. Yo formé en mi país a cantidades de violonchelistas, no solo de la (Orquesta Sinfónica Simón) Bolívar A, sino de la Bolívar B, y al igual que cellistas del interior del país, y mis alumnos a los de la Infantil”.

De Molina Cestari se puede decir que es solista, o es instrumentista orquestal, o también que es catedrático. En realidad lo es todo, y a juzgar por las expresiones de su rostro cuando está haciendo música, la pasión es lo que fluye por su ser, y hay entrega por igual en cualquiera de sus funciones, sea solista, sea integrante de una orquesta o de un conjunto de cámara. Y con igual pasión se expresa cuando expone en sus clases o cuando responde a esta entrevista.

“Con Minería hemos hecho las nueve sinfonías de Beethoven, durante la celebración de los 40 años de la orquesta”, relata, “hay una gran agenda, y en verano es lo que llaman la temporada de oro. Este año tocaré con la Orquesta de Minería como solista durante el Ciclo Mozart-Haydn, de mayo y junio. También en verano compartiré el escenario con Giovanni Sollima, quien es una autoridad mundial no solo del cello, sino también como compositor. Voy a tocar uno de sus conciertos, un doble concierto para dos cellos y orquesta”.

Pero también no solo hay compromisos con Minería, sino también giras por Europa, Estados Unidos y Canadá.

“Tengo invitación para ir a Estados Unidos, y es que México me ha servido como puente para ir a ese país, a Canadá, Europa y Asia”, explica, y describe que actualmente reside en “Coyoacán, al sur de Ciudad de México, una de las partes más tranquilas, cerca de la casa de Frida Khalo, de Diego Rivera, cerca de la Universidad Autónoma de México (UNAM) donde está la sala Nezahualcóyotl, donde la Orquesta de Minería hace sus frecuentes conciertos. También se realizan conciertos en el Auditorio Nacional, en el Palacio de la Moneda y el Teatro de Bellas Artes”.

Refiere que durante estos años de estadía en México ha tocado, entre otros, “el concierto de Elgar, en Jalisco, y el ‘Don Quijote’ de Strauss en el Festival Cervantino, el Concierto No. 1 de Saint-Saens en Boca del Río (Veracruz), etcétera. Además, nunca he dejado de enseñar. Hago conferencias, charlas, es el trabajo que toda mi vida he hecho, en todas partes y nunca lo he dejado de hacer. Es mi profesión. Porque si mi profesión fuera otra, jugaría fútbol”, confiesa.

Dentro del mismo México, para este venidero mes de marzo, tendrá una clase magistral: el día 16 hará una clase maestra en la Plaza del Ángel en Toluca. Y de esta manera prosigue lo que es el constante devenir de su carrera artística y pedagógica, esa que no se ha detenido desde que se inició en 1973.

“Voy a estar como maestro invitado en el Festival Cello Tapatío, en la ciudad de Santiago de Querétaro, del 22 al 28 de abril”, comenta, y añade que allí compartirá saberes con sus colegas y alumnos Jean Carlos Coronado Cabrices, Ángel Miguel Hernández Rivero, Isaac Loreto Rangel y Christopher Ibarra.

Del 28 de julio al 4 de agosto, se trasladará a la ciudad de León, en el estado de Guanajuato, para participar en el Festival Internacional de Violonchelo, invitado por la señora Cristina Ponce organizadora del evento.

“Voy a dar clases y voy a dirigir en el ensamble de violonchelos a un joven colombiano, que está entre los mejores de su generación a nivel mundial, Santiago Cañón Valencia, ganador del primer premio del X Concurso Internacional Carlos Prieto, y tercer premio del I Concurso de Violonchelo Reina Elizabeth de Bélgica, orgullo de Colombia y de Latinoamérica para el mundo”.

Molina Cestari atiende entre 12 y 14 alumnos, “de todas partes, mexicanos, rusos, venezolanos. También atiendo en los cursos de verano en Estados Unidos, en Canadá, hay muchos que me conocen y quieren seguir estudiando conmigo”.

Y subraya que no solamente se ha dedicado a ayudar como profesor del instrumento, sino también en la parte humana, “he ayudado a mucha gente, a muchos músicos a salir de Venezuela, por la situación, y no solamente violonchelistas; también a violinistas, violistas, oboístas, han sido varios”.

En cuanto a las clases, “doy a todos los niveles, a estudiantes de licenciatura, de maestría y de doctorado. Ayudé a reestructurar la Orquesta Filarmónica de Jalisco, como también ayudé a muchos músicos venezolanos a salir, parte del éxodo, y seguir adelante con mi vida”.

Cuando llegó a México, se instaló en Guadalajara. Sin embargo, el nexo con los Prieto fue determinante para que se mudara a Ciudad de México, “ellos son como mi familia. Los quiero inmenso, al maestro Carlos, el padre, su esposa Isabel, y Carlos Miguel, que es como mi hermano”.

Marek Gajzler


Mientras se realizaba esta entrevista, vía Whatsapp, entre idas y venidas de los mensajes y las conversaciones, el músico se enteró del fallecimiento de su maestro Marek Gajzler, “precursor de El Sistema, mi maestro polaco”, uno de los profesores de quien ha recibido  enseñanzas a lo largo de su vida.


 

Jurado en el Carlos Prieto

Carlos Prieto es uno de los violonchelistas más reconocidos a nivel mundial, y su nombre honra uno de los concursos más prestigiosos para el instrumento, y que este año alcanza la undécima edición, que se celebrará en Morelia (Michoacán), del 5 al 9 de agosto. William Molina Cestari será jurado y, adicionalmente, “tocaré a dúo con el maestro Prieto”.

“Soy jurado del Concurso Prieto desde hace varios años, concretamente desde la segunda edición, cuando se hizo internacional. La primera fue nacional, luego latinoamericana, después iberoamericana y, posteriormente, internacional”.

Y agradece el músico venezolano la distinción de ser uno de los jueces, honor que compartirá igualmente junto a otros grandes, como Jesús Castro-Balbi (Perú – Estados Unidos), Mario Lavista (México), Philippe Muller (Francia), Namula (China), Asier Polo (España) y el propio maestro Carlos Prieto (México).

Entre sus planes a mediano plazo está abrir la Academia Latinoamericana de Violonchelo, tal como la que condujo en el seno de El Sistema, en Venezuela.


“Tengo pensado abrir la Academia por todo este tema de que llegan muchos latinoamericanos, de todos lados. La de violonchelo es una Academia Latinoamericana inspirada en la que José Francisco del Castillo fundó para violín”.


Por eso surge la inquietud por saber si William Molina Cestari, con toda la trayectoria que tiene como docente, ha desarrollado algún método en particular de enseñanza.

“Lo que yo creo es que todos hemos aprendido enseñando, siempre hay un aporte personal, cuando aprendes repertorio. En mi pedagogía tengo un linaje, la influencia de diversos maestros, venezolanos, polacos franceses, rusos, italianos, norteamericanos, que te van aportado. Las escuelas, cuando se empiezan a fusionar, traen consigo cosas maravillosas: escoges la práctica, profundidad, digitaciones, arcadas, estilos, y terminas haciendo tu propia pedagogía y tu propia enseñanza. Yo he procurado enseñar para que el alumno toque de manera eficaz y rápido, y no pierda tiempo, que aprenda a evolucionar rápido”, resume.

No obstante, si en algo quiere ser enfático Molina Cestari es en lo siguiente: “el aporte que yo tengo, el único, es querer llevar la enseñanza y unir lazos a través del violonchelo, que es un instrumento maravilloso, unir a los seres humanos. Yo trato de hacer ensambles de cellos, y todos aprenden la esencia de unir y no desunir, la competencia tiene que ser sana, porque un instrumento es un pretexto maravilloso para unir a la gente”.

Tanto es así, que Molina Cestari confiesa que no solamente le gusta brindar su música en conciertos y recitales.

“Me gusta tocar en iglesias, geriátricos, para personas enfermas del cáncer, porque sé que van a ser sus últimos momentos. Pienso que la música es una plegaria, así no creas en Dios. Lo más decente que hay en esta vida es tener una vida digna, no de lujos, vivir normalmente como una persona decente. Más allá de ser violonchelista, ser mejor ser humano”.

 

WILLIAM MOLINA- CESTARI, VIOLONCHELISTA

Concertista, camerista y pedagogo, obtuvo el primer premio del Conservatorio Superior de Música y Danza de París, a la edad de 19 años. Nació el 6 de febrero de 1966, en Venezuela, donde inició sus estudios musicales a muy temprana edad, en la escuela de música Federico Villena. Sus primeros maestros de violoncello fueron: Andrés Herrera, Marek Gajzler y Héctor Vásquez. Se perfeccionó en Francia con los maestros: Philippe Muller, André Navarra y Paul Tortelier, así como en música de cámara con: Jean Hubeau y Genevieve Joy Dutilleux y recibió posgrados y especializaciones de los eminentes maestros Frans Helmerson, Natalia Gutman, Leonard Rose y Mstislav Rostropovich.
Molina-Cestari ha tocado en América, Europa y Asia bajo la dirección de grandes directores tanto como solista como primer violonchelo, algunos como: Eduardo Mata, José Antonio Abreu, Carlos Chávez, Alfredo Rugeles, Mehli Mehta,Zubin Mehta,Eduardo Marturet, Carlos Riazuelo, Olivier Grangean, Enrique Arturo Diemecke, Sung Kwak, Gustavo Dudamel, Christian Vásquez, Sergiu Comissiona, Patricio Aizaga, Juan Carlos Lomonaco, Mendi Rodan, Tarsicio Barreto, Rubén Capriles, Leonard Bernstein, Seji Osawa, Simon Ratle, Simon Blech, Vittorio Negri, Claudio Abbado, Giuseppe Sinopoli, David Machado, Francisco Rettig, Eduardo Carrizosa, Pierre Boulez, Eduardo Rahn , Enrique Bátiz, Piero Gamba, Eduardo García Barrios, Eduardo Díaz Muñoz, Teresa Hernández, Pablo Castellano, Theo Alcántara, Krzysztof Pendereck, Rodolfo Saglimbeni, Jorge Mester, Alondra de la Parra y Carlos Miguel Prieto.
Ha compartido escena como solista con: Félix Ayo, Olivier Charlie, Eugene Fodor, David Kim, Gabriela Montero, Leslie Right, José Francisco del Castillo, Alexis Cárdenas, Carlos Duarte, Arnaldo Pizzolante, David Ascanio, Christian Benítez, Domingo Mujica, Ronald Virguez, Gary Carr, Luis Rossi, Kalman Berkes, Helena Abend, Judith Jaimes, Virginie Robilliard, entre otros.
Tiene participaciones en festivales internacionales, ha grabado discos compactos y cuenta con grabaciones para la radio y televisión de varios países. Su repertorio es amplio y abarca todos los géneros y los estilos de la literatura violonchelística: estrenó en América Latina la Sinfonía Concertante de Prokofiev y ha tocado y dirigido simultáneamente repertorios de Vivaldi, Bach, Tartini, Paganini, Haydn y Boccherini.
La CAF, la ONU, la OEA y la UNESCO, entre muchas más instituciones, lo han invitado a dar charlas, conferencias, talleres y clases magistrales en conservatorios de música y universidades importantes alrededor del mundo. Es también, fundador de El Sistema de orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, Director fundador de la Academia Latinoamericana de Violonchelo y miembro activo como jurado de concursos internacionales.
Hace casi tres décadas fundó la nueva escuela moderna de violonchelo en Venezuela, impulsando a una nueva generación de jóvenes violonchelistas; obteniendo de sus alumnos galardones y premios internacionales.
Ha sido primer violonchelo de varias orquestas como: Orquesta Simón Bolívar (fundador), Orquesta del Conservatorio Superior de París, Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de París, Orquesta de la Comunidad Europea, Orquesta Filarmónica de Jalisco y Orquesta Sinfónica de Minería. Es un solista internacionalmente reconocido. Tiene más de un centenar de videos en YouTube.