El 30 de diciembre Vilnius, la capital de Lituania se preparaba entre luces y nieve para recibir el Año Nuevo. Fue en medio de ese ambiente festivo que se celebró un concierto muy especial.

El Kristupo Festivalis, organización cultural de gran trayectoria en la escena musical lituana apostó por una propuesta atrevida para lo que tradicionalmente se hace durante las celebraciones de fin de año en Europa y decidió unir las célebres obras de la familia Strauss, con arias de ópera y operetta y música de compositores latinoamericanos.
 
El resultado fue un chispeante y emotivo concierto donde los protagonistas fueron la Orquesta del Festival, bajo la batuta del Maestro Gerardo Estrada Martínez, los cantantes bielorrusos Irina Muliarchik (Soprano) y Dimitry Muliarchik (Barítono) y la participación especial de la bailarina Anastasia Zvezhinskaya y los jóvenes percusionistas venezolanos Nelson Moy y Yeisonth Louis.
 
La iglesia de Santa Katerina, escenario de importantes conciertos en Vilnius, lucía repleta. No había ni un asiento libre, incluso en los balcones, y una buena cantidad de público escuchaba el concierto de pie. El Festival realizó un exquisito trabajo de iluminación que cautivó aún más la atención de la gente desde el primer instante.
En el programa se pudieron escuchar obras, como ya hemos citado, de la Familia Strauss, asi como de Mozart, Rameau, Lehar y varios compositores latinoamericanos. El arreglista y multi-intstrumentista venezolano Eddy Díaz realizo arreglos de temas navideños universales como Adeste Fideles o Let it Snow en ritmos afro-latinos, que causaron sensación entre el público. Los solistas hicieron gala, no solo de un maravilloso dominio técnico y expresivo de sus voces, si no que también derrocharon simpatía y calidez con un dominio de escena de muy alto nivel. La orquesta, conformada por músicos de primer nivel, se mostró cómoda en todo momento, disfrutando de cada nota bajo la batuta de Estrada. Se notaba incluso una complicidad musical muy agradable.

De esta manera culminó una noche inolvidable en la lejana Lituania, con sabor venezolano y aplausos universales, para nuestros artistas y creadores.


Cerca del final del concierto, resultó muy emotiva la interpretación del Alma Llanera, con la participación de Anastasia Zvezhinskaya. Fue un mensaje de amor expreso del director hacia su patria. Entre el público presente se encontraba el Maestro Raimondas Butvilla, profesor de violín lituano de vasta experiencia docente en Venezuela (también profesor de violín de Gerardo Estrada en el Colegio Emil Friedman), quien expresó que siempre le emociona mucho escuchar música venezolana.
 
Al finalizar oficialmente el concierto, se ofrecieron dos bises: el primero de ellos fue la Marcha Radetzky (Strauss), que fue sorpresivamente interrumpida por una clave y paso a ser tocada en ritmo de salsa (arreglo de Eddy Díaz). Luego, y después de interminables ovaciones, sonó la Entrada de los Salvajes (Les Indes Galantes-Rameau) en la cual los cantantes y hasta el director realizaron una entretenida danza que hizo las delicias del público.