Prodigios es el nuevo show de talentos artísticos de la Televisión Española y que apuesta por impulsar la cultura en horario prime time (algo que haría muchísima falta en Venezuela). En total 27 niños entre los 10 y los 16 años compitieron por convertirse en el nuevo prodigio artístico y en tres disciplinas: 9 en la danza, 9 en el canto y 9 instrumentistas. Todos se midieron ante un jurado de grandes talentos de España: Andrés Salado, director de orquesta; Ainhoa Arteta, soprano y Nacho Duato, bailarín y coreógrafo. El animador de todas las galas celebradas en Valladolid, fue nada menos que el venezolano Boris Izaguirre.

La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España
Por Roberto Palmitesta | @Rpalmitesta
Fotografía de portada Óscar Ribas Torres @oscarribast

El evento final se celebró el sábado 27 de abril, resultando como ganador el niño Said Ramos, representante de la danza. De esta interesante iniciativa, la violista y directora de orquesta venezolana, Jhoanna Sierralta, tuvo la suerte de ser una de las coach musicales de los 9 niños instrumentistas. Todos los participantes contaron con la suerte de presentarse junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, dirigida por Salvador Vásquez y en uno de los auditorios con la mejor acústica de España.

La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España

“Para mí fue algo inesperado, pocas veces siendo músico sinfónico, te planteas participar en un evento de este tipo, al principio me abrumé un poco, porque no sabes si es real lo que se ve en televisión, pero me convencieron por el lado de los beneficios para los niños, y su aprendizaje. Al final acepté y estoy muy feliz no solo por el resultado que vimos en la televisión, sino por la experiencia que vivimos en Valladolid, por muchas cosas, pude conocer a la Orquesta de Castilla y León que suena espectacular, sus músicos muy atentos y se portaron muy bien con los niños y hago énfasis en este aspecto porque una cosas que tenía ansiosos y nerviosos a los niños era el encuentro con la orquesta”, explicó Johanna Sierralta.

Para los participantes la ilusión no solo era ganar el premio, de hecho hablaban poco del premio, más bien la ilusión era la de aprender y poder tener la oportunidad de tocar y ser acompañados por una orquesta profesional tan reconocida como la de Castilla y León. Siempre hubo mucha receptividad y atención por parte de todos los músicos para con los participantes quienes poco a poco empezaron a sentir confianza en la orquesta y en la música que estaban tocando, dando excelentes resultados que se vieron reflejados en cada gala”, agregó.

La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España

Todos los niños con los que trabajé tienen unas condiciones artísticas impresionantes y por un momento me preguntaba ¿qué estaba haciendo yo allí y qué le iba a decir a unos niños que ya tocan tan bien?… pero al final te das cuenta que el arte es infinito y que siempre hay algo que mejorar o que puede ser cambiado, más aún tratándose de niños en formación. Hice mi trabajo respetando siempre todo lo que ellos han aprendido con sus profesores, porque ellos vienen de conservatorios y tienen a sus maestros que están pendientes de ellos a diario. Entonces entré en un juego bonito, porque debes respetar lo que ya han aprendido, pero enseñándoles y recomendandoles lo que sentía que podía aportarles desde mi perspectiva como músico y como directora de orquestas”, agregó Sierralta, formada en El Sistema y quien fuera integrante de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, pero que actualmente reside en Madrid.

La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España

En cuanto a uno de sus tantos aportes para con los participantes de Prodigios, la venezolana enfatizó en que tuvo la oportunidad de trabajar con Salvador Vásquez, director invitado de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León: “para este programa se me ocurrió que cada niño tuviera una sesión privada con él, para que tuviera ese primer acercamiento, porque realmente eso es lo que sucede en la vida real, cuando vas a ser solista con una orquesta nunca vas a tocar directo con ella, previamente siempre tienes un pequeño encuentro con el director, hablas con él, tocas un poco y así él conoce tus tempos y hay un intercambio de ideas. Este un programa de televisión, es cierto, pero ¿por qué no aprovechar esta experiencia para convertirse algo cercano a lo que será su vida musical en el futuro?”.

La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España
La venezolana Jhoanna Sierralta se encargó de preparar a los nuevos “Prodigios” de España

“Como también soy músico de orquesta los enseñé a soltarse en el escenario, enseñarles que cuando el solista llega y sale con la orquesta, no es el dueño del escenario, pero forma parte de él, y se tiene que sentir parte de la orquesta y del director. Yo quería que los niños se sintieran capaces de que si algo no funcionaba en el ensayo, ellos podían perfectamente levantar la mano educadamente y dirigirse al director. Al principio no se sentían con esa libertad y cuando yo me subía con ellos era para eso, para darles el empujón y que ellos mismos hablaran. Además, cuando les suceda fuera de la televisión, en su vida diaria, con una orquesta, se sentirán capaces de hacer estos ajustes gracias a esta experiencia del programa Prodigios”, agregó.

Además de esta fantástica participación en la televisión, el trabajo de Jhoanna Sierralta como directora de orquestas en España se pierde de vista, entre tantos logros, nada más durante 2018 dirigió los conciertos del encuentro de verano de la Orquesta Ataulfo Argenta, creada por Hugo Carrio y en el teatro Casyc de Santander; abrió la temporada de la Orquesta Málaga Camerata en la sala María Cristina de la Fundación Unicaja, gracias a la invitación de su director titular Santiago Otero; igualmente llevó la batuta la Orquesta de Extremadura en el Palacio de congresos de Bajadoz en el marco de su primer curso de dirección orquestal.