La crisis que vive actualmente Venezuela ha afectado notablemente al sector de la arquitectura desde todo punto de vista: falta de proyectos en el área social, cultural y de salud; además de la reducción de oportunidades para los arquitectos, así como la escasez de recursos y materia prima para la construcción.

Sin proyectos arquitectónicos un país se estanca desde todo punto de vista y en ese sentido, Cristobal Roig, arquitecto graduado en la Universidad Central de Venezuela, con post-grado GSD de Harvard, señala que “mientras no hagamos cambios profundos en nuestro sistema, siempre tendremos una cultura mirando hacia el pasado”.

Roig, uno de los arquitectos de mayor prestigio en el país, quien trabajó en el equipo de arquitectos que diseñaron las oficinas del Arsenal Fútbol Club, la extensión del Museo del Prado (de la mano del aclamado arquitecto español Rafael Moneo) y el Souks de Beirut, considera que en Venezuela “hace falta crear nuevas estructuras dedicadas al desarrollo social y cultural, como hospitales modernos, teatros, museos y centros culturales, pero creo que primero que eso, tendríamos que cambiar el sistema y las autoridades que están a cargo de este tipo de desarrollos. Dejar a un lado las visiones políticas de la cultura,  atrasadas para este mundo contemporáneo, interconectado y de avances. Mientras esto no se logre, la arquitectura venezolana seguirá mirando hacia el pasado”.

 

Al ser consultado sobre cómo se sintió trabajando en el equipo que realizó la extensión al famoso Museo del Prado, explica que la experiencia le “aportó la posibilidad de trabajar junto a un maestro de la arquitectura en el desarrollo de un proyecto de primera línea donde las limitaciones económicas eran pocas y el programa constituida posibilidades infinitas para el diseño y la creación de espacios.  Entender cómo Rafael Moneo va desarrollando un proyecto de este tipo y ayudarlo a ir diseñando todos los espacios de un museo constituyó una impacto significativo en mi formación, y todos esos conocimientos quisiera aplicarlos en Venezuela”.

“El país se presta para que surjan nuevas propuestas y estilos, pero la arquitectura no escapa a la situación actual del país hasta me atrevería a decir que quizá es una de las profesiones más golpeadas actualmente. Nuestra época dorada fueron 50 y 60, ejemplos como la UCV o el Helicoide hablan de ello. Posteriormente a la calidad arquitectónica ha bajado mucho, a excepción de algunos casos, los pocos edificios que se construyen actualmente se encuentra muy influenciados por restricciones económicas o estéticas inadecuadas”, destaca.

Roig ha sido diseñador, coordinador y supervisor de proyectos habitacionales en urbanizaciones como Alto Hatillo, Valle Arriba, Bello Monte, Country Club y La California entre otras zonas caraqueñas, tuvo el privilegio de formar parte del equipo que diseñó el colosal Souk de Beirut: “Este fue un proyecto de gran complejidad y muchos cambios. Unos de los grandes desafíos constituida el hecho de colocar un centro comercial de 65.000 m2 de construcción sobre ruinas, del antiguo mercado de  los Souks en Beirut.  Esta complejidad resultaba en variadas tramas estructurales y de proyecto que atendía situaciones puntuales, pero que al mismo tiempo debían constituir un todo homogéneo”.