El director de orquesta Gustavo Dudamel fue reconocido hoy en Nueva York con la Medalla Páez de las Artes de 2018, la primer ocasión que se otorga a un músico, en una gala que muestra «una Venezuela que existe hace muchos años», con su aporte a las artes.

EFE

«Dudamel es la persona más joven que recibe esta medalla» por sus contribuciones al arte, dijo a Efe Alí Casals, presidente del Fondo Venezolano para las Artes (VAEA), que concedió el premio además al escritor y periodista estadounidense Bob Colacello.

Destacó que Dudamel, de 37 años y director desde 2009 de la Filarmónica de Los Ángeles, «es un gran valor para el país, uno de los mejores músicos y ahora está en Nueva York con su debut en la Metropolitan Opera, dirigiendo ‘Otello’, de Verdi«, desde el pasado 14 de diciembre.

«Estoy seguro que va a dejar muy en alto el nombre del Sistema, de donde viene, es un músico que empezó a formare a los cuatro años y uno de los conductores más admirados por otros conductores», afirmó el filántropo y coleccionista de arte, fundador del Museo de Arte Acarigua Araure, en Venezuela.

Cordero se refirió al Sistema de Orquestas de Venezuela, creado en 1975 por José Antonio Abreu, que tiene como objetivo combatir la pobreza a través de la enseñanza de la música, lo que hizo que las posibilidades de estudiar música clásica se extendieran a toda la población y ha sido replicado en varios lugares del mundo.

Recordó en su mensaje que el fin de la gala, donde cada año conceden la Medalla Páez de las Artes, que lleva el nombre del prócer de la independencia José Antonio Páez, es presentar una cara de unión entre Venezuela y EE.UU. a través de las artes.

«El trabajo que hacemos es mostrar una Venezuela que existe hace muchos años, que aporta mucho a las artes», señaló y destacó como ejemplo a su compatriota Jesús Rafael Soto (1923-2005), creador del movimiento de arte Cinético a fines de la década de 1950, y al estadounidense Andy Warhol, en el desarrollo del movimiento pop art, también en esa época.

«Por lo tanto, hoy se habla de las cosas bonitas de Venezuela, de lo iluminado, de lo más hermoso del país. Esta es una noche para brillar, para que en el mundo se conozcan sus cosas buenas», afirmó.

Señaló que la Fundación apoya a las artes en general, las visuales y la música, y además de respaldar artistas emergentes y diversos proyectos de literatura y cine, reconocen cada año a los grandes talentos que han producido ambos países, EE.UU y Venezuela.

«Apoyamos el arte en EE.UU., que nos ha recibido a tantos emigrantes con los brazos abiertos y queremos devolverle algo, reconociendo a sus artistas, apoyando su cultura y dando de vuelta un poquito en relación a la inmensidad que hemos recibido, y a su vez, demostrar en una ciudad como Nueva York, tan internacional, los mejores valores de nuestra cultura», indicó el también empresario.

La Medalla Páez la han recibido el artista plástico venezolano Carlos Cruz Diez (1923), maestro del arte cinético y óptico, y el estadounidense Robert Wilson (1941) director de teatro, dramaturgo y diseñador de escenografía e iluminación.

También la periodista y promotora de arte Sofía Imbert, fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas; la escultora francesa de origen venezolano Marisol Escobar (1930-2016); la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz y ahora Dudamel y Bob Colacello.

Colacello debió recibirlo en 2017 pero debido a la situación que vivió Venezuela, con muertes en enfrentamientos con la Policía, no se realizó la gala «porque no era un año de celebración, era un año de mucho duelo».

Cordero dijo además a Efe que la situación en su país ha afectado al mundo de las artes, pero también ha despertado la creatividad de los artistas.

«Hay dos miradas a este problema. La situación tan complicada que vivimos ha despertado mucha creatividad entre los artistas y hay muchas propuestas, un florecimiento increíble, y luego la parte negativa, que los museos no tienen presupuesto, no tienen aire acondicionado, tienen deterioro», lamentó.

También está el problema de que muchos venezolanos del arte y la cultura se han ido, «aunque siguen produciendo su trabajo, siempre con la bandera de Venezuela, los extrañamos mucho en nuestro país».

«Si fuera un país próspero y con libertades y una democracia sólida, no se hubiesen ido, porque nada como la patria», aseguró.