Este 23 de febrero, una nueva visión para la música clásica resonará en Los Ángeles. Las obras “EchoTempo” de Susan Botti para soprano, percusión y orquesta; “Icarus” de Lera Auerbach; y el Concierto para orquesta de la ganadora de los premios Grammy y Pulitzer Jennifer Higdon, conformarán el programa que ofrecerá la American Youth Symphony (AYS) en el Royce Hall de la UCLA, bajo la dirección de su titular Carlos Izcaray.

El concierto denominado «El año de la mujer», patrocinado por la Feminist Majority Foundation, le dará un nuevo matiz al campo de la composición que promueve la igualdad de género, además que le proporcionará al público una oportunidad nada usual, de pasar una noche rodeados solo de los sonidos de obras compuestas por mujeres. AYS ha adoptado este compromiso hacia el avance de la representación femenina detrás de la cortina, detrás del escenario y en el podio, y es algo que se va a extender durante todo el año.

El Año de la Mujer está inspirado en la creciente lucha mundial que se viene llevando a cabo por la igualdad de las mujeres en todos los sectores y esferas.

El Año de la Mujer está inspirado en la creciente lucha mundial que se viene llevando a cabo por la igualdad de las mujeres en todos los sectores y esferas. Este concierto es solo el comienzo de lo que será un compromiso constante de AYS para contribuir a darle forma al futuro de la música clásica. Es una poderosa visión de progreso impulsada por el maestro Carlos Izcaray, quien divide su tiempo como director artístico de AYS y en una labor paralela con la Alabama Symphony Orchestra.


AYS ha adoptado este compromiso hacia el avance de la representación femenina detrás de la cortina, detrás del escenario y en el podio, y es algo que se va a extender durante todo el año


 

Esta iniciativa no es ajena a la misión de AYS, en lo que se refiere a fomentar jóvenes talentos y establecer nuevos escenarios en el campo de la música clásica. Un ejemplo de ello fue el estreno el año pasado de la obra “Strike Fugaz” del propio Izcaray, en asociación con la organización Human Rights Watch para unirse a las luchas globales por la justicia.

Izcaray comenta que la idea inicial era hacer un programa donde todos los compositores destacados fueran mujeres, algo que no había hecho antes. Sin embargo, tan pronto como comenzó el proceso, rápidamente se hizo evidente que hacer solo un programa no sería suficiente para cumplir el objetivo. Se dio cuenta que hay demasiadas grandes obras de un grupo de compositoras increíblemente diverso para elegir, así que el objetivo principal se convirtió rápidamente en algo mucho más poderoso y significativo, donde AYS realizará toda una temporada en la que la mayoría de los compositores vivos son mujeres. A esto se le suma la participación de varias artistas invitadas. Fue así como nació la temporada del Año de la Mujer y se sintió como una declaración real de un ejemplo a seguir en el futuro.

Carlos Izcaray ha manifestado su propio compromiso firme con la igualdad de género para enfrentar los problemas que enfrentan las mujeres para llegar al escenario.

Expresa que uno de los desafíos de la música clásica es que el pasado no colabora con la brecha de género. En otras palabras, las mujeres de épocas anteriores lamentablemente no tuvieron la oportunidad de brillar en este campo artístico, o incluso de comenzar en el camino musical, por lo tanto había muy poco repertorio para elegir. En esta época la situación es bastante diferente. Solo basta darle un breve vistazo a algunas bases de datos como composer diversity.com, donde se evidencia que los recursos están disponibles para nivelar el campo, así que se puede conformar una temporada que sea proporcionalmente justa. Esto es algo que AYS continuará haciendo a partir de este año bajo la batuta de Izcaray. El objetivo es que el 50 por ciento de los compositores vivos de cada uno de los ciclos de programación de AYS  sean mujeres. También desde el ángulo de la interpretación es clave para ofrecer igualdad de oportunidades a los artistas invitados y asegurarse que no haya brechas de género.

Existen estadísticas de género en la música clásica. Un estudio realizado en 2018 por Quartz at Work encontró que, de 2.438 músicos de tiempo completo de las 20 mejores orquestas del mundo, el 69 por ciento eran hombres. Un análisis realizado por Post el mismo año descubrió que las mujeres constituían casi el 40 por ciento de los miembros de las orquestas del país, pero que luego tenían solo el 21 por ciento de los puestos de director o titulados. El año pasado, las mujeres ocuparon solo 12 de las 73 posiciones principales en las orquestas de los «cinco grandes» en Boston, Chicago, Cleveland, Filadelfia y Nueva York. De los 1.445 conciertos de música clásica que se realizaron en todo el mundo desde 2018 a 2019, solo 76 incluyeron al menos una pieza de una mujer.


Izcaray cree que la mejor manera de lidiar con la brecha de género es abordarla de frente en todos los escenarios. Primero lo que tiene que ver con la exposición y la instrucción para los jóvenes, donde todos los niños, sin importar su género, sientan que tienen igualdad de acceso y equidad en los primeros pasos del camino musical.


Segundo, debe haber igualdad de oportunidades para aquellos músicos que luchan por avanzar en un campo extremadamente competitivo. Las audiciones orquestales a ciegas, donde el jurado se coloca detrás de una pantalla y no pueden ver quién toca, son un gran ejemplo. Desde que comenzó la práctica hace unas décadas, la brecha de género se ha reducido drásticamente. A Izcaray le complace mucho que en AYS se haya adoptado esta práctica desde sus inicios como director titular. La última parte de la ecuación es el liderazgo. Ya sea que se esté hablando de compositores, artistas destacados, administradores, miembros de juntas directivas o directores. Es importante brindar un campo de oportunidades uniformes para que las mujeres también puedan mostrar sus talentos al frente de la industria.

En una escala más grande, Carlos Izcaray pretende motivar a otros líderes artísticos y administradores a aplicar conceptos similares con sus respectivas organizaciones. Concluye diciendo: “Esta iniciativa es realmente universal en espíritu, por lo que se puede y debe aplicarse en todo el mundo”.

Con respecto a AYS, Izcaray espera que los jóvenes músicos vean esto como un modelo a seguir a medida que avanzan en sus carreras. Muchos de ellos seguramente participarán en la toma de decisiones artísticas o ejecutivas en el futuro, así que espera que puedan considerar esta metodología cuando se trate de programación y contratación. También es importante que el público se sienta enriquecido al ser expuesto a esta diversa lista de compositores e intérpretes.