Vía: lavoz.com.ar | Por José PlayoNorberto “Kuky” Arias es integrante de la orquesta Jazz “Espectáculo” Arias, una formación que se inició en 1934 y que hoy, con 80 años de vigencia, es la más antigua de este estilo en el país.

Si se pudiera medir el volumen de aire que Norberto “Kuky” Arias ha soplado a lo largo de su carrera a través de su saxo, seguramente se podría inflar un globo aerostático. Y si la metáfora nos permite otra licencia, bien podría decirse que ese globo le ha permitido recorrer buena parte del país en un vuelo discreto y de calidad, un vuelo de paseo familiar que tiene por costumbre recalar en fiestas populares, eventos empresariales, uniones maritales y algún que otro capricho de funcionario municipal, que quiere darse el gusto de tener a la leyenda viva de la música del interior en un escenario, para deleite de los vecinos.

Cuando “Kuky” sopla, no sólo hace música, también evoca y homenajea una historia increíble, con la friolera de 80 años de permanente vigencia, desde que la Orquesta Arias  (hoy Jazz “Espectáculo” Arias ) se fundó, allá por 1934.

En la trayectoria de “Kuky” se resume la historia de toda una familia que, generación tras generación, hizo de la música una forma de vida, a fuerza de buena conducta, respeto y, sobre todo, una forma de fe puesta en la persecución de un objetivo que trasciende al espectáculo: honrar los orígenes.

Capítulo primero

La primera formación de la Orquesta Arias da el puntapié inicial en esa remota década de 1930 con la anuencia del abuelo de “Kuky”, quien le cede a sus hijos (entre ellos el padre del saxofonista) el apellido familiar para bautizar el emprendimiento con la única condición de que “no hagan macanas”.

El pueblo de Devoto, provincia de Córdoba, fue testigo de la eclosión de la orquesta, que se ganó, entre otras cosas, el nombre para una calle en el pueblo (Pasaje Orquesta Arias), el reconocimiento de Sadaic (el tío de “Kuky” es socio histórico con el número 68 de inscripción), y una catarata de beneplácitos que van desde nacionales a municipales.

La Jazz “Espectáculo” Arias hoy cuenta con la participación activa de “Kuky”, su hijo Darío y los hijos de éste. Los nietos reciben lecciones del abuelo varias veces por semana. “Yo les doy clases, pero además les pago –dice ‘Kuky’–, es algo simbólico, pero me parece importante que sientan que están recibiendo algo a cambio de lo que invierten”, comenta entre risas.

Este costado altruista de “Kuky” lo ha llevado a “perder” varios ceros en inversiones, para él, indispensables: instrumentos para sus músicos, colaboraciones para transporte y, la última, la posibilidad de cambiar su auto modelo 2008 por un cero kilómetro, puesto que la diferencia de precio fue a parar a la compra de equipos de sonido. “Hoy hay que estar al día con la tecnología, ya no es como antes –cuenta–. Cuando mi viejo y mis tíos arrancaron, no había micrófonos ni amplificadores, así que uno del grupo levantaba un cartel que decía “Fox trot”, o “Paso doble”, para avisarle a la gente del fondo cuál era el ritmo que escuchaban los que estaban adelante. El resto de la gente, en esa época, bailaba por contagio”.

Vientos de cambio

La vida de un artista que se dedica con verdadera entrega al amor por lo que hace, siempre puede deparar sorpresas. Un día, por ejemplo, “Kuky” apareció en el programa de Fantino (Animales sueltos), y se despachó con varios solos de saxo que le valieron el aplauso del conductor. Otro buen día, por ejemplo, “Kuky” apareció en el programa de Marcelo Tinelli, donde se mandó una versión de New York, New York que motivó coreografías improvisadas, vítores y ovación final. “Después de salir en ese programa se multiplicó el número de pedido de funciones por todo el país, nos llaman de todos lados”, comenta entre risas el músico.

Aunque “Kuky” se cansa un poco más que antes, todavía ensaya varias horas por día, e intenta tocar un mínimo de seis temas en las presentaciones de la banda, a pesar de que hoy la orquesta tiene un gran número de músicos talentosos (de la familia y de fuera del círculo) que pueden suplirlo. En el diccionario de los vicios, tal parece que “Kuky” ha hecho lugar para que se agregue “tocar como loco el saxo”.

Una prueba de esta propensión a la melodía desencadenada es lo que ocurrió en el primer crucero al que “Kuky” se subió como turista junto a su mujer. Iba a ser un viaje de placer, pero para que fuera todavía más placentero, “Kuky” se colgó el saxo y ofreció a los viajeros, gratarola, algunas canciones que muchos confundieron con un plus de calidad del paquete de la empresa de turismo, un servicio extra.

Para las próximas vacaciones planea hacer lo mismo, sólo por el gusto de tocar frente al mar. Estas experiencias se repiten seguido en la vida de “Kuky”. La más extraña ocurrió en un hotel de Brasil, donde “Kuky” peló el saxo a la hora de los postres y se mandó un repertorio de hora y media, de onda. Lo bañaron en aplausos. El dueño del hotel, advertido de la situación, le pidió que pasara al casino, para deleitar a los asistentes a una recepción. Ahí “Kuky” tocó una hora más, antes de la salida del número principal: una de las orquestas más importantes de ese país. Al término del recital, le pidieron que pasara por caja, donde le dijeron que le iban a retribuir el aporte. En la mano le dejaron un billete de 100 reales. Sólo por curiosidad quiso saber cuánto cobraba la orquesta que él había teloneado: “300.000 reales”, le dijeron.

Que siga el baile

Ochenta años de vigencia le han dado a la familia Arias el título de la orquesta más antigua del país. “Kuky” tiene un portafolio del que brotan desde certificados de entes estatales hasta recortes de diarios, pasando por fotografías de viejas giras y de nuevos viajes al interior.

“Y te cuento con un ejemplo por qué nos respetan –relata ‘Kuky’–. Una vez, no me acuerdo en qué ciudad, pasamos con la orquesta en el transporte cerca de unas señoritas y uno del grupo le dijo un piropo. No fue grosero, pero hubo que explicarle al piropeador que el nombre que lleva esa camioneta al costado está asociado a un tipo de conducta, a una tradición basada en el respeto”.

“Kuky” no falla cuando se compromete, y si hay malentendidos con fechas o montos, pone el pecho de caballero, porque ante todo, las cosas claras: “La verdad es que he perdido mucha plata por mantener la palabra”, reflexiona.

De joven, “Kuky” tocaba el violín y se vino a Córdoba para hacer una carrera rápida (en esa época, Escribanía duraba tres años y no hacía falta ser abogado para cursarla). Dio la casualidad de que en aquellos días trabara amistad con un emblema de la orquesta, don Hugo Forestieri. A través de Forestieri se amplió el círculo en la ciudad, conoció a Heraldo Bosio y también hubo camaradería, y otro tanto ocurrió con músicos de distintos géneros que hoy son incuestionables referentes y con los que “Kuky”, el embajador de los Arias, supo relacionarse desde un lugar genuino: el amor por la música.

No volvió a Devoto con las manos vacías y se llevó a varias jóvenes promesas: les compró instrumentos, los hizo actuar y los alojó en su casa. “Las milanesas que hace mi mujer son famosas entre los músicos”, bromea.

Esos talentos jóvenes regresaron agradecidos a la capital y acabaron tocando en famosas bandas de cuarteto. A veces sólo se necesita un empujoncito en el momento indicado.

Todo en familia

A la fecha, la orquesta sigue con el ímpetu inicial, traqueteando a la manera de los juglares los caminos de la suerte, llevando el sonido a los pies de la gente.

Han tocado como invitados en varias cadenas de televisión y radio, y también recibieron homenajes en los cumpleaños redondos: cuando se habla de los Arias, se habla de un patrimonio cultural que tiene la simpleza de un plato con milanesas, que se comparte como festejo y que se respeta por tradición.

Si esas aplicaciones de Google que trazan mapas de carretera incluyera los viajes de la familia, el mapa bajo esos caminos no se vería.

Ochenta años después de la piedra basal, la agenda de la orquesta sigue acomodando funciones y fechas. Puede que haya menos integrantes ligados por la sangre, pero siempre los Arias serán mayoría.

La orquesta nació en el seno de un hogar musical, y con amor sentaron las bases de una carrera impensada, que ya tiene encima ocho décadas de pentagramas vivos convidados con respeto y convicción. Si el abuelo de “Kuky” viviera, seguramente diría: misión cumplida.

Perfil: Norberto Arias nació en Devoto, provincia de Córdoba, en 1939. Con 75 años, es el más veterano de la Orquesta Arias (hoy llamada Jazz “Espectáculo” Arias), conocida como la orquesta vigente más antigua del país. Se incorporó a la formación cuando era niño, junto a su abuelo, su padre y sus tíos, tocaba el violín en la época en que la orquesta era típica y característica, con dos bandoneones, un violín y guitarra criolla, sin amplificador. Tras aprender a tocar el saxo, no abandonó el instrumento y con él le dio otra impronta a la orquesta. Se presentó en programas como ShowMatch (de la mano de Marcelo Tinelli), Animales sueltos (con Alejandro Fantino) y en varios ciclos radiales y televisivos locales, en los que siempre se homenajea la trayectoria de la familia. “Kuky” acaba de sacar el disco de solos en saxo El dueño de los vientos, ya que fue él quien compró el instrumento.