Tiene el objetivo de que su instrumento se enseñe en Berklee, donde estudió

Vía: www.lavozdegalicia.es/ BRAIS CAPELÁN

Víctor Prieto (Vistahermosa-Ourense, 1975) es uno de los mejores acordeonistas del mundo. Un Grammy y las múltiples colaboraciones con grandes artistas mundiales lo corroboran. Desde que decidió hacer la maleta y poner rumbo a Boston, hace más de veinte años, ha conseguido rodearse de los mejores artistas del mundo del jazz. Ahora vive en Nueva York (donde al principio tuvo que lidiar una dura batalla con las cucarachas: «Mi primer piso estaba lleno») junto a su esposa y su hija, a la que habla en gallego para «que se le acostumbre el oído», pues todos los años vuelve a Galicia con su familia para disfrutar de su tierra natal.

-¿El acordeón fue el primer instrumento que tocó?

-Yo empecé con el órgano, después toqué el piano y a los nueve años empecé con el acordeón, pero llevo tocando desde los cinco años más o menos.

-¿Supo que ese era su instrumento?

-Hasta los doce años no supe si iba a seguir tocándolo. La verdad es que fue el instrumento al que más tiempo le dediqué. El resto estuve unos meses y acabé dejándolo.

-¿Cómo fueron sus primeros años fuera de Ourense?

-Con 17 años me fui a estudiar jazz a Santiago y, después, hice una audición para el Berklee Collage of Music de Boston y me la concedieron. Me fui a Estados Unidos en el 1998.

-¿Era habitual que se concediesen este tipo de becas a acordeonistas?

-De hecho, soy hasta ahora el primer y único acordeonista que ha cursado estudios de jazz con un acordeón en el Berklee College of Music de Boston.

-¿Cómo vivió personalmente irse a vivir a Estados Unidos con apenas veinte años?

-Estupendamente, la verdad. Estaba en un sitio nuevo y no hablaba nada de inglés. Mis compañeros de piso eran mis traductores. Otros gallegos sí que tenían morriña pero yo estaba contento de estar allí. Bueno, la verdad es que los dos últimos años ya estaba algo cansado de estar en Boston.

-¿Llamó la atención de los maestros en la escuela?

-De hecho, cuando llegué a Boston el primer día con el acordeón los profesores del departamento de piano no se lo creían. Aún me recordaban la semana pasada que dijeron: «Esto tiene que ser una broma».

-Pero usted la prueba de acceso la hizo con acordeón.

-Pero es diferente. Los encargados de las audiciones son personas que viajan por todo el mundo en busca de músicos. Aunque yo hiciese la prueba a acordeón y me concediesen la beca por ello, en Berklee no existe como materia en sí. No puedes cursar estudios de acordeón.

-¿Diseñaron un plan específico para usted?

-El plan me lo diseñé yo [ríe]. Me metí a estudiar con pianistas y usaba el acordeón.

-Mientras estudiaba inventó una novedosa técnica para tocar el acordeón. ¿En qué consiste?

-La técnica, que se llama Aproximación de acorde en ambas manos, consigue sonoridades diferentes que antes no de podían alcanzar en el acordeón. Consiste en mover acordes por intervalos, en diferentes escalas. Se necesita cambiar toda la digitación de la mano izquierda y tocar con los dedos donde no debes.

-¿Se puede comparar con una tesis universitaria?

-No, nada que ver. Es algo que inventé yo y lo patenté. De hecho, hoy en día es algo que se estudia en todo el mundo.

-¿Qué hizo tras acabar los estudios en Boston?

-Mi intención era volver a España. Pero tenía un mentor allí que me recomendó ir a vivir a Nueva York unos meses y hacer contactos. Le hice caso y, al final, acabé casado y van ya veinte años que estoy allí. Estuve dos años dando clases en el conservatorio de Brooklyn. Fue un gran avance pero no estaba muy convencido de la libertad que tenía para desarrollar mis ideas allí y acabé dejándolo. Pero fueron dos años muy buenos para el instrumento. Se podría decir que no estaba en mi salsa y creí que podía hacer más cosas fuera que dentro del conservatorio.

-¿Qué ha hecho desde entonces?

-He estado de gira, dando clases en diferentes lugares, grabando con grandes artistas como Yo-Yo Ma o Cristina Pato.

-Vamos, que no ha perdido el tiempo.

-He tocado con mucha gente y sin parar.

-En 2010 gana junto a Yo-Yo Ma un Grammy y el pasado año también estuvo nominado. ¿Qué valor tienen para usted estos reconocimientos?

-Para nosotros, que estamos en Nueva York, en el caldo musical, todo pasa muy deprisa. Estás lidiando con lo mejor de lo mejor todos los días. Cuando recibes un premio o te nominan es una alegría muy grande, pero es momentánea porque tienes que seguir trabajando.

-¿No ha tratado de introducir el acordeón en Berklee?

-Llevo como cinco años tratando de convencerlos. Tuve hace poco un concierto allí, que fue retransmitido en vivo por la WBGO, la radio de jazz más famosa de Estados Unidos. Al día siguiente me llamaron por teléfono del departamento de piano para tener una reunión y discutir el asunto. Según parece están al 99,9 % de llevarlo a cabo bajo mi dirección.

-¿Dónde cree que es más valorado el acordeón: Europa o Estados Unidos?

-Está más valorado en Europa, pero el auge del acordeón en Estados Unidos está siendo inmenso. Está claro que hay muchos más pianistas que acordeonistas, pero cuando hablamos de estos niveles la música trasciende al instrumento que estás tocando. A mí no me dieron un Grammy por tocar el acordeón, sino por el nivel musical que tengo. Igual hay una concepción equívoca sobre ello.