Vía: www.filarmonicabogota.gov.co/

Entre los componentes de formación de los centros orquestales se encuentran las orquestas de papel, una manera didáctica mediante la que los niños más pequeños aprenden las bases de la música. La Orquesta Filarmónica de Bogotá, es la primera en integrar los instrumentos de vientos a ese modelo pedagógico que está transformando vidas.

image_47

La teoría musical nunca antes fue tan divertida de aprender. Un salón de clases, un tablero, un profesor y prolongados bostezos son elementos de épocas pasadas. En los nuevos centros orquestales de las localidades de Usaquén, Chapinero, Teusaquillo, Candelaria y Tunjuelito, el papel, el plástico y los tubos de pvc son la materia prima con la que los niños más pequeños se acercan al instrumento de sus sueños.

Violines, chelos, contrabajos, tubas y cornos, por mencionar algunos, son los instrumentos creados por sus propios intérpretes en cada uno de los centros orquestales abiertos por la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en convenio con las cinco alcaldías de las localidades mencionadas. En medio de risas, los futuros músicos de la capital colombiana han pintado, cortado y ensamblado sus ‘juguetes’ musicales con los que aprenden postura, técnica y teoría.

“Cuando los niños pasan por este proceso, tenemos adelantado en un 50 o 60 por ciento el proceso de formación, a la hora de que el beneficiario pase al instrumento real y de esta manera podemos garantizar resultados más rápidos y de calidad”, explicó Camilo Jiménez, coordinador de los centros orquestales de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Si bien el modelo pedagógico de las orquestas de papel ha sido implementado en procesos de otras entidades en el país, la Orquesta Filarmónica es la primera en integrar instrumentos de vientos tanto de metal como de madera. Flautas, clarinetes, oboes, trombones y cornos son construidos, en tamaño real, con material pvc y reciclado. Mientras los niños más grandes avanzan con instrumentos reales, los más pequeños ponen a volar su imaginación.

“Tenemos centros orquestales que tenían acuerdos con otras instituciones y que han facilitado los instrumentos, por ejemplo, Usaquén, tiene una dotación completa de instrumentos y estamos esperando otra dotación; en Teusaquillo, tenemos unos instrumentos de iniciación y estamos esperando la llegada del set orquestal completo; Candelaria está en la misma situación, mientras que en Chapinero tenemos 250 instrumentos y, en Tunjuelito, tenemos 120 instrumentos”, aseguró Camilo Jiménez.

Gran acogida de los centros orquestales de la Filarmónica

Procesos de formación gratuitos y de calidad, así se pueden describir el trabajo en los centros orquestales que nacieron mediante un convenio que la Orquesta Filarmónica de Bogotá hizo con el Sistema Nacional de Orquesta de Venezuela y las alcaldías locales. Una vez finalizó el periodo de inscripción las cifras hablan por sí solas: 378 niños y jóvenes se inscribieron en Usaquén, 398 en Teusaquillo, 255 en Tunjuelito, 182 en Chapinero y 63 en Candelaria. En el momento, siguen abiertas las inscripciones en Candelaria y Chapinero.

“No esperábamos que la respuesta fuera tan masiva, ha superado las expectativas en todos los sentidos, el trabajo en equipo con los Supercades de Bogotá ha sido crucial para el proceso de inscripción, pues no damos abasto, debido a que es una formación musical de calidad y gratuita”, enfatizó Jiménez, músico especializado en el trombón y sacabuche.

En cada centro orquestal se han fijados horarios en ensayo individual y grupal de cada uno de los grupos y sus componentes: el instrumental, vocal, rítmico y orquesta de papel. Una serie de presentaciones públicas, marcarán el logro de un nivel y el paso al siguiente de los ‘pequeños’ nuevos músicos de las localidades. En diciembre, los centros orquestales se unirán para dar un gran concierto de navidad.

La meta en esta primera etapa es beneficiar a 1.400 niños y jóvenes, y a largo plazo, cuando cada localidad tenga su centro orquestal, el proyecto contempla un número de 6.000 beneficiarios.