Vía: www.correodelorinoco.gob.ve/Várvara Rangel Hill Fotografía Várvara Rangel Hill

La SNIV comenzó ayer en Amazonas otra gira para encuentros con orquestas regionales por los estados Apure, Guárico y Carabobo

El niño percusionista de 13 años de edad, José Luis Alvaray, debutó este lunes como director invitado de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela (SNIV), que se presentó ayer en el Aparo acústico, de la avenida Perimetral de Puerto Ayacucho, como parte de una serie de encuentros musicales que la orquesta realiza en todo el país, a manera de preparación de su debut internacional en el mes de agosto, en Milán, Italia.

El concierto guiado por la joven promesa de la dirección comenzó con el “Cuarto movimiento” de la Sinfonía Nº 4, de Piotr Iliich Tchaikovsky; seguido de la Marcha Radetzky, compuesta por Richard Strauss. Para finalizar la intervención, el director dio paso a los niños Reinaldo Hernández, Ángel Martínez y Ángel Parra, quienes al mando de los cuatros y un par de maracas improvisaron ritmos criollos para introducir la notas de la canción de Herrera y Armenteros, Venezuela. Los aplausos del público no se hicieron esperar: la orquesta ejecutó con maestría un repertorio exigente.

“Esta es una experiencia muy emocionante, es una orquesta muy grande, están todos mis amigos, tengo a mi hermana y mis familiares mi apoyan”, celebró el joven director.

Alvaray desconocía que ayer sería el encargado de la batuta ante la SNIV, una labor del experimentado director y docente, Andrés González. “Me gusta dirigir, es como un hobby”, acotó el chico.

DOS EN UNA

La última canción, Venezuela, fue interpretada por una parte de las y los integrantes de la SNIV, con otra selección representativa de la Orquesta Sinfónica Infantil de Amazonas, como en el momento cumbre de un encuentro musical entre niñas y niños del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que inició con la presentación de agrupaciones locales.

La Cantoría de la comunidad de Ruedas fue la encargada de inaugurar la actividad con las notas del Himno del estado Amazonas, en lengua jivi, luego de una canción infantil, bajo la dirección de Daniela Valentina Becerra. Luego fue el turno de una muestra de dos Coros de Campana, que tocaron el “Himno a la alegría”, de Ludiwg van Beethoven y algunas piezas de El Cascanueces, también de Tchaikovsky.

El Aparo acústico, que se asemeja a un sapo gigante que abunda en el estado, recibió también a la joven Naileth Castro, que llevó la batuta ante las 100 niñas y niños de la Orquesta Sinfónica Infantil de Amazonas durante la interpretación del “Aleluya”, de George Frideric Haendel y la pieza Puerto Ayacucho, de Diego Figueroa, con arreglos de Efraín Escalona y Javier Jaimes.

Este último tema, con la percusión y los metales como protagonistas, encendió al público que ovacionó la presentación de la orquesta y sirvió de bienvenida a las 207 niñas y niños de la SNIV, formada por chicas y chicos de los 24 estados de Venezuela. En la agrupación nacional el estado Amazonas está representado por el trompetista Aquiles Briceño Castro, de 11 años de edad, que tuvo el lujo de tocar con su orquesta local y el conjunto que llevará el nombre de Venezuela hasta Milán.

LA GIRA

Con el encuentro en Amazonas comenzó la tercera gira nacional de la SNIV que continuará los próximos días en San Fernando de Apure, San Juan de los Morros (Guárico) y Valencia (Carabobo), ciudades donde la sinfónica compartirá con las orquestas regionales infantiles.

El periplo de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela comenzó en marzo pasado y ha visitado los estados Anzoátegui, Bolívar, Delta Amacuro, Mérida, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, Táchira, Trujillo y Zulia.

LOS INSTRUMENTOS VIAJAN EN CHALANA

El Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela forma a 3700 niñas y niños en cuatro núcleos distribuidos en una de las entidades mayor extensión territorial de la patria del Libertador.

El director del núcleo de Puerto Ayacucho y coordinador regional del Sistema, el profesor Javier Jaimes, considera que la cantidad de participantes en el programa musical y social ha superado las expectativas por la poca cantidad de habitantes, las costumbres de los pueblos indígenas y las dificultades de movilización.

“La gente ha comenzado a darle importancia a lo que sus hijas e hijos pueden hacer” en el Sistema, opinó.

San Fernando de Atabapo, Juan Castillo, Isla Ratón y Puerto Ayacucho son los sitios que tienen núcleos, agregó.

Javier Jaimes comentó que para lograr su propósito de enseñar música a la mayor cantidad de niñas, niños y jóvenes de Amazonas, emplean con frecuencia los servicios de traductores para llegar a comunidades de pueblo originarios, que “son muy recelosos con su cultura”.

El docente explicó que hasta ahora, la mayor cantidad de niñas y niños que forma el Sistema en Amazonas son del pueblo jivi.

“Lo más difícil es el acceso fluvial, la gasolina y los costos de los pasajes para trasladarse a los sitios. A juro hay que usar chalanas para llevar los instrumentos”, comentó.