Vía: sinfonicadevenezuela.com / Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera.Generación Protagonista es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. Honrando a las madres en este mes de mayo, compartimos la historia de Mylene Zambrano, integrante de nuestra fila de contrabajo, quien comparte la vida con un esposo músico. Para ella la música representa una oportunidad para impartir valores como responsabilidad, perseverancia y entrega.

El amor de su padre por la música y los instrumentos tradicionales, como el cuatro y la mandolina, en una Mylene niña hizo mella. Su participación en el coro del colegio, también la motivó y por primera vez quedaría eclipsada con los acordes sinfónicos, cuando en un paseo escolar fue llevada a conocer a la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Esta caraqueña inició sus estudios musicales en el Núcleo La Rinconada de la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela. Continuó luego en el Núcleo San Agustín y culminó en el Conservatorio de Música Simón Bolívar bajo la tutela del profesor Félix Petit. Fue miembro fundador de la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, en donde se desempeñó como principal de la fila de contrabajos durante siete años. En el año 1996 se reencontraría con la OSV, ya como profesional, para ingresar por concurso como integrante de la fila de contrabajos. Dedicada también a la docencia, desde el año 1993 fue  instructora de los núcleos San Agustín, La Rinconada y Sarria del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela y actualmente es profesora de la Academia Latinoamericana de Contrabajo, impartiendo clases y talleres en el núcleo San Agustín.

La vida familiar la lleva entre su labor como músico, docente y también como mamá, compartiendo su pasión con su esposo y sus hijos también dedicados a la música, combinando los horarios y las agendas y desde hace dos años aprovecha cualquier tiempo libre para practicar artes marciales. “Lo importante es tener una buena comunicación y organización para lograr todos los objetivos propuestos”.

Mylene Zambrano sigue soñando con representar a Venezuela a través de la música:  “poder llevarle al país nuestra música por todos los rincones de Venezuela; seguir en la docencia enseñándole a nuestros niños y jóvenes el amor por el instrumento, la importancia de ser responsables, perseverantes, estudiosos, buenos seres humanos y seguir viendo con gran orgullo cómo triunfan en teatros nacionales e internacionales”, mientras que a nivel personal; “Ver a nuestros hijos crecer, ser felices, ser hombres responsables con su familia y trabajo, y por sobre toda las cosas, ver que sean sanos y felices”.

Toda su experiencia como docente y como músico le ha permitido también crear bases sólidas en la familia: “Se les enseña responsabilidad, perseverancia, puntualidad, estudio, sacrificio por lo que ellos realmente desean y el amor por lo que hacen. Mis hijos siguen nuestros pasos en la música, sin embargo lo más importante para nosotros es que sean felices, consecuentes y responsables con lo que ellos decidan ser”.

– ¿Que sintió por primera vez con respecto a la OSV?

MZ: “Sentí una emoción y un compromiso inmenso”.

– Cuándo te enteraste de que habías ingresado a las filas de la OSV, ¿Qué sentiste o pensaste? ¿Qué dijeron familiares y amigos? ¿Cómo fuiste recibido? 

MZ: “Primeramente sentí orgullo y una gran emoción y compromiso de haber sido aceptada por la orquesta más antigua de Venezuela, Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación. Lugar donde tocaban y tocan los profesores del conservatorio donde yo estudiaba para ese momento. Orquesta que tuvo en su seno a los músicos que vi en mi infancia en un paseo escolar cuando nos llevaron a escuchar a una orquesta sinfónica por primera vez y  quedé enganchada desde ese momento por la música clásica. Mi familia y amigos, felices y orgullosos al igual que yo. El ingreso a La Sinfónica también marcó para mí el comienzo de mi vida adulta, ya que hasta ese momento sólo había tocado en orquestas juveniles. Fui recibida con mucho cariño y respeto por parte de mis nuevos compañeros, con esos buenos días y esa sonrisa que siempre caracterizó a la OSV”.

– ¿Qué significa ser miembro de la OSV? Sobre todo en este 85 Aniversario

MZ: “Significa ser parte de la historia de La Sinfónica, pertenecer a una institución reconocida a nivel mundial. Significa orgullo, tener sentido de pertenencia y un profundo amor hacia la orquesta. ¡Qué mayor felicidad a nivel laboral que pertenecer al sitio donde quieres estar y además hacer lo que más te gusta!”.

– ¿Qué relevancia tiene el aspecto docente para la orquesta y para la cultura musical venezolana?

MZ: “Es muy importante, ya que con nuestro proyecto La OSV en mi Escuela logramos acercar a los niños y jóvenes a este maravilloso mundo de la música. Qué mayor placer y orgullo para mi poder acercar la música a los niños al igual que me sucedió a mi”.

– ¿Qué le motiva a seguir evolucionando?

MZ: “Me motiva todo: mi familia, mi orquesta, mis alumnos y mi país”.

– ¿Hay algún concierto que la haya marcado emotivamente?

MZ: “Uno de los conciertos que más me ha marcado fue hace dos años. Asistimos a una escuela especial, allí estaban niños con parálisis cerebral. Ese día logramos que algunos niños, al escucharnos, sonrieran por primera vez. Escuchamos sus llantos cuando llegamos y luego, cuando comenzamos a tocar, ellos se calmaron, unos se durmieron, otros sencillamente, se quedaron escuchando tranquilos. Luego sus maestras nos comentaron los logros que habían notado ese día. Fue definitivamente un día muy especial para mí y marcó mi vida”.

– Como músico ¿Cuál es el recuerdo que atesora especialmente?

MZ: “Cuando tuve por primera vez el contrabajo en mis manos y ese día me dieron mi primera clase. Sentí que eso era lo que quería hacer como profesión”.