Vía: jordijauset.es/ Por Jordi A. Jauset

Los lectores de mis libros saben que soy un defensor de la práctica del ejercicio físico pues por mi experiencia personal es una actividad que siempre aconsejo. Por ello, cuando tengo acceso a investigaciones que relacionan la música y el ejercicio físico es un doble placer divulgarlas.

El estudio que comento a continuación fue presentado el año 2013 en la Sociedad Europea de Cardiología. Se eligió una muestra de 74 personas que tenían problemas cardiovasculares (enfermedad arterial coronaria) y se formaron tres grupos a los que se les asignó diferentes tareas. Durante tres semanas, el primer grupo debía dedicar 30′ diarios a la práctica moderada física; el segundo grupo haría lo mismo y a continuación, durante otros 30′ escucharía música (autoelegida); finalmente, el tercer grupo, debía escuchar sus canciones preferidas durante ese mismo periodo de tiempo.

Al cabo de las tres semanas se midieron unos marcadores relacionados con el endotelio vascular, la capa que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que tiene un papel primordial en el ajuste de la función vascular por la producción de óxido nítrico (NO) y otros vasodilatadores que disminuyen la resistencia vascular.

Los resultados mostraron que el grupo que combinó música y ejercicio físico consiguió los mejores valores de óxido nítrico y, por tanto, una mejor protección vascular. El segundo lugar fue para el grupo que se ejercitaba físicamente y, la sorpresa fue que aquéllos que únicamente escucharon música también tuvieron un aumento -aunque menor- mejorando su función endotelial.

Todos los grupos reflejaron, a través de los marcadores medidos, una mejora en la salud cardiovascular, aunque el más destacado fue el que combinó música y ejercicio físico. Se midió también la capacidad de ejercicio y los resultados mostraron un aumento en todos: un 39% en el de música y ejercicio, un 29% en el de ejercicio físico y un 19% en el que sólo escuchó música.

Las conclusiones del estudio son bien claras: practicar ejercicio físico escuchando música -de tu elección- mejora la salud cardiovascular en un grado mayor que si se hace sin música. Los científicos lo explican en base a la producción de las beta-endorfinas: la escucha de nuestra música preferida aumenta su producción que a su vez influye en la activación del óxido nítrico en el endotelio. Dado que la práctica de ejercicio físico también genera endorfinas, ambas actividades se potencian consiguiéndose mayores niveles de activación -de óxido nítrico- que si se ejecutan por separado.

No deja de ser curioso que únicamente escuchando música, aumente también la capacidad física. Para los sedentarios ya les estará bien pero yo continuo aconsejando ambas actividades simultáneas. Quiénes así lo hacen, saben por qué.