EL INFORME IFPI SOBRE LA VENTA DE MUSICA EN FORMATO DIGITAL

Vía: pagina12.com.ar | Por Eduardo Fabregat

A pesar de la piratería, corren tiempos de bonanza: el mercado digital creció un 51 por ciento y varios mercados compensan la caída de los formatos físicos. Latinoamérica está en alza: en la Argentina, la venta virtual creció un 69 por ciento.

Música virtual, dinero real

Música virtual, dinero real

La industria discográfica está contenta. No es una frase caprichosa ni un intento de armar polémica: basta leer el informe que acaba de publicar la International Federation of Phonographic Industry (IFPI) para percibir el cambio de ánimo entre los popes de la música grabada. Se hizo realidad aquello que parecía una quimera en tiempos en que la industria no daba pie con bola a la hora de rediseñar su esquema de negocios: de acuerdo con las últimas cifras, el mercado digital va viento en popa.

Así lo resume el Digital Report 2014: el año pasado, los ingresos por suscripción a diversos servicios de música digital crecieron un 51,3 por ciento, lo que compensó largamente una nueva temporada de declinación del formato físico, que cayó el 11,7 por ciento. Aun así, la balanza todavía no se inclinó hacia los ceros y unos, aunque sólo es cuestión de tiempo: si en 2012 los CD y casetes representaron el 56 por ciento del mercado global, en 2013 ese porcentaje cayó al 51,4. Está claro que 2014 será el año en que la venta de música en formato digital supere lo físico, pero también una temporada que consolida el resurgimiento del último mohicano. Aunque se trata de cifras poco significativas para el panorama general, el año pasado la venta de vinilos creció un 31 por ciento en Estados Unidos y un impactante 101 por ciento en Inglaterra. Más allá del romántico disco negro, el mercado europeo volvió a crecer después de doce años, con cifras positivas para sus cinco mercados principales, Gran Bretaña, Países Bajos, Italia, Alemania y Francia. Este último, además, es el único país del mundo que vio crecer las ventas físicas (sólo un 0,8 por ciento, pero una cifra positiva al fin), estimulado por un próspero mercado interno que llevó a que 17 de los veinte discos más vendidos fueran de repertorio local.

Entonces, ¿todo son rosas en el mercado de la música? Por supuesto que no. En rigor, el monto total de ingresos orilló los 15 mil millones de dólares, un 3,9 por ciento menos que en 2013; en eso tuvo mucho que ver una situación que la Federación define como “preocupante” en el segundo mercado mundial, Japón, cuyos ingresos cayeron un contundente 16,7 por ciento. Las razones, según el informe, tienen que ver con un próspero mercado pirata en todo el continente asiático y con un “acomodamiento” de los usuarios japoneses a los sistemas de download (descarga de temas desde una tienda virtual), streaming (escucha de las canciones a través de sitios como Spotify, Deezer, Google Play, iTunes y YouTube) y suscripción por una cuota mensual en diversos sitios. Según señala en su introducción Plácido Domingo, director de IFPI desde hace tres años, “hoy hay 37 millones de canciones en los servicios digitales, una fuente de enriquecimiento cultural impensable cuando yo era un joven artista iniciando su carrera”. Como es usual, en su informe IFPI no abre mayores discusiones sobre lo que reciben los músicos de ese próspero mercado –abundan las quejas al respecto–, pero cualquier mejora en el panorama no puede ser recibida sino con optimismo.

Y optimismo es lo que abunda en el apartado que el reporte dedica a los “mercados emergentes”, donde Latinoamérica se convierte en una reserva de grandes posibilidades. La creciente penetración de los smartphones, tablets y sistemas más confiables de pago (como descargas y streamings prepagos) llevó a que la región mostrara en los últimos tres años un crecimiento del 124 por ciento, contra el 28 por ciento global en el mismo período. Allí está la Argentina con un crecimiento del 69 por ciento en su mercado digital durante 2013, pero también el impactante 149 por ciento experimentado por Perú y el 85 por ciento de Venezuela y Colombia. Datos que rigen las estrategias de marketing de estos meses: difícilmente los mercados ya acostumbrados al uso digital puedan equiparar los márgenes de crecimiento que ofrecen hoy Latinoamérica, Filipinas, Eslovaquia, Sudáfrica y Hong Kong.

¿Y la piratería? IFPI vuelve a señalar que la lucha continúa, y refuerza su pedido de que los gobiernos “se involucren”. El informe apunta que en los países europeos en los que se bloqueó el acceso a sitios ilegales el uso de BitTorrent cayó un 11 por ciento, mientras que en los países sin legislación específica creció un 15 por ciento. A la vez, reconoce que “la política de Google de ocultar resultados de búsqueda de servicios ilegales no ha sido efectiva” y estima que los sitios ilegales ganaron unos 227 millones de dólares. Aunque los juicios iniciados contra Megaupload, Rapidshare y Hotfile dieron resultados, un estudio encargado por IFPI a comScore/Nielsen concluye que el 26 por ciento de los usuarios globales de Internet accede regularmente a servicios que ofrecen ilegalmente música protegida por copyright.

En cuanto a lo artístico, en 2013 IFPI elaboró por primera vez el Global Recording Artist Chart, ranking que integra todas las formas y formatos de venta. Y no son buenas noticias para los amantes de la guitarra rockera, porque los diez primeros puestos pasan por otro lado: con One Direction al tope (también encabezó las ventas físicas, con cuatro millones de unidades vendidas por Midnight Memories), sigue Eminem, Justin Timberlake, Bruno Mars, Katy Perry, Pink, Macklemore & Ryan Lewis, Rihanna, Michael Bublé y Daft Punk. En la Argentina, en tanto, Capif dio a conocer sus cifras finales de 2013: el disco más vendedor fue Hoy somos más, de Violetta. Y eso no es todo: el mismo producto televisivo ocupa los puestos tres (Cantar es lo que soy), cinco (Violetta en vivo) y siete (Violetta). Síntomas de un mercado que prefiere apostar a lo seguro del producto adolescente con soporte de la pantalla chica. Quizás el flujo de dinero digital ayude a cambiar las cosas, y otras propuestas argentinas –que abundan– accedan a un lugar de difusión en la gran industria.