Vía: quetescuchen.com/

Probablemente todos hemos escuchado mencionar a Albert Einstein, científico reconocido como uno de los más grandes de los últimos cien años, y que comparte un lugar de honor en la historia de la ciencia con Newton, Galileo y otros genios.

Einstein es conocido por sus aportes científicos, pero lo cierto es que no era su única pasión. El creador de la teoría de la relatividad, era también un apasionado músico que tocaba y componía.

Su intima relación con la música y especialmente las obras de Mozart, se dejó ver en una entrevista publicada en 1929 y que lleva por nombre Qué significa la vida para Einstein.

Einstein y el violín

Muchas veces se relaciona la genialidad con grandes cualidades para la música. Einstein no era la excepción. A los seis años de edad comenzó a tocar el violín y más adelante el piano. El primero de estos instrumentos, en sus propias palabras, era su mayor alegría.

El aprendizaje del violín fue para Einstein algo natural. Si bien tomó clases desde los 6 años, se aburrió rápidamente de los maestros a los que consideraba aburridos. Dejó la educación musical a los 13 años, pero el violín lo acompañó el resto de su vida.

El mismo Einstein dijo que, si no hubiese sido científico se habría dedicado a la música. El genio de las ciencias buscaba inspiración en la música e incluso compuso varias piezas.

Einstein, habló de su relación con la música y dijo:

“Siempre pienso en música y la música llena ms sueños de día. Puedo ver mi vida en términos de música y de ella saco gran parte de mi alegría.”

Cuando Einstein viajaba solía llevar el violín, al que llamaba “Lina”, siempre que se encontraba en un punto muerto o en un momento difícil en su trabajo, buscaba refugio en la música. Eso solía resolver todas sus dificultades.

Sus compositores preferidos fueron: Mozart, Bach, Schubert, Vivaldi, Corelli y Scarlatti. No tenía el mismo entusiasmo por Beethoven, al que consideraba demasiado dramático y personal.