Escrito por Fátima Fernández | Músicos de Alto Rendimiento

El cuello es una de las zonas del cuerpo más vulnerables a la tensión, por varias razones la primera de ellas es que se trata de músculos y tendones muy pequeños que resisten una importante carga, como es el peso de la cabeza, el equilibrio de la misma que además está en constante movilidad, pues a partir del cuello y sus movimientos cobran sentido la direccionalidad, la coordinación ojo-mano-pie; el cuello y sus músculos también está encargados de proteger la médula espinal a nivel de la cervical.

En los músicos es frecuente el uso de cada uno de los músculos del cuello, estos no solo están sometidos a una postura forzada la mayoría de las veces, también por el sobre uso de los brazos e incluso una elevación mantenida de ellos puede generar rigidez y contracturas haciendo que los músculos pierdan parte de su flexibilidad y fortaleza desembocando en una lesión que puede ser estructural (cuando incide directamente sobre la estructura ósea y muscular)  o funcional (cuando se trata de lesiones que no cambian las estructuras sin embargo son determinantes en la eficacia corporal).

La salud de un músculo está relacionada con el grado de flexibilidad y para que este sea completamente sano y flexible debe estar libre de sobre carga, que puede convertirse en tensión, falta de movilidad haciendo que la capacidad de desempeñar sus funciones de manera efectiva se pierda; este aspecto es de un alto nivel de complejidad en los ejecutantes porque están sujetos a condiciones particulares en relación a la técnica y al propio instrumento.  

De aquí la importancia del entrenamiento de esta musculatura en tres fases, la primera el calentamiento y preparación de la musculatura a través del estiramiento y fortalecimiento de la misma, la segunda dirigida especialmente al cuidado de la postura y la tercera a la relajación y devuelta a la calma luego de la práctica de los instrumentos.

Este entrenamiento contribuye a la manutención de la postura sin esfuerzo, a un mejor manejo de la coordinación, equilibrio adecuado de la cabeza sobre el cuello y por ende del cuello sobre el tronco y su relación armónica con los brazos, evita dolencias en la columna cervical, le flexibilidad y tonicidad de esta zona del cuerpo permite que el resto funcione de manera adecuada y con rendimiento.

Ahora bien los ejercicios de la primera fase deben ser realizados de manera muy consciente buscando aumentar la flexibilidad y fortaleza sin embargo estos no deben provocar ningún tipo de dolor, los movimientos deben hacerse muy lentamente, coordinados, incluyendo la respiración como parte fundamental del ejercicio.

Como primer ejercicio tomando en cuenta la respiración llevar la barbilla al pecho, colocando las manos sobre la parte posterior de la cabeza, sin hacer presión hacia abajo solo dejar el peso de ambos brazos, repetir al menos 5 veces para ahora realizar el siguiente paso, que es llevar la cabeza hacia la inclinación hacia la derecha colocando la mano de ese mismo lado sobre la cabeza, repetirlo ahora hacia el otro lado considerando realizar este movimiento 5 veces a cada lado. Seguidamente desde la posición centrada de la cabeza llevar el cuello hacia la rotación, con el mentón hacia el hombro derecho, repitiendo 5 veces este movimiento muy lentamente de cada lado.

A partir de estos estiramientos que son preparatorios de la musculatura del cuello y dirigidos hacia la flexibilidad se pueden realizar algunos ejercicios, dedicados al fortalecimiento muscular, realizando ahora estos movimientos pero aplicando resistencia ante la realización de los mismos.

Llevando la barbilla hacia el pecho colocar una mano en la frente tratando de hacer el movimiento contrario, ahora inclinar la cabeza hacia la derecha colocando la mano sobre la cabeza ejerciendo una ligera presión hacia el lado del ejercicio esta vez tratar de llevar la cabeza hacia la izquierda.

Finalmente rotar la cabeza y colocar la mano sobre el mentón ejerciendo una ligera presión hacia el lado derecho tratando de llevar la cabeza hacia el centro. Estos ejercicios deben mantenerse al menos 20 segundos, relajar, respirar y repetir el ejercicio 5 veces.

La postura es un aspecto importante en los músicos una buena forma de concientizarla es considerando mantener la espalda derecha y tratar de estirar el cuello hacia arriba, mantener la posición respirando con los hombros sueltos a los lados del cuerpo, relajar volviendo a la posición inicial y a partir de esta sensación tomar el instrumento.     

La relajación debe formar parte del entrenamiento no solo porque esta aporta grandes beneficios relacionados con la conciencia corporal e incluso con la atención, concentración, la vuelta a la calma luego de la práctica y el manejo de la tensión del cuerpo; una herramienta muy valiosa es el auto masaje este no solo afloja los músculos sino que además provee al cuerpo la sensación de liberación de la tensión acumulada por la práctica.

Para realizar una rutina corta de auto masaje es necesario respirar y colocar ambas manos en la parte posterior del cuello realizando círculos desde la base de la cabeza hacia la zona cervical, ahora frotar de arriba hacia abajo y viceversa toda la zona del cuello llevando los dedos desde la cabeza hacia la parte inferior del cuello, para concluir colocar ambas manos en el cuello y llevar los brazos hacia adelante haciendo que la mano se deslice e integre la relajación a toda la zona, este auto masaje puede durar cuanto sea necesario para disminuir la tensión y brindarle al cuello bienestar.

Tener músculos virtuosos es darle al músico mayor rendimiento, pues del cuidado de la musculatura depende el virtuosismo musical. Y tú ¿Qué cuidado le das a tus músculos del cuello?

Fátima Fernández
Terapeuta ocupacional especializada en músicos
“Entrenando Músicos de Alto Rendimiento” musicosdealtorendimiento@gmail.com
Teléfono:04163470815