Vía: 2001.com.ve

Este domingo falleció Alejandro Arzola Parariá, gran maestro de la luthería venezolana, que dejó un importante legado en la formación de cultores en Venezuela.

Este maestro impulsó la creación de bandolas, arpas, bandolines, mandolines de media lira, guitarras, cuatros, que vibraron en las manos y en las almas de grandes maestros de la música tradicional venezolana como Juan Estéban García, insigne músico guariqueño, maestro bandolista.

Alejandro Arzola Parariá

La cantautora venezolana Amaranta Pérez lamentó su pérdida al mismo tiempo que reflexionó acerca del legado dejado por el maestro Arzola Parariá.

“Bandolistas, arpistas, maraqueros, poetas, artesanos. ¡Arriba Alpargata, cuatro, maracas! Que hoy se eleve una elegía, un homenaje desde toda expresión de nuestra tradición para Alejandro Arzola Parariá. Porque hoy se despide de su estado físico dejándonos una obra de sagrado valor para venezolanas y venezolanos”, expresó la cantautora según reseñó RNV. Agregó que “Arzola Parariá logró plasmar para siempre su amor infinito por nosotros y nuestra tierra venezolana desde su canto, sus composiciones y su ejecución magistral en la bandola. Este insigne maestro joropero se constituyó como uno de los más importantes artesanos (lutier), y nos ha dejado en instrumentos, una obra extensa y de invaluable calidad artística, por su sonoridad y belleza tan evocativa del pueblo guaribero”.

Alejandro Arzola Parariá, nació en Río Grande de Cúpira, estado Miranda, y se enamoró de su oficio en el taller de Ángel Matute en Río Chico. Hizo su primera bandola a los 12 años y posteriormente logró establecerse en San José de Guaribe, estado Guárico, se dedicó a crear instrumentos musicales que luego aprendió a tocar.

Dejó su legado en cientos de alumnos, cantó fulías a la Cruz de Mayo, en San José de Guaribe y poblaciones aledañas, y nutrió las raíces y la identidad del pueblo venezolano. / AVN.