El «Efecto Sinfonía» suena a diario en la vida de más de 7.000 niños y jóvenes peruanos, principalmente a aquellos en situación de riesgo y vulnerabilidad, quienes han descubierto en un instrumento musical o en el canto un medio para convertirse en un sujeto capaz de transformar su propia vida, influir en la de las personas que lo rodean e incluso en el ámbito en el que se desenvuelven.


Por María Fernanda Marcano Díaz @mafermd_ | Especial para Venezuela Sinfónica


Sinfonía por el Perú, programa social y de educación musical fundado en 2011 por el cantante lírico Juan Diego Flórez, brinda a los niños y jóvenes una oportunidad para su desarrollo integral mediante la práctica constante de la música como alternativa la situación de riesgo que representa su cotidianidad.

Miguel Molinari: “El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando en Sinfonía por el Perú”

Al respecto, el director ejecutivo de Sinfonía por el Perú, Miguel Molinari, explica que aunque la vulnerabilidad y el peligro no necesariamente están ligados a lo económico, el enfoque está orientado a las zonas más deprimidas, donde hay mayor peligro que el niño involucione y, por lo general, no tiene a su alcance alternativas distintas a la violencia, el pandillaje, el consumo de drogas, el embarazo precoz y otras conductas de riesgo.

“Buscamos estar en esos lugares donde hay mayor peligro, donde los chicos están vulnerables a todo lo que es involución, donde ven permanentemente malos referentes.  El niño tiene aspiración de ser reconocido, como es normal, pero puede proyectarse hacia ese tipo de referentes: ‘Yo quiero ser como él que todo el mundo lo respeta, todos lo ven’ por lo que salir preso en la televisión te convierte en un personaje, en el hampa”, señala.

En este sentido, destaca, “el programa genera un impacto en la comunidad porque el niño se convierte en un referente positivo de su casa, de su barrio y contagia a otros chicos. El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando. Hay todo un componente social muy fuerte”.

Efecto Sinfonía

El “Efecto Sinfonía” definido por el tenor Juan Diego Flórez como “un efecto vital que cambia la vida de miles de familias en todo el Perú” se ve reflejado en la “Segunda Medición Experimental de Impacto del programa Social Sinfonía por el Perú”, a cargo del Grupo de Análisis para el Desarrollo- GRADE, que genera claras evidencias de lo que representa el programa y de sus logros a nivel social.

Miguel Molinari: “El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando en Sinfonía por el Perú”
Miguel Molinari: “El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando en Sinfonía por el Perú”

Las dimensiones analizadas abarcan los ámbitos personal, familiar y educativo y resultan en, por ejemplo, aumento del autoestima (30%), mejora en el ámbito escolar (34%), reducción de las expresiones de agresividad verbal y física (29%), mayor creatividad (19%), reducción de la prevalencia en el trabajo infantil (90%) reducción de la violencia física en la familia (26%) y psicológica 46%. Además, de una notoria reducción del embarazo precoz (75%).

“En una época de tan fuerte pérdida de los valores cívicos, me emociona y me llena de orgullo poder presentar estos resultados. Evidencia que reafirma la pertinencia de nuestro quehacer diario como Sinfonía (…) Además, de permitir el desarrollo de habilidades socioemocionales y cognitivas en los niños y jóvenes que participan, trasciende influyendo positivamente en el seno familiar (…) En este sentido, logramos convertir al niño en un agente de cambio”, expresa en la presentación de dicho reporte de impacto.

En este sentido, Molinari, destaca que si bien el programa desarrolla aptitudes artísticas en los niños y jóvenes, ello es consecuencia de ese enfoque social materializado más directamente en los núcleos, que son unidades formación musical donde se desarrolla el proyecto en distintas localidades de Perú y que son el centro del programa.

Miguel Molinari: “El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando en Sinfonía por el Perú”
Miguel Molinari: “El barrio se siente orgulloso de lo que sus hijos están logrando en Sinfonía por el Perú”

Además de la estética, la belleza que el arte por sí mismo genera, descubrir la belleza en ellos mismos, que son capaces de generar belleza pero al mismo tiempo la disciplina, responsabilidad, el trabajo en equipo, la puntualidad, la perseverancia, la creatividad. Son aspectos que se desarrollan como parte de esa formación”.

Sinfonía ha tenido la particularidad de hacer el camino. He visto que no todos los programas han buscado desarrollar los núcleos sino más bien orquestas. Yo creo que el corazón del programa está justamente en los núcleos, en desarrollar este trabajo social fundamental para que el efecto tenga un resultado de impacto social y como consecuencia de ello tener una orquesta que después de varios años de resultados importantes”, destaca.

“Partimos del principio que todos los niños pueden aprender a cantar y a tocar un instrumento. Todos los niños, sin excepción, son geniales y pueden aprender. En el camino descubrirán cuáles son sus vocaciones si quieren ser ingeniero, arquitecto, carpintero, lo que quieran ser pero habrán recibido todos los beneficios que vienen a través de la formación musical “, concluyó Molinari.

10.000 músicos en 8 años

Sinfonía Por el Perú, inspirada  en El Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela, estima arribar a su octavo aniversario con 10.000 niños entonando en alta voz o  ejecutando algún instrumento. 

En este sentido, Molinari destaca el programa como un génesis en la enseñanza musical accesible y de calidad en el Perú al tiempo que representa una clara demostración de la importancia de los programas culturales que contrarresten las problemáticas sociales que enfrenta la sociedad.

«En sociedades tan complejas como las nuestras que hay otras tantas necesidades básicas, a veces se descuida la cultura.  Creo que iremos caminando hacia eso poco a poco la atención. Lo que hemos generado con Sinfonía por el Perú  puede ser un elemento de cambio, es una semilla que irá germinando y adquiriendo mayor importancia.  Este año llegaremos a 10.000 niños, actualmente tenemos 7.000″.

Son 10.000 niños y jóvenes que ven en la música una proyección de vida bien sea en ese camino u optando por otro oficio de vida y eso se logra, señala Molinari,  preguntándonos como ciudadanos: “¿Qué hicimos por ese niño ayer para que hoy no sea ese delincuente?”

«Es fácil quejarse pero en esencia es poder generar en ellos la capacidad de ser felices. Si no existiera Sinfonía nunca  hubiesen descubierto la música por la falta de acceso, no lo veían posible y ni les pasaría por la mente. El niño dentro de la Orquesta, del Coro adquiere una identidad noble, se proyecta positivamente, es reconocido, es aplaudido, es felicitado», argumenta Molinari.