Vía: nacion.com | Por POR ALESSANDRO SOLÍS LERICI

En entrevista, el virtuoso bajista estadounidense que se presentará esta noche en el Jazz Café de Escazú se extiende en temáticas como su carrera y la íntima relación que mantiene con su instrumento.

Michael Manring: ‘Si no toco bajo durante tres días me vuelvo loco’

Michael Manring: ‘Si no toco bajo durante tres días me vuelvo loco’

“El bajo es un pincel y se puede usar para pintar cualquier pintura”, argumenta Michael Manring, bajista estadounidense que se presentará en formato solista esta noche en el Jazz Café de Escazú, a las 9 p. m.

“Trato de ver qué tipo de pinturas puedo pintar. Me gusta explorar cuantas posibilidades pueda. En mis conciertos toco mi música y un poco de pop y música clásica, mezclando diferentes sonidos de una forma que tengan sentido”, dice.

Con una carrera de casi 40 años, el músico ha experimentado con su estimado instrumento en todas las formas imaginables, desde los sonidos más conservadores hasta los más extremos, y se ha convertido en un virtuoso por excelencia.

Previo a su concierto de esta noche –una de las tantas actividades de aniversario del Jazz Café–, Manring visitó La Nación para una entrevista sobre su carrera y vida.

En una entrevista en la era de Thonk (1994), dijo que le gustaría ser un poco más viejo para hacer música de elevador. Tenía 32 años entonces. ¿Ahora qué piensa?

Creo que las cosas han cambiado mucho en la música. Tenemos menos clara la división entre qué es música de elevador y qué no, lo cual es bueno. Pero todavía estoy explorando y buscando cosas que quiero explorar, y todavía no quiero hacer música de elevador. Tal vez algún día, y seguro ganaré más dinero.

No saca un álbum como solista desde Soliloquy , que es del 2005.

He estado ocupado con otras cosas, pero voy por la mitad de un nuevo disco. He trabajado de vez en cuando en él, pero ha habido tantos otros proyectos en los que he colaborado que no he tenido tiempo para trabajar en lo mío. Usualmente, si algo más aparece trabajo en eso primero; más vale pájaro en mano que cien volando, pero estoy ansioso por sacarlo mío.

¿Cuáles proyectos?

Son muchas cosas diferentes, pero más que todo como músico de sesión. He grabado cerca de 500 discos como músico de sesión, desde música avant garde , rara y experimental, hasta new age , un poco de rock y metal progresivo, e incluso un poco de música de cámara.

Habiendo explorado tantos sonidos y texturas en su carrera, ¿cómo sonará su nuevo álbum?

Mi próximo disco será solo con bajo y explorará muchas de las cosas con las que he trabajado recientemente. Intento no abrir puertas nuevas porque he abierto muchas, y quiero explorarlas; serán cosas similares al disco pasado pero tratando de avanzar. Experimentos con afinación y todas sus posibilidades, y muchos colores; he estado estudiando música india y lo he estado aplicando, especialmente en cuanto a ritmo, tonalidad y armonía, y quiero usar esos elementos en un contexto que sea mía.

Es un representante incansable del bajo. ¿Qué piensa de su uso en la música popular moderna?

Ahora todo se está moviendo en direcciones tan distintas que es difícil llegar a un manifiesto consistente sobre la música, pero el bajo se mueve hacia una dirección creativa. Me emociona que la gente siga tocando bajo habiendo opciones electrónicas, y me alegra que los chicos se tomen el tiempo de aprender sobre el instrumento; entonces, me siento positivo al respecto.

Imparte muchos talleres sobre bajo, ¿pero qué hace para aprender usted mismo más sobre el bajo?

He pasado tanto tiempo explorando mundos en mi propio barco que esa es la forma en la que funciono. Estudié lo que pude sobre el bajo de joven y me di cuenta de que quería más de lo que había, entonces busqué en diferentes lugares. Por dicha, hay mucho por aprender. Tomo ideas de todo lado, no solo del jazz , música popular, folk y clásica, sino también de otras artes, como literatura, poesía, pintura, esculturas, danza, filosofías, ideas de la gente. Cualquier cosa puede ser inspiradora y ser algo que puedo usar para aprender y crecer cuanto me sea posible.

¿Es el mundo su taller?

Sí, mucho. Hay tanto que aprender, especialmente ahora que tenemos tanta información disponible. Ahora el desafío es filtrar la información para entender qué es válido y qué no, en cualquier situación.

¿Qué instrumento tocaría si no se hubiera enamorado del bajo?

No sé si tocaría nada más de forma tan apasionada como lo hago con el bajo. Toco otras cosas, como el piano, pero no con la misma pasión que tengo por el bajo. Es casi una obsesión, una enfermedad; si no toco bajo por un día estoy bien, por dos días me estreso, y después de tres o cuatro días me vuelvo loco. Creo que estaría involucrado en la música si no tuviera el bajo, pero tal vez sin tanto entusiasmo.

Las entradas para el concierto de esta noche cuestan ¢20.000 (¢15.000 para tarjetahabientes de Credomatic) y se pueden adquirir en la boletería del recinto. Más información llamando al número telefónico 2288-4740 o ingresando a jazzcafecostarica.com.